VILLENA. Cuando arranca septiembre, cuando la vida se desprende del aroma del verano más intenso, llegan las Fiestas de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de las Virtudes y para satisfacción de toda una población que se vuelca en sus celebraciones. Las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena son la quintaesencia de la participación en este tipo de celebraciones, con más de 15.000 personas desfilando y miles y miles de músicos acompañando sus trajes y boatos. Y ofrece a propios y extraños mil razones para visitarlas y, especialmente, vivirlas.

- Imagen de los Moros y Cristianos de Villena. -
- Foto: AP.
Sobran razones para dejarse llevar por las fiestas de Villena en sus Moros y Cristianos. Aquí, todo es una explosión de sentimientos, de emociones, música, de pólvora festiva, de alegría y de encuentro humano. El espectáculo sensorial está asegurado, el visual y estético también.
Dos grandes eventos son la Gran Entrada y la Gran Cabalgata. En la primera, el 5 de septiembre entran las siete comparsas moras encabezando el desfile; en la segunda, un día después, son las tropas cristianas, en formación con sus siete comparsas, quienes abren este gran despliegue por las calles de Villena. Una de las inexcusables razones para visitar Villena estos días: el espectáculo visual es insuperable. El despliegue de vestimentas, maquillaje y carrozas es extraordinario. Los talleres artesanos de la localidad, los más prestigiosos del país, muestran aquí su gran alarde de creatividad y su capacidad imaginativa de confección. Un vestuario y una puesta en escena que nos traslada a otro tiempo remoto. Capítulo aparte, son las Escuadras Especiales, que lucen el vestuario más espectacular de los desfiles, y los boatos más impresionantes que se pueden ver en un evento de esta dimensión.

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Pero son más los Foto: AP. estos días, y no sólo es el vestuario. Villena ofrece un marco inigualable. Las representaciones de las embajadas, la teatralización de los enfrentamientos verbales entre ambos bandos, se producen a los pies del inmenso castillo de La Atalaya, una de las fortalezas mejor conservadas de España que corona la ciudad. Un castillo del siglo XII en el corazón del rabal medieval de esta ciudad que tiene rincones evocadores de otras épocas.

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Allí, en la entrada principal, la puesta en escena sobrecoge a cualquiera, enmudece a propios y extraños y emociona sin medida a los festeros que participan directa o indirectamente en estos actos.
Música, gastronomía y pólvora
Pero son muchas más las razones que nos invitan a llegar a Villena en estas fiestas. La música, corazón de Villena. Esta ciudad es conocida por su vinculación con la música y la generación de músicos de gran prestigio. Y en las fiestas se demuestra cada año. Cientos de bandas de música y cerca de 5.000 músicos interpretan sus piezas a lo largo de los eventos más importantes, pero la música no deja de sonar a lo largo de cada una de las jornadas. Pasear Villena estos días tiene su propia banda sonora, la que interpretan músicos venidos de todos los rincones de la Comunidad Valenciana y, sobre todo, la que agita la ciudad: la pólvora.

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La pólvora tiene un sentido armónico en Villena. Su sonido, su olor, su ritmo, son parte de la fiesta, son una pieza básica de cada encuentro entre festeros y visitantes. La pólvora en Villena huele a fiesta. E inunda todo acto social, familiar y de encuentro vecinal. Ensordecedor hasta hacer vibrar todo el cuerpo por fuera y por dentro, son los tradicionales actos de las ‘guerrillas’ y las ‘salvas’. La representación del enfrentamiento entre ambos bandos inunda con su un enorme estruendo de pólvora toda la ciudad. Cientos de festeros disparan sus arcabuces por las calles y junto al Castillo de La Atalaya en una representación bélica convertida en encuentro pacífico de personas y culturas.

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Una de las poderosas razones para vivir las Fiestas de Villena tiene que ver con la enorme hospitalidad de sus gentes, que tiene en estos días su máxima expresión. Son días perfectos para ver y comprobar cómo se viven las fiestas en sus ‘cuartelillos’, en las calles, pero, sobre todo, en la mesa. La gastronomía local es toda una experiencia irrepetible para los visitantes y turistas que se desplazan. Es una mezcla del recetario más tradicional, de los ingredientes locales, de las maneras y los usos propios y exclusivos de estas tierras. Comer y beber bien en Villena está asegurado. Pero, además, comer y beber bien rodeado de un entorno único, un ambiente muy especial y un momento que se repite cada septiembre, pero que año tras año siempre es diferente.

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Vive la fiesta de Villena y vive Villena entera. Su color, su patrimonio, su música, los eventos de Moros y Cristianos, la gastronomía de frontera, su hospitalidad, la belleza de su entorno, sus ricas bodegas, su red de comercio local y tradicional,… sobran los motivos para conocer y vivir Villena en fiestas. Porque hay fiestas que se contemplan y otras que se viven. Villena pertenece a estas últimas.
Puedes consultar la programación completa y toda la información en www.morosycristianosvillena.es