¿Del peligro Rojo al peligro Amarillo?

Opinión

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AL OTRO LADO DE LA COLINA
Publicado: 22/08/2026 · 06:00
Actualizado: 22/08/2026 · 06:00
  • El presidente de China, Xi Jimping.
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Los que peinamos canas, aunque sean pocas, hemos crecido en una época en donde se hablaba de la amenaza comunista, y en la que se nos hacía temer a que los carros de combate soviéticos atravesaran la Puerta de Brandenburgo para desfilar victoriosos desde las calles de Berlín Oeste hasta Lisboa.

Al final la disuasión, la economía y tres personajes únicos, San Juan Pablo II, Ronald Reagan y Margaret Thacher, hicieron su trabajo, y el bloque del socialismo científico y la dictadura del proletariado se deshizo como un terrón de azúcar; y lo mejor es que lo hizo de forma bastante pacífica, cuando todos nos preparábamos para la guerra nuclear y la destrucción mutua asegurada, que produjo un sin fin de películas.

Ahora desde la Casa Blanca y Bruselas se nos insiste, desde al menos hace un par de décadas, que a pesar de ser un importantísimo socio comercial, China es también un rival sistémico en cuanto forma política de gobierno, y contrincante geopolítico al liderazgo global de Occidente a lo largo de los últimos siglos, al menos así se recoge en sus libros blancos de estrategia.

Pero al igual que Occidente se enfrentó con el Pacto de Varsovia, cómo hemos recordado ¿qué va a hacer ahora la anglosfera con ese nuevo desafío que plantean?; porque desde la Carta del Atlántico de 1941 (Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill) se ha ido enfrentando a otros desafíos autoritarios, como los de la Segunda Guerra Mundial, aquellos milicianos del socialista nacionalista de Adolf Hitler y el reconvertido a fascista del socialista Benito Mussolini, así como también con los pretorianos nacionalistas del Japón del General Hideki Tojo.

Porque contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, partiendo de la teoría geopolítica de la Contención de George Kennan, se limitó la expansión comunista, entre otras formas, mediante la conformación de alianzas como la OTAN, SEATO, OEA, CENTO, etcétera, así como apoyos a grupos de luchadores por la libertad (en términos de la CIA) como la contra nicaragüense o los muyahidines afganos. Entonces se contraponía libertad política multipartidista, sociedades plurales, a la dictadura del proletariado ergo autoritarismo al máximo y economía planificada sin propiedad privada prácticamente; pero ahora la cosa ha cambiado.

Ahora el desafío surge de un sistema conformado por una sociedad diversa, étnica y culturalmente hablando, por lo que tiene una apariencia de pluralidad, aunque políticamente no tenga las libertades de un régimen pluripartidista, porque solo existe un partido político único, el partido comunista chino.

El control socio político es brutal pero sutil, ellos lo llaman tema sensible, un ejemplo que he podido contemplar es como en un simple autobús de turistas existían 4 cámaras de video grabando de continuo, el personal de servicios de transporte llevan cámaras corporales de grabación para que quede constancia de lo que ocurre en los vagones del metro o de un tren de alta velocidad, y así, etcétera, etcétera, etcétera.

Por la parte económica, aunque se denomina república popular y tiene un relato socialista, de esos de tener poco y repartir mucho, la competencia es brutal, y recuerda la época decimonónica del capitalismo salvaje, con algunos niños trabajando, y ancianos rebuscando en los contenedores, reciclando latas y botellas. Es una economía que se percibe consumista al máximo, donde el gastar se conjuga de todas las formas posibles, además muy avanzada tecnológicamente, más que la nuestra, y donde el turismo tanto extranjero como nacional es un sector de gran pujanza. Otro ejemplo, en las megaciudades es el impulso total al parque automovilístico eléctrico, sobre todo en ciudades como Pekín o Shanghai, con un parque muy joven de coches , en torno a los 5 años, mientras que el de España supera con creces los 10 años

Por otra parte existen Chinas de diferentes velocidades, por una parte (realizando un ejercicio de gran reduccionismo) están esas megalópolis a partir de unos 10 millones (con un par de subdivisiones, hasta un entorno de unos 15 millones y después el grupo de las de 20) con un ritmo frenético mucho más que un Madrid, y después las que son millonarias con un dígito, con un ritmo más “tranquilo”, más cerca de una capital del estilo de Valencia. Por supuesto, hay una parte de China, la más profunda como la región de Xinjiang, donde los Uigures abarrotan “Campos de reeducación social”, en las que el extranjero turista no visita y es todo un mundo desconocido para el planeta.

Este sistema recuerda al funcionamiento del socialismo nacionalista de los años 30, autoritarismo unido a una economía de mercado y propiedad privada en lo micro, pero en lo macro de una forma u otra, directa o indirectamente, todo lo controla el Estado. Pero a diferencia de lo que ocurrió con el III Reich, ahora a la anglosfera le va a ser muy difícil doblegarlo, por medio de una guerra justa defensiva, pues la política exterior del gigante asiático no tiene las connotaciones tan expansivas y agresivas como tuvieron los alemanes, además de la diferencia de tamaño, entre aquella Alemania y la actual China.

Otros Thinkq Tanks piensan en la posibilidad de debilitar al régimen chino con el sistema usado contra el Japón del Emperador Hirohito, antes de Pearl Harbor, como fue ir cortándole las diferentes cadenas de suministro de recursos y de materias primas provenientes del exterior de las que dependía, al igual que le ocurre a China hoy. Cosa mucho más compleja actualmente que entonces, pues en esa primera mitad del siglo XX las fuentes de recursos fundamentalmente eran colonias británicas, francesas, holandesas.

Mientras que hoy, en este final de la tercera década del siglo XXI, esa asfixia conllevaría una versión 2.0, corregida y aumentada de aquella Operación Cóndor de la Guerra Fría, pero a escala global, no solo hispanoamericana, para denegar totalmente el acceso chino a los mercados africanos, americanos y Oriente Medio (entre otros) , y así estrangular su economía. A la par se fomentaría las disputas y fracturas internas, así como los separatismos, aprovechando el gran número de etnias y culturas en el país. Además por supuesto, de otras acciones y operaciones de la Zona Gris.

Ya ven todo lo anterior, fruto de un viaje turístico, suena a película o novela de Tom Clancy, John le Carré, Frederick Forsyth, o Ian Fleming, pero ya saben que siempre la realidad supera a la ficción. Porque si se terminó con el peligro Rojo, y después los norteamericanos fueron contra el peligro Islámico tras el 11S, parece que hoy quieran liderar el pulso contra el llamado peligra Amarillo (que incluye Rusia), acompañados de la UE, y el resto de Occidente, escasamente 1.000 millones de un total de 8.000, pero me parece que llegan tarde, a pesar de que hace más de dos siglos ya lo avisó Napoleón Bonaparte, “cuando China despierte el mundo temblará”

Por eso, sin desdeñar alternativas u opciones, me parece que lo más prudente, por el momento, es hacer lo que Yevgeny Velikhov, asesor científico principal del Politburó de la URSS, le propuso al máximo dirigente de la Unión Soviética, Yuri Andrópov, por la creación por parte de Ronald Reagan de la Guerra de las Galaxias, “Señor Presidente negocie, negocie”

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