Entrevista

INNOVACIÓN

Antoni Forner: "Almacenar la energía de Alicante requiere baterías como cuatro estadios Rico Pérez"

El ingeniero químico alicantino, galardonado con el Premio Fundación Princesa de Girona en Investigación en 2025, participará este martes, 17 de febrero, en una nueva cita del Foro Espacio Séneca

  • Antoni Forner, Premio Princesa de Girona 2025 en Investigación
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ALICANTE. Desde niño se preguntaba por qué unos materiales reaccionan de forma distinta a otros. Y es que Antoni Forner Cuenca ha hecho de la curiosidad científica una forma de vida. Formado como ingeniero químico en la Universidad de Alicante (UA) y hoy al frente de investigación puntera en almacenamiento energético a nivel internacional, su trabajo se sitúa en el centro de uno de los grandes retos de nuestro tiempo: cómo hacer viable un sistema energético sostenible y estable a través del almacenamiento. Ese camino le ha llevado a centros de referencia mundial a liderar proyectos que buscan nuevas baterías basadas en materiales abundantes (no raros) y a recibir, por su labor, el Premio Princesa de Girona 2025 en Investigación, un reconocimiento a una trayectoria construida entre el rigor científico y la ambición de impacto social. 

Ahora, es profesor asociado en la Universidad Tecnológica de Eindhoven (TU/e), en los Países Bajos, donde dirige un grupo de investigación sobre materiales y sistemas electroquímicos dentro del departamento de Ingeniería Química y Química. Pero, más allá de los laboratorios y de los premios, Forner insiste en la necesidad de explicar la ciencia de forma comprensible. Traducir gigavatios/hora, redes eléctricas y almacenamiento químico a imágenes que cualquiera pueda imaginar. Porque solo entendiendo la magnitud del desafío se puede entender también su importancia. Por eso acudirá este martes, 17 de febrero, a las 19 horas, a una nueva cita del Foro Espacio Séneca, donde charlará con el público alicantino. 

— Para que el público entienda la magnitud del reto, ¿cómo explicarías la escala real del almacenamiento energético que se está barajando?

— A veces hago un ejercicio muy didáctico. Por ejemplo, si quisiéramos almacenar electricidad para abastecer a la ciudad de Alicante durante cinco días, necesitaríamos baterías del tamaño de cuatro estadios Rico Pérez. Esa es la escala que muchas veces la gente no tiene en la cabeza. Estamos acostumbrados a pensar en baterías pequeñas, como las del móvil o el coche eléctrico, pero aquí hablamos de otra liga completamente distinta.

— ¿Y ese tipo de baterías ya existen o hablamos solo de futuro?

— Ya se están construyendo. En China, por ejemplo, ya hay baterías de este tipo funcionando. Son baterías estacionarias, no portátiles, pensadas para dar estabilidad al sistema eléctrico. Si hubiéramos tenido una de estas en Alicante durante el último apagón, la ciudad no se habría quedado sin luz.

— Eres alicantino y hoy lideras una investigación puntera en energía a nivel internacional. ¿Cuándo decides que la química iba a ser tu camino?

— Desde niño siempre tuve mucha curiosidad. Me gustaba entender cómo funciona el mundo que nos rodea: por qué un material se calienta más que otro, cómo reaccionan las sustancias… Recuerdo cacharrear mucho en la cocina cuando estaba solo en casa, calentando líquidos y observando qué pasaba. Siempre me ha interesado entender la materia.

— ¿Hubo algún momento clave o alguien que te marcara especialmente?

— Sí, sin duda un profesor de Química en el instituto, Aparicio. Era muy bueno y me inspiró muchísimo. Me dio una base muy sólida y me hizo disfrutar de la química. Eso fue clave.

— Estudiaste Ingeniería Química en la Universidad de Alicante. ¿Por qué esa elección?

— Porque me gustaba la química, pero también quería encontrar soluciones prácticas a problemas reales. La ingeniería química te permite entender cómo se transforman las moléculas, pero también diseñar procesos, materiales y productos útiles para la sociedad. Esa combinación fue lo que me atrapó.

— Cuando estabas en la universidad, ¿imaginabas llegar hasta aquí?

— No, en absoluto. Siempre he intentado hacer lo que me gustaba. Tengo la sensación de ser un privilegiado porque voy a trabajar cada día y hago lo que me apasiona: investigar, pensar, supervisar estudiantes. El recuerdo que tengo de la carrera es de disfrutar, aunque supusiera trabajar duro. Nunca pensé que las cosas me irían tan bien.

— Te formaste en centros como Zúrich o el MIT. ¿Qué supone para un joven investigador salir de su entorno y competir en ese nivel?

— Es muy divertido, la verdad. Creo que tendemos a infravalorar lo que tenemos en España. Nunca me sentí peor preparado que otros investigadores. Si vas con ilusión y entiendes que es una oportunidad enorme, la experiencia es increíblemente enriquecedora.

— ¿Qué te aportaron esas experiencias?

— Aprender muchísimo. Trabajar con personas muy buenas te obliga a crecer. Recuerdo la incertidumbre inicial al mudarme, pero también la emoción de enfrentarte a algo nuevo y competitivo. Con el tiempo lo ves como una experiencia muy positiva.El gran reto de la transición energética

— Hoy producimos cada vez más energía renovable, pero el problema parece estar en otro sitio. ¿Por qué el gran reto ahora es almacenarla?

— Porque hemos conseguido que producir electricidad con renovables sea barato y eficiente. El nuevo problema es cómo construir un sistema eléctrico estable que pueda integrar esa energía. Generamos electricidad cuando hay sol o viento, pero no siempre la usamos en ese momento. Ese desacople entre generación y consumo es el gran desafío.

— ¿No tenemos ya sistemas de almacenamiento?

— Sí, por ejemplo las centrales hidroeléctricas de bombeo, que son muy buenas, pero tienen límites. Dependen de la geografía, tienen tiempos de respuesta más lentos y un impacto ambiental. Por eso necesitamos baterías químicas capaces de almacenar cantidades enormes de energía durante muchas horas.

— ¿Qué complejidad tienen esas baterías?

— La escala y los materiales. Necesitamos baterías que almacenen gigavatios hora y que estén hechas con materias primas abundantes. Las baterías de ion-litio funcionan muy bien, pero dependen de materiales como el litio o el cobalto, que son escasos o están concentrados en pocos países.Materiales críticos e independencia energética.

  • Antoni Forner, Premio Princesa de Girona 2025 en Investigación -

— ¿Estamos hablando de reducir la dependencia de las tierras raras?

— Exactamente. La Unión Europea identifica una serie de materias primas críticas porque son escasas, están fuera de Europa o su extracción es muy agresiva con el medio ambiente. El reto es diseñar baterías con materiales abundantes y sostenibles, como el hierro.

— ¿Qué importancia tiene esto en el contexto actual?

— Muchísima. La independencia y la resiliencia energética son hoy retos críticos, especialmente en un contexto de conflictos geopolíticos. No es solo una cuestión tecnológica, también es estratégica.

— ¿Qué papel juega la energía nuclear en este escenario?

— Es un debate complejo. La nuclear aporta estabilidad y previsibilidad al sistema eléctrico, algo muy valioso. Pero también tiene problemas de gestión de residuos y aceptación social. A día de hoy, es difícil tener un sistema completamente renovable sin nuclear o sin almacenamiento masivo.

— ¿Es lo que ha ocurrido en países como Alemania?

— Exacto. Apagar las nucleares sin tener suficiente almacenamiento ha generado problemas importantes de estabilidad en la red.

— ¿Qué tiene que ver tu trabajo con algo tan cotidiano como la factura de la luz o los apagones?

— Mi trabajo no tiene un impacto inmediato, pero a medio y largo plazo sí. Si desarrollamos baterías gigantes con materiales abundantes, podremos integrar más renovables, reducir emisiones y modernizar todo el sistema energético. Eso afecta a cómo cargamos el coche eléctrico, cómo se conecta una casa a la red o cómo funcionan los centros de datos.

— ¿España está preparada para ese cambio?

— España tiene un enorme potencial en sol y viento, pero su red está saturada. Hay proyectos renovables que no se pueden conectar porque no hay almacenamiento. Sin baterías a gran escala, es imposible cumplir los objetivos de emisiones cero.

— ¿De quién debe partir la iniciativa para desarrollar estas infraestructuras?

— Tiene que ser una combinación público-privada. Hay oportunidades claras para el sector privado, porque el almacenamiento también permite ganar dinero estabilizando el sistema. Pero hace falta voluntad política y rapidez. Muchas soluciones ya existen; el problema es la velocidad de implementación.

— Para terminar, ¿qué mensaje lanzarías a la sociedad?

— Que es peligroso desligar la realidad científica del momento político. El cambio climático y la necesidad de transición energética no dependen de quién gobierne. Son hechos físicos y tecnológicos que hay que afrontar con seriedad y urgencia.

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