VALÈNCIA. Durante los últimos tres años de vida de su padre, que padecía demencia, Pablo Mariñosa se volcó en sus cuidados. Probó con cámaras, dispositivos Alexa y relojes para poder estar pendiente de él, pero ninguna de aquellas soluciones terminó de funcionar. “Para él la tecnología era algo intrusivo”, recuerda. Cada jueves, además, padre e hijo mantenían una rutina: ir a comer paella a Sitges, a un restaurante donde había un loro real que se había convertido en parte indispensable de la visita. “Hasta que no hablaba no podíamos ir a comer, y lo mismo cuando nos íbamos”.
Después de que su padre sufriera una caída y le dijera que quería tener un loro, Mariñosa empezó a pensar en cómo fabricarle uno. Fue entonces cuando vio que podía esconder dentro de aquella mascota toda la tecnología que hasta ese momento su padre había rechazado: cámaras, sensores, recordatorios o sistemas de alerta. De aquella experiencia nació Onorato AI, una compañía acelerada en Lanzadera que ha desarrollado un loro con inteligencia artificial pensado para acompañar a personas mayores y facilitar a sus familias información sobre su día a día.
La idea parte de un problema cada vez más extendido: cómo cuidar y acompañar a una población que envejece, especialmente cuando vive sola o empieza a perder autonomía, sin convertir su hogar en un espacio lleno de dispositivos que perciba como invasivos. Tras dos años de I+D, Onorato AI empezará a entregar en septiembre las primeras unidades de un dispositivo de unos 35 centímetros capaz de conversar con el usuario, realizar recordatorios, proponer ejercicios cognitivos, detectar determinadas alertas y reconocer cambios en su estado emocional.
El nombre del producto también está ligado a su padre. Cuando Mariñosa acudió a verlo al hospital le explicó que estaba trabajando para llevarle aquel loro y le preguntó cómo quería llamarlo. "Onorato", le respondió, en referencia a un humorista. Su padre falleció antes de que pudiera ver terminado el producto, pero el emprendedor decidió continuar con el proyecto. “Me quedé con la misión y con los deberes”, explica. Para convertir aquella idea en un dispositivo real, Mariñosa buscó quién podía ayudarle a desarrollar tanto la parte física como tecnológica. Así llegó hasta Leitat, que ha participado en el desarrollo del hardware y el software de Onorato. A partir de ahí comenzaron dos años de pruebas, investigación y desarrollo hasta alcanzar la versión que la compañía se prepara ahora para lanzar al mercado.
Un dispositivo para comunicarse con la voz
Onorato está concebido para colocarse en el salón de la vivienda, "como si fuera una lámpara", y funciona junto a tres dispositivos satélite que se distribuyen por la casa y se conectan con él. El sistema incorpora cámara, sensor de temperatura, capacidad de procesamiento y diferentes herramientas que permiten tanto interactuar con la persona como generar alertas para sus familiares.
Una de las claves es que no necesita botones y la interacción se realiza principalmente mediante voz. El dispositivo puede recordar al usuario que tome determinada medicación o realice una tarea, permitirle llamar a un familiar, proponer ejercicios cognitivos o mantener conversaciones. También puede responder a peticiones cotidianas, como leer un audiolibro o solicitar determinados servicios. Cuando la persona se levanta, por ejemplo, el loro puede pedirle que le mire a la cara para tratar de identificar su estado emocional. La compañía trabaja para que pueda detectar si el usuario está triste o contento y actuar a partir de esa información. Si percibe un cambio relevante, puede generar una alerta o contactar con algún miembro de la familia.
Desde la compañía han plateado tres niveles de funcionamiento, de manera que sean los familiares quienes decidan qué grado de seguimiento quieren establecer. El sistema permite configurar alertas según las necesidades de cada usuario y, si detecta una caída dentro del campo de visión de la cámara, puede avisar a sus allegados. "Para ellos es una herramienta simpática, pero la familia lo tiene todo monitorizado", resume Mariñosa. La intención, insiste, es que el usuario no sienta que está rodeado de dispositivos pensados para vigilarle, sino que toda esa tecnología quede integrada dentro de una mascota con la que pueda interactuar de forma natural.
De la ultrapersonalización a reconocer el estado emocional
Onorato AI construyó el producto alrededor de cuatro pilares. El primero es precisamente su apariencia. "Queríamos un diseño exterior para que quisieras achucharlo", explica Mariñosa, que señala que el equipo dedicó cerca de un año entero únicamente a trabajar en la forma y aspecto del loro. El segundo es la ultrapersonalización. La empresa parte de que serán principalmente hijos e hijas quienes compren el producto para sus padres y quiere que cada Onorato llegue al hogar con un conocimiento previo de la persona con la que va a convivir.
Para ello, tras la compra, la familia recibe un formulario con alrededor de 250 preguntas sobre el futuro usuario. Esa información se utiliza para alimentar la inteligencia artificial y crear lo que la compañía denomina una “granja virtual de loros”, en la que cada uno cuenta con un perfil propio adaptado a la persona. Una vez contestado el cuestionario, la familia recibe un correo con los temas considerados más importantes y posteriormente mantiene dos conversaciones de alrededor de una hora para desarrollar aquellos aspectos que necesitan mayor profundidad. “Cuando el loro llega a casa hacemos un match total", apunta Mariñosa. El objetivo es que el sistema conozca desde el principio aspectos de la personalidad, hábitos, gustos, relaciones o rutinas del usuario que le permitan adaptar las conversaciones y el acompañamiento. De este modo, la interacción no parte de cero cuando el dispositivo llega a la vivienda.

Otro de los pilares del proyecto es el reconocimiento emocional. Onorato AI quiere que el dispositivo no se limite a obedecer órdenes o responder preguntas, sino que pueda identificar cambios en el comportamiento y el estado de ánimo de las personas mayores. "Si está triste, llama a su hijo", ejemplifica Mariñosa. Para avanzar en esta área, la compañía cuenta también con un centro de neurociencia de Barcelona como partner, que colaborará en el desarrollo y entrenamiento de los modelos. La idea es que el sistema vaya acumulando información sobre las rutinas y evolución de cada persona para poder identificar determinados cambios. "Queremos que sea como un cerebro de la NASA de la persona".
El fundador considera que un producto de estas características puede plantearse ahora gracias a la evolución que ha experimentado la inteligencia artificial durante los últimos años. A su juicio, hasta hace poco la tecnología no tenía suficiente madurez para interpretar de forma adecuada buena parte de la información necesaria para el proyecto. "Actualmente no existe nada similar. Primero, porque la tecnología de la IA no estaba tan madura para entender todo lo que está pasando. Y también porque las compañías se han dedicado a hacer tecnología para la gente joven, pero no para la gente mayor", sostiene. "No existe una mascota robótica con IA que te acompañe".
Primeras unidades en septiembre
Onorato AI comenzará a entregar sus primeras unidades en septiembre. El dispositivo tendrá un precio de 166 euros al mes durante los primeros doce meses y, una vez transcurrido ese periodo, pasará a una membresía de 9,99 euros mensuales. Inicialmente, estará disponible a través de la página web de la compañía, aunque el equipo está desarrollando también un servicio específico de preventa y postventa. Mariñosa considera que las características del producto hacen necesario un proceso comercial acompañado, ya que las familias necesitan entender con detalle cómo funciona y qué posibilidades ofrece.
"Al final es un producto que va a cuidar a tus padres, tienes preguntas", señala. Por ello, la compañía quiere que los potenciales clientes puedan mantener videollamadas con asesoras que les presenten el dispositivo y resuelvan dudas antes de la compra. El producto se fabrica en Zaragoza, mientras que la compañía abrirá en septiembre un centro de unos 300 metros cuadrados en Sitges, donde concentrará almacén, oficinas y servicio postventa.
Actualmente, Onorato AI cuenta con un equipo de diez personas y prevé alcanzar las 15 en septiembre. El plan de crecimiento contempla elevar considerablemente la plantilla durante los siguientes meses, con el objetivo de acercarse al centenar de trabajadores a final de año, buena parte de ellos vinculados al área comercial. "Necesitamos tener asesoras comerciales explicando la herramienta", señala Mariñosa, que considera que el acompañamiento durante el proceso de compra será una parte importante del modelo de la compañía.
En busca de una ronda de medio millón de euros
El propio Mariñosa financió inicialmente el proyecto y posteriormente dio entrada a varios business angels. En estos momentos, Onorato AI está trabajando en una ronda de financiación de medio millón de euros para impulsar su siguiente etapa. "Siempre he sido emprendedor. He creado cosas. Llevo toda mi vida emprendiendo", señala el fundador, aunque reconoce que Onorato tiene una dimensión diferente por la experiencia personal que dio origen al proyecto. La compañía comenzará por el mercado español, pero su aspiración es internacional. El sistema está preparado para hablar distintos idiomas y Mariñosa considera que el problema al que intenta responder no se limita a un país concreto.
El envejecimiento global es precisamente uno de los argumentos sobre los que construye su estrategia. La compañía apunta a que en 2050 habrá alrededor de 1.500 millones de personas mayores de 65 años en el mundo y considera que el aumento de este colectivo incrementará también las necesidades de acompañamiento y supervisión. Dentro de ese mercado, Mariñosa se ha marcado como objetivo llegar a dos de unidades vendidas en cinco años.
Onorato AI se encuentra actualmente acelerada en Lanzadera, el programa de apoyo a emprendedores de Marina de Empresas. Mariñosa destaca especialmente el papel de la aceleradora a la hora de ordenar las prioridades del proyecto y prepararlo para su salida al mercado. "Lanzadera nos ha permitido poner foco. Nos ha supuesto mentorías al más alto nivel", explica. "Queremos dejar un legado. Crear Onorato para que me sobreviva y dejar una empresa de impacto social", afirma.