ELCHE. Es algo con lo que el pueblo de Elche convive año a año, que ve cada verano, pero que siguen siendo elementos de los más recientes que referencian al Misteri d’Elx y que aún tienen mucho que contar. Y sobre todo, que investigar. Sus carteles. Desde hace décadas, la cartelería del drama sacrolírico se ha convertido en uno de los principales puntos de partida de cara a los preparativos de les festes d’agost con su presentación. Una visión por lo general pictórica, pero artística en general, que se ha convertido ya en una tradición. Un recorrido de más de un siglo, por los carteles que aún se conservan, que hablan del retrato de la sociedad del momento. Muchos de ellos se pueden ver en la Casa de la Festa, que además este año expuso algunos más con motivo del 25 aniversario de La Festa como patrimonio inmaterial no solo del pueblo ilicitano, sino de la Humanidad.
La presentación del cartel es hoy una tradición, pero no siempre fue así. Y la propia Casa de la Festa, hogar administrativo y logístico del patrimonio durante el año, es un reflejo de esa evolución. En sus tres plantas se pueden ir divisando los diferentes estilos y modelos que presentaron esos carteles. Como explica el patrono del Misteri d’Elx, así como asesor de Patrimonio Cultural en el Ayuntamiento, Cristian Agulló, tienen sus pequeñas diatribas junto a compañeras del Archivo Municipal respecto a en qué momento empezaron cambiar los formatos, las técnicas y por qué.

- Uno de los festivos reconocimientos - Rafa Molina
Quizá unas veces fue cosa del salto tecnológico, otras la moda del momento, pero como indica Agulló, parece que los cambios “han sido más bien espontáneos”. No se han encontrado muchos archivos actualmente que atestigüen una indicación o directriz sobre qué estilo buscar y por qué. Aunque algo hay. El archivero de la basílica, Joan Castaño, encontró algunos documentos de 1855 por el recibo de un encargo a Joan Ibarra de 150 carteles por 160 reales para las representaciones del 15 de agosto. También un recibo de 1589 por 190 reales por un encargo a la imprenta ilicitana Matías Santamaría por 200 carteles de papel marquilla y de color y 8 dorados. Y que por cierto, después se tuvieron que volver a imprimir por la suspensión de las celebraciones por el cólera.
Quizá entre los 2.800 documentos que se guardan en el archivo de Santa María, y los miles y miles del Archivo Municipal, donde se guardan centenarias actas del Concejo, se encuentren más de estos encargos.
Los ‘festivos reconocimientos’
A día de hoy, el ‘cartel’ anunciador del Misteri más antiguo que se ha conservado es de 1857, pero no es precisamente un cartel, sino más bien una especie de bando, esos años casi como una hoja parroquial, donde como se puede ver en las imágenes, se explica qué es La Festa, qué se celebra y qué importancia tiene en Elche. Pero además, no se habla de Misteri, sino de los ‘festivos reconocimientos’. Precisamente por la información que da, Agulló opina que “creemos que tenían un carácter informativo sobre todo de cara a los visitantes, pues en algunos periódicos de la época se habla de forasteros que s'han queixat de el calor que fa al poble” o “forasteros” que no habían venido por las epidemias. En aquella época, con una vida sencillla y rural, y con un vínculo fuerte entre la población local, la religión y La Festa, se presume que toda la gente de la villa sabía lo que era.
En estos ‘festivos reconocimientos’ se explicaban las representaciones del Misteri, algo que se va manteniendo a finales del siglo XIX y principios del XX. Por ejemplo, “a veces combinando grabados y elementos modernistas”, indica Agulló, como los que se pueden ver en los carteles de los años 20 de la pasada centuria. Sin embargo, en 1941 empieza a aparecer cartelería que no solo habla del ‘Misterio’, sino en general de las fiestas patronales. Se aprovechaba para hablar de todo, “cada vez apurando más los faldones informativos”, como se puede ver en algunos de los años 50, donde se habla de eventos varios o la Nit de l’Albà, metiendo toda la programación posible.
Radiografía de una época
En conjunto, los carteles hablan de la época, del momento no solo en Elche, sino en España. En los de los años 40 se ve claramente la apuesta por la nomenclatura únicamente en castellano, hablando del ‘Misterio’, en algunos casos incluso se menta ‘Elig’ y no Elche u Elx, y sobre todo, con unos diseños que no pueden desligarse del aspecto propagandístico de aquellos años. De hecho, el patrono apunta al eminente carácter cinematográfico de algunos de estos carteles. “La Virgen aparece como si fuera Sara Montiel, son muy hollywoodienses”.

De aquellos carteles se pasa en los 60s, ya con la tecnología y el color a fotografías anunciadoras y no tanto a encargos artísticos, con renovadas y modernas tipografías que acompañan a instantáneas de alguna de las representaciones. “Uno de los saltos más rupturistas”, explica. Aunque a la vez, no serán las únicas propuestas más sencillas, pues en años venideros, inclusive décadas después, el cartel anunciador simplemente sería el rescate de antiguas fotos o dibujos. De hecho, el diseño de las reformas de Antonio Serrano Peral en la basílica se utilizó varias veces como cartel anunciador. “En los primeros 90s por ejemplo se aprovechan varios óleos de 1928 de Pere Ibarra”, subraya Agulló.
De ahí que entienda, comentando también con el Archivo Municipal, que no acaba de haber un criterio nunca, sino simples cambios espontáneos que se hacen de forma natural por las tendencias del momento, tecnológicas o artísticas, y a menudo por el libre albedrío del encargado de entregar el cartel. Asimismo, es ya a partir de la década de los 70 cuando el Patronato decide editar sus carteles propios, ganando entidad, distanciándose de los carteles impresos por el Ayuntamiento para las fiestas patronales.

- Cristian Agulló en la Casa de la Festa - Rafa Molina
Desde entonces, han sido muchos los estilos implementados, desde acrílicos, grabados, óleos, trabajos cerámicos, abstractos o incluso figurativos para ese cartel anunciador. Desde algunos como el de Manuel Valdés Blasco de 2010 (fundador del Estudio Crónica y con estudio en Nueva York), uno de los más valorados, a clásicos como el del ilicitano Tomás Almela Parreño, pasando por algunos en los que se reciclan cuadros de Ibarra, y que muestran las antiguas vestimentas de La Festa, con ángeles más ornamentados; arte que habla del momento social, artístico, e incluso de cómo era el Misteri en su día, cuando no había fotografía de calidad.
De hecho, en la Casa de la Festa, en la sala de juntas, hay un óleo de 1924 de Salvador Sánchez Braceli del que Agulló confiesa que es su preferido porque atesora mucha información, y que sin ser cartel oficial del Misteri, explica cómo era el cielo de las representaciones en el siglo XIX, que la Mangrana miraba a la Maredéu, globos aerostáticos pirotécnicos de l’Albà desde la torre del Consell, o cómo era la Mangrana con su cubierta azul, pues no siempre fue roja como hoy. En definitiva, mucha historia, también del Misteri, pero más allá, a través de sus carteles.