Plaza Innovación

De Nice Mood a Lonvital

Emprendedores 'biohacking'

Este movimiento se basa en buscar prácticas para optimizar el cuerpo y la mente humanas y mejorar su salud, la longevidad o el rendimiento recurriendo a tecnología, biología y experimentación

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VALÈNCIA. El biohacking, en esencia, se basa en buscar prácticas para optimizar el cuerpo y la mente humanas y mejorar su salud, la longevidad o el rendimiento recurriendo a tecnología, biología y experimentación. La mayoría de estas prácticas requieren cambios de estilo de vida, pero otras son tan sencillas como cambiar una bombilla.

En salud circadiana e higiene lumínica se centra la propuesta de Nice Mood. Es una startup fundada por el exfutbolista profesional e internacional Fernando Amorebieta y Endika Montiel, especialista en nutrición, psiconeuroinmunología y divulgación científica. La idea de crear la startup surge en los juegos Olímpicos de Paris de 2024, donde ambos formaban parte del staff técnico de la selección de la República Dominicana. 

Conocedores de los beneficios de la luz roja para estimular la función mitocondrial, la producción de colágeno, la regeneración tisular o la recuperación muscular, frente a los perjuicios de las luces blancas y azules que suprimen la melatonina, desregulan los ritmos circadianos, aumentan la inflamación o impactan en el equilibrio hormonal, decidieron ambientar con las primeras no solo los dormitorios de los futbolistas, sino todos los ambientes interiores en los que se concentraban. Al final la estrategia funcionó. Fue la selección revelación en esos Juegos Olímpicos sin tener que lamentar lesiones y donde todas las métricas de rendimiento deportivo aumentaron y superaron expectativas. 

El resultado les llevó a fundar la empresa que hoy se dedica al diseño y comercialización “no de gadgets”, como ellos mismos advierten, sino de soluciones tecnológicas con evidencia científica. Se incluyen aquí desde cepillos de dientes ultrasónicos con led, hasta paneles portátiles de terapia de luz roja o gafas bloqueadoras de luz azul que venden, sobre todo, en su página web. En la vertical concreta de biohacking anuncian tiras nasales y bucales que mejoran las respiración y el descanso nocturno. En conjunto, disponen de un portfolio de más de 30 referencias. Dirigen la oferta a clientes de todo tipo, pero con especial insistencia a los profesionales de la salud, deportistas de élite y “figuras públicas comprometidas con el bienestar”.

La nutrición

La alimentación es otra de las palancas clave en las que se apoya el biohacking. A veces es suficiente con incluir microhábitos en nuestra dieta, como el popular ayuno intermitente, eliminar grasas del plato o reducir la ingesta de café y alcohol.  A la alimentación ‘inteligente’ se pueden añadir suplementos, muchos de procedencia ecológica, destinados a aumentar la presencia de nutrientes esenciales como la vitamina D, magnesio, proteínas, Omega 3, calcio o hierro, entre muchos otros. Las bayas, las nueces, el aceite de oliva, el ajo o el te verde entrarían en la categoría de loo que algunos llaman superalimentos.

Dentro de esta tendencia, la kombucha es una de esas nuevas bebidas que gana posiciones en las lineales de cualquier supermercado rodeada de un halo de atributos casi milagrosos. Sirve para fortalecer el sistema inmunitario, prevenir el estreñimiento, estimular el hígado, aligerar la digestión, reducir el estrés, el colesterol…y un sinfín de propiedades más. En esta bebida milenaria han hallado algunos emprendedores la oportunidad de innovar.

Pioneras en nuestro país fueran las fundadoras de Komvida, Beatriz Magro y Nuria Morales, amigas desde la infancia y naturales de Fregenal de la Sierra, un municipio extremeño en el que mantienen la planta de producción. A ellas les han seguido otras reinvenciones, la última Kombucha Republik, otra marca española -esta de Burgos- de kombucha ecológica elaborada mediante fermentación natural. 

La mejor versión de uno mismo

A medio camino entre una empresa tecnológica y una empresa especializada en nutrición personalizada con asesoramiento profesional, se posiciona Lonvital, dirigida a personas que quieren perder peso de manera definitiva. La fundó Christian Gabriel Becerra, cuando pesaba 117 kg. Ahora pesa 81 kg. y se siente mucho mejor. Se lo debe, dice, al método que ha creado él mismo, hackeando su estilo de vida, pero sin necesidad de macharse con dietas y gimnasios.

Para ayudar a que personas como la que él era antes a tener un control de su propia salud, en Lonvital, dentro del medical device, desarrollan una plataforma tecnológica que permite detectar más de 200 factores que inciden en el peso de una persona. Ahora, por ejemplo, están implementado una técnica de escaneo facial a través de un vídeo de 45 minutos que informa de más de 30 biomarcadores de cada cliente. En los datos e información así recogidos se apoyan luego los especialistas (nutricionista, médico, psicoterapeuta y entrenador físico) para personalizar cada propuesta de tratamiento y tomar mejores decisiones. La compañía cuenta con un equipo de 25 personas y trabaja para ofrecer otros tratamientos en las áreas de bienestar, prevención y longevidad.

También en las alicantinas Clínicas UME disponen de un servicio especializado en longevidad y biohacking. Aquí dicen trabajar “desde la raíz celular, optimizando la energía mitocondrial, la microbiota y el equilibrio hormonal”. Utilizan protocolos basados en ozonoterapia, con un “potente efecto antioxidante y antiinflamatorio”; e hipoxia, para estimular directamente las mitocondrias, “las centrales de energía de tus células”. Orientan la oferta a “cualquiera que busque su mejor versión”.

Experta en estas lides es, asimismo, la emprendedora Clara Fernandez Porta, CEO de Progēvita, RxLongevity y el Balneario de Cofrentes. Con la primera está construyendo un ‘human lab’ dedicado a la longevidad y al biohacking con base científica. Combinan medición avanzada de la salud, análisis de biomarcadores, ejercicio personalizado, optimización del sueño, equilibrio metabólico, nutrición y técnicas de regulación del estrés como el breathwork y la relajación consciente.

Por su parte Olga Carbonell, aprovechó su experiencia en grandes grupos de alimentación para fundar Biotasmart, una startup valenciana acelerada por Lanzadera con la que quiere  transformar el enfoque hacia la nutrición avanzada y “empoderar a individuos a alcanzar su máximo potencial de bienestar mediante recomendaciones únicas personalizadas”. Han desarrollado una plataforma de microbiota que convierte datos de la microbiota intestinal en recomendaciones nutricionales personalizadas y aplicables en consulta. Se encaminan a clínicas de nutrición; centros antiedad o clubs deportivos. 

En cualquier caso, el objetivo final de todos estos emprendimientos es superar los límites biológicos estándar provocando un cambio de paradigma: pasar de la medicina reactiva a la proactiva. Tratar a la gente cuando está sana en lugar de hacerlo cuando está enferma, que es donde se destina ahora el 98% del gasto sanitario. Esa es la verdadera revolución

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