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La productividad valenciana crece un 1,4% anual desde la pandemia, por encima de la Unión Europea

Nuevo informe del Observatorio de Productividad y Competitividad en España

  • Fábrica en Elche Parque Empresarial, en imagen de archivo.
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VALÈNCIA. La Comunitat Valenciana se sitúa entre las autonomías que han logrado mejorar de forma sostenida su productividad desde la pandemia, con un crecimiento medio anual del 1,4% en la productividad total de los factores (PTF), en línea con la media nacional y muy por encima del estancamiento registrado en el conjunto de la Unión Europea. Así lo refleja el último informe del Observatorio de Productividad y Competitividad en España, elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie.

El estudio constata que, tras el impacto de la covid-19, la economía valenciana ha participado del cambio de patrón de crecimiento que se observa a nivel nacional, basado no solo en la creación de empleo sino también en una mejor utilización del capital y del trabajo. Este giro ha permitido que regiones como la Comunitat Valenciana registren avances en eficiencia productiva después de décadas marcadas por un crecimiento apoyado en la acumulación de factores- como en el conjuto de España-, especialmente empleo y activos inmobiliarios.

Según el informe, la mejora de la productividad en la Comunitat Valenciana se enmarca en una tendencia generalizada en la mayoría de comunidades autónomas tras la pandemia, con la excepción de Extremadura. Junto a territorios como el País Vasco, Cataluña, Galicia o Castilla y León, la Comunitat figura entre las regiones que han logrado revertir la debilidad histórica de la productividad, aunque sin llegar aún al grupo de comunidades líderes en términos de productividad del trabajo.

Cambio de patrón tras décadas de debilidad

A escala nacional, el informe subraya que la productividad española ha crecido a un ritmo medio del 1,4% anual desde 2020, la tasa más elevada desde mediados de los años noventa. Este comportamiento contrasta con el estancamiento de la productividad en la Unión Europea, donde la PTF se mantiene prácticamente plana, y con los retrocesos registrados en economías como Alemania o Francia.

Este cambio de tendencia ha permitido que España registre un crecimiento del PIB per cápita del 3,78% anual desde la pandemia, muy por encima de la media de la UE-27 (2,42%). Según los autores, el avance se explica por la combinación de una intensa creación de empleo, con más de 2,4 millones de nuevos ocupados desde 2020, y una mejora sostenida de la eficiencia productiva, que ha pasado a explicar cerca de un tercio del crecimiento económico en el periodo 2021-2024.

El informe advierte, no obstante, de que este avance debe consolidarse en el tiempo para compensar los déficits acumulados durante las décadas previas, especialmente los derivados del modelo de crecimiento anterior a la Gran Recesión, basado en la inversión en activos inmobiliarios poco productivos y con escasa acumulación de activos intangibles y tecnológicos. La mejora reciente se apoya, precisamente, en una mayor orientación de la inversión hacia software, I+D, formación del capital humano y mejoras organizativas.

Diferencias entre comunidades autónomas

El análisis regional revela que la mejora de la productividad tras la pandemia ha sido generalizada en casi todas las comunidades autónomas, con la única excepción de Extremadura, que sigue mostrando una pérdida de eficiencia productiva. En el extremo opuesto destacan Baleares y Canarias, que han pasado de registrar fuertes retrocesos de productividad antes de la pandemia a liderar las ganancias recientes, en parte por el efecto rebote tras el desplome de su actividad durante la covid-19.

Junto a estos territorios, el informe señala el buen comportamiento de comunidades como País Vasco, Cataluña, Galicia, Castilla y León y la Comunitat Valenciana, que han logrado avances claros en eficiencia productiva en el periodo postpandemia. Sin embargo, cuando se analizan las posiciones relativas en productividad del trabajo a largo plazo, la Comunitat Valenciana se encuadra en el grupo de regiones que mantienen su posición sin grandes cambios, junto a Aragón o Asturias, lejos aún del grupo líder formado por Madrid, País Vasco y Cataluña.

El estudio concluye que estas diferencias regionales no se explican tanto por la especialización sectorial como por la distinta eficiencia alcanzada por las empresas dentro de cada sector. Es decir, tanto en actividades tradicionales como digitales, las regiones que avanzan en productividad lo hacen porque sus empresas utilizan mejor los recursos disponibles, no porque estén más especializadas en sectores tecnológicos.

Retos pendientes: empresas, tamaño e innovación

Pese a los avances, el informe identifica importantes riesgos para la continuidad de esta mejora. El principal es la debilidad de la dinámica empresarial: la tasa de creación neta de empresas sigue siendo negativa en España desde 2008, lo que actúa como freno a la productividad agregada, ya que las empresas que entran en el mercado suelen ser más eficientes que las que desaparecen.

Asimismo, el estudio apunta al limitado impacto actual de la inteligencia artificial sobre la productividad, debido a su baja adopción entre las pequeñas empresas, mayoritarias en regiones como la Comunitat Valenciana. Aunque las grandes empresas ya muestran niveles de uso comparables a los países europeos más avanzados, la falta de inversión complementaria en formación y cambios organizativos retrasa sus efectos a escala agregada.

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