ALICANTE (EFE). La Cremà convierte cada año a Alicante en fuego y celebración, pero detrás de este espectáculo multitudinario hay un operativo de 180 bomberos que trabaja de forma intensa y silenciosa para que todo transcurra con seguridad.
Mientras miles de personas levantan la vista para contemplar cómo las llamas devoran los monumentos de las Hogueras de Alicante el 24 de junio por la noche, hay una labor que no aparece en portadas ni acapara los aplausos: el trabajo de los bomberos, los guardianes del ‘foc’ durante todos los días y, especialmente, en la ‘Nit de la Cremà’.
En esta fecha tan señalada, bellezas y damas, ‘foguerers’, ‘barraquers’, residentes y turistas viven el final de la fiesta como un momento único en el que se cierra un año de ilusión, trabajo y vivencias que el fuego convierte en recuerdo.
Para los bomberos, en cambio, es el resultado de meses de planificación y de una coordinación milimétrica que pone a prueba un operativo de seguridad que comienza mucho antes de que se encienda la primera mecha.
180 bomberos, 40 vehículos y una coordinación a prueba de fuego
"Es un dispositivo que tenemos muy hilado", ha indicado Daniel González González, oficial jefe del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) del Ayuntamiento de Alicante.
Este año han planificado un dispositivo compuesto por 180 bomberos procedentes del Ayuntamiento, el Consorcio Provincial y la Diputación de Valencia, y, como novedad en 2026, con la incorporación de bomberos forestales; además de 40 vehículos de emergencias distribuidos estratégicamente por la ciudad, según ha explicado González.
Pero detrás de los números han diseñado la organización al detalle: la ciudad se ha dividido en zonas y a cada uno de los 36 equipos de intervención le han sido asignados varios de los 92 monumentos fogueriles.
“Las de especial y primera categoría cuentan con refuerzos específicos, mientras que las hogueras más pequeñas disponen de equipos adaptados a sus necesidades y el apoyo de voluntarios de Protección Civil”, ha comentado el oficial del SPEIS.
Asimismo, durante la noche más mágica del año para la gente de Alicante, los bomberos han establecido un plan preventivo para garantizar la seguridad en la ciudad ante posibles incidentes graves, como accidentes, incendios o rescates, con cuatro zonas cubiertas con drones y un camión móvil en el anillo de la localidad, exclusivamente para atender cualquier emergencia que pueda surgir aparte de la quema de los monumentos.
Una noche de fuego controlado y emociones desbordadas
A pesar de toda la complejidad que conlleva una jornada así para bomberos, cuerpos policiales y servicios de emergencias, el oficial del parque de San Juan ha afirmado que “la noche de la Cremà suele desarrollarse con muy pocos incidentes relevantes” y ha recalcado que “la ciudadanía respeta las medidas”.
Por otro lado, ha destacado que con el actual plan de quema de hogueras en tres franjas horarias (00:00, 01:30 y 02:30 horas de la madrugada) han conseguido evitar el peligro que suponía que miles de personas se desplazaran corriendo de una a otra “siguiendo el fuego por toda la ciudad”.
No obstante, aunque todo parezca controlado, “nadie baja la guardia”, ha subrayado González, ya que “Alicante recibe cada año más visitantes y el crecimiento de la fiesta obliga a replantear continuamente protocolos y medidas de seguridad”.
Unos piden al fuego deseos, ellos tienen una costumbre más tradicional
Cuando toda la ciudad se prepara para lanzar sus deseos a las llamas de los monumentos, incluso con rituales o costumbres ancestrales, los bomberos mantienen una tradición propia: se reúnen todos en el parque mientras reciben a los compañeros que llegan desde otros lugares, repasan las últimas instrucciones y comparten una cena antes de iniciar el operativo a las 22h con el “pitido de salida” donde cada unidad parte hacia su destino.
Y cuando la última hoguera se convierta en ceniza y la ciudad comience a despedir la fiesta, su misión habrá vuelto a cumplirse: permitir que Alicante arda, pero únicamente donde debe hacerlo, ya que la magia de la Cremà solo puede existir cuando los guardianes del ‘foc’ velan para que las llamas estén siempre bajo control.