ALICANTE. Rubén Meseguer Miralles, socio director de Albadit Auditores, cuenta con más de treinta años de experiencia en el sector de la auditoría y la consultoría, desarrollada en despachos de reconocido prestigio. En 2012 fundó Albadit Auditores, una consultora multidisciplinar especializada en auditoría de cuentas anuales y servicios de consultoría, que destaca por ofrecer soluciones personalizadas, un trato cercano y un enfoque profesional adaptado a las necesidades de cada cliente. En esta entrevista Meseguer nos habla de la consolidación del despacho, de la filosofía de la firma y de los retos actuales del sector.
-¿En qué situación está el sector de la consultoría y de la auditoría en la ciudad de Alicante?
-Nosotros, como firma de auditoría, estamos muy bien posicionados. Me atrevería a decir que estamos entre las diez primeras en Alicante. Ese crecimiento nos ha permitido ampliar cartera y presencia geográfica. De hecho, más del 40% de nuestra facturación actual proviene de Madrid, así que ahora trabajamos de forma equilibrada entre Alicante y Madrid.

Una de nuestras características es la movilidad: nos desplazamos por toda España. Tenemos clientes en Ceuta, en diferentes islas, y también en Bilbao. Nuestro objetivo es atender y captar clientes en cualquier punto del país, tanto en la península como en los territorios insulares. En Ceuta, por ejemplo, trabajamos con clientes de gran nivel en un entorno con una actividad industrial más relevante de lo que suele pensarse. En Ciudad Real también estamos muy presentes, especialmente por la gestión de cooperativas de vino y mosto. Otro ámbito importante del despacho son las periciales judiciales, aunque si quieres podemos profundizar en eso más adelante. En cuanto al sector de la auditoría, podemos decir que estamos consolidados: gestionamos entre 130 y 140 clientes, para los que emitimos informes tanto de cuentas anuales como de justificación de subvenciones.
-Acabas de decir que el despacho está en continua búsqueda de clientes. ¿Cuál crees que es la característica que os hace tan flexibles?
- Si yo he llegado a hacer 1.300 kilómetros en un día para una reunión de una hora en Burgos. Es acercarte al cliente, sentarte, oírle, que eso al final no te lo da una videollamada o un e-mail. Si hay que hay que coger un tren o un avión y trasladarte y sentarte con el cliente, pues te reúnes. Yo estuve tres meses yendo todas las semanas ida y vuelta a Tomelloso, precisamente por un encargo que nos hicieron, que querían un auditor externo que no fuera de allí, de la zona. Y ya te digo, nos caracterizamos por estar cercano al cliente, no una mera emisión de informe a través de un e-mail y entregarlo, cobrar y salirnos. Nos gusta la cercanía, incluso ayudarles a una planificación fiscal, aunque no es nuestro campo principal, pero sí que les damos ese punto de cobertura.
-Antes has comentado el despacho está bastante consolidado y cuenta con diez personas. ¿Hay capacidad de crecer a corto plazo?
-De hecho, ahora mismo tenemos publicada una oferta de empleo, pero estamos barajando´, o bien coger a alguien con experiencia, o bien coger alumnado universitario del que tengo acceso para formarlo desde cero. Creo que hay que darle la oportunidad a los jóvenes de formarlos en auditoría, porque el que estudia ADE o dobles grados, el campo de la auditoría está muy en auge. Nosotros trabajamos bajo un criterio de conciliación de vida familiar. Abrimos el despacho a las ocho y lo cerramos a las cuatro y hasta el día siguiente. No nos gusta hacer más horas, sino una buena planificación.

-Has dicho que te gustaría formar a futuros auditores. Eres profesor de la Universidad de Alicante. ¿Cuál es tu faceta en las aulas?
-Soy profesor asociado en el Departamento de Contabilidad y Economía Financiera de la Facultad de Económicas de la Universidad de Alicante, donde llevo ya dos años. Estoy muy en contacto con el alumnado, tanto desde la parte docente como en la asignatura de cuarto curso, donde ya veo a los estudiantes que están a punto de incorporarse al mundo laboral. También colaboro con algunos de ellos en los Trabajos de Fin de Grado; soy tutor de varios y me gusta conocer los proyectos que quieren presentar, sus inquietudes y la creatividad que demuestran. Son estudiantes muy emprendedores y es enriquecedor acompañarlos en ese proceso.
-Has hablado también de la conciliación. ¿Crees que la conciliación puede ser una clave para motivar a la gente a que vaya a trabajar no solo en tu despacho en particular, sino en el sector en general?
-La conciliación de la vida familiar es fundamental. Te hablo desde mi propia experiencia: cuando trabajaba como junior o senior en auditoría, hacíamos jornada partida y salíamos a las ocho de la tarde. Te puedo asegurar que, a partir de cierta hora, la mente y la calidad del trabajo se resienten mucho.
En cambio, una persona que trabaja de ocho a cuatro y por la tarde puede dedicar tiempo a su familia, al deporte o a otras actividades, al día siguiente llega más fresca y con más ganas. No es lo mismo que alguien que termina a las ocho de la tarde y a las ocho del día siguiente ya está otra vez en marcha.
Esa filosofía es la que aplicamos en el despacho. Somos diez empleados directos y, como te digo, no hay rotación: mantenemos la misma plantilla desde hace más de cinco años. Vamos creciendo conforme crecen las ventas, porque entendemos que ambas cosas deben ir de la mano. Esa es, en esencia, la política que seguimos.
-También trabajáis el tema de las periciales judiciales. ¿En qué consiste vuestro trabajo en este campo?
-Albadit está adherida al Colegio de Economistas y, además de realizar periciales habituales, también colaboramos en el servicio de asistencia gratuita. Entendemos que, igual que una persona puede necesitar un abogado de oficio, también puede requerir un economista de oficio, y por eso participamos en este programa. Es cierto que en algunos casos la rentabilidad es mayor y en otros prácticamente inexistente, pero creemos que es importante ofrecer esa cobertura, especialmente en ámbitos como la Ley de Segunda Oportunidad o las periciales relacionadas con concursos de acreedores, donde tenemos bastante experiencia.

Luego están las periciales judiciales propiamente dichas: desde casos de blanqueo de capitales —en los que acudimos a juicios en juzgados de alto rango— hasta periciales mercantiles e informes de valoración. Cada vez es más habitual, por ejemplo, intervenir en disoluciones matrimoniales, en las cuales, si existe una mercantil, nosotros valoramos la empresa y ese informe sirve como base para el reparto. Nuestros informes de valoración también han servido en
ocasiones de base en revisiones fiscales entre las sociedades y la Agencia Tributaria. Nuestro trabajo como auditores y expertos independientes aportan una valoración razonable del negocio ante terceros (bancos, clientes, proveedores, incluso mismos socios). Cuando una compañía busca financiación, presentar un informe de auditoría ayuda a superar un primer filtro: no elimina el riesgo, pero sí permite a la banca contar con una base razonable y fiable sobre la situación de la empresa.
-¿Hay mucha demanda en las solicitudes en la Ley de la Segunda Oportunidad?
--Hay muchísima demanda. De hecho, en la provincia de Alicante ya hay cuatro juzgados mercantiles actualmente, tras crearse uno más porque el Mercantil de Alicante, para quien no lo sepa, tiene la competencia en patentes y marcas. Es un juzgado pionero en esta materia dentro de la EUIPO, y lo que antes era un único órgano ahora ha tenido que ampliarse porque no daban abasto con la carga de trabajo. La Ley de Segunda Oportunidad es, efectivamente, una oportunidad, pero al cliente hay que explicárselo bien y no presentarlo como algo sencillo. Tiene su complejidad, sus limitaciones y depende mucho de la situación financiera en la que se encuentre la persona. Antes de solicitar un concurso de acreedores, es fundamental hacer un estudio previo. Nosotros nos encargamos de realizar ese análisis y de decirle al cliente, con sinceridad, si lo vemos viable o no.
-Es decir, ¿que no es tan fácil como la gente se piensa?
-No es tan fácil. De hecho, existen limitaciones con Hacienda y la Seguridad Social: en los créditos públicos solo se pueden condonar hasta 10.000 euros. Eso hay que tenerlo muy presente y explicárselo bien al cliente.
-Los concursos de acreedores para empresas también han crecido en el último año. ¿A qué se debe? ¿Tiene algo que ver el vencimiento de los crédito ICO?
-Aquí ha habido un instrumento financiero que hay que coger con pinzas. En 2020 (año del covid y del confinamiento), las entidades bancarias refinanciaron a muchas empresas utilizando los ICO para cubrir todos aquellos productos financieros que podían estar en duda. ¿Por qué? Porque una parte de esos préstamos queda garantizada por el Estado. ¿Qué ha ocurrido ahora, cuando las empresas han tenido que empezar a devolverlos? Algunas se han visto asfixiadas o incluso en situación de disolución. Y, al llegar el momento de liquidar, se han encontrado con que esos préstamos ICO solo están garantizados en parte: el resto lo tiene que asumir la propia empresa