BENIDORM.- El Paseo de Tamarindos de Benidorm cuenta con un nuevo atractivo turístico tras la instalación por parte del Ayuntamiento de unas grandes letras volumétricas –también conocidas como monumentales o corpóreas- con el nombre de la ciudad. Se trata de un nuevo elemento que no solo embellece el entorno urbano, sino que se convierte en un símbolo del firme compromiso municipal con la sostenibilidad, la economía circular y la reducción de emisiones contaminantes.
Y es que los nuevos elementos están realizados con plástico procedente de redes de pesca que se han recuperado. Es, por tanto, una iniciativa que destaca por su carácter ecológico, según ha destacado el alcalde, Toni Pérez. Así, para la fabricación de las estructuras, a cargo de la empresa Gravity Wave, se han empleado 170 kilos de redes, “material proveniente de la recuperación de redes de pesca desechadas en diferentes puertos de la Comunitat Valenciana, lo que otorga una segunda vida a los residuos que amenazan a nuestros mares” ha afirmado Pérez. El uso de estos materiales reciclados en lugar de materias primas vírgenes ha permitido un ahorro total de CO2 de 296 kilos.
El alcalde ha expresado el “orgullo” de la ciudad ante este nuevo hito porque “demostramos una vez más que el turismo de vanguardia y la protección del medio ambiente pueden y deben caminar juntos”. Según Pérez, este emplazamiento icónico del Paseo de Tamarindos “ya no es solo un punto de encuentro para el recuerdo de nuestros visitantes y turistas, sino también un monumento vivo a la economía circular y al respeto a nuestros mares”. Toni Pérez ha subrayado que el Ayuntamiento de Benidorm “da un paso más” en la estrategia de apostar por la sostenibilidad, el medio ambiente y los objetivos globales de lucha contra el cambio climático, reduciendo al mismo tiempo la huella de carbono de la ciudad.
La respuesta de ciudadanos y turistas no se ha hecho esperar y decenas de visitantes y residentes ya han realizado sus primeros ‘selfies’ y fotografías junto a la estructura. La ubicación estratégica de estas letras corpóreas permite inmortalizar el nombre de la ciudad con su icónico e inconfundible ‘skyline’ de fondo, uniendo de este modo la identidad urbana de Benidorm con la vanguardia de la sostenibilidad.