DÉNIA.- Un paso adelante, aunque todavía quedará un fleco por cerrar. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha dado luz verde —con condiciones— a buena parte de la operación con la que Baleària aspira a adquirir los principales activos de Armas Trasmediterránea, una transacción valorada en torno a 260 millones de euros y considerada clave para la estabilidad del transporte marítimo en el Estrecho, Canarias y el norte de África. El regulador ha autorizado los bloques del Estrecho y Canarias, mientras que mantiene en fase de análisis en profundidad el correspondiente al mar de Alborán, el más sensible por riesgo de concentración, según han publicado diversos medios.
La CNMC ha autorizado de forma definitiva el bloque de rutas del Estrecho y ha dado luz verde al bloque de Canarias, que aún requiere la ratificación del Ministerio de Economía en un plazo máximo de 15 días. En ambos casos, la autorización queda supeditada al cumplimiento de compromisos por parte de Baleària para preservar la competencia efectiva en los mercados afectados.
Tal como había avanzado Alicante Plaza, el regulador detectó en la primera fase riesgos significativos en las rutas del bloque Alborán —especialmente en Sur Península–Melilla y Almería–Nador— ante la posibilidad de que la operación deje a Baleària como operador único o con una posición de dominio. Competencia advierte de que, en varias de estas rutas, no existen Obligaciones de Servicio Público (OSP) que limiten tarifas o frecuencias, lo que incrementa el riesgo de efectos negativos para los usuarios. Incluso en las rutas con OSP, la reducción de competidores podría afectar a futuras licitaciones.
¿Por qué Alborán es el tramo más delicado?
En el bloque del mar del Alborán se da la circunstancia que ya operaban líneas de Baleària y Armas, de forma separada, en rutas reguladas mediante concesión. Por tanto, Competencia todavía ve riesgo de que la integración reduzca la presión competitiva en mercados ya estrechos. Y por ello, necesita evaluar con más detalle los compromisos ofrecidos por Baleària, que incluyen renuncias operativas y ajustes en determinadas líneas.
La operación prevé la incorporación a Baleària de 15 buques actualmente operados por Armas y de una plantilla aproximada de 1.500 trabajadores, además de la posibilidad de ampliar la flota si se ejecuta una opción de compra adicional; el conjunto del movimiento se interpreta como un rescate ordenado de Armas, cuya situación financiera era crítica tras años de tensiones de tesorería y sucesivos vencimientos de deuda que comprometían su continuidad operativa.
Un proceso largo y vigilado
Desde enero, la CNMC ha mantenido la operación en fase 2, exigiendo información adicional y compromisos más estrictos. Según publicó Alicante Plaza, el regulador veía riesgos en los tres bloques, aunque especialmente en Alborán y en las conexiones Península–Canarias, donde la desaparición de un competidor podría dejar el mercado en manos de un único operador.