ELCHE. Que el sector del calzado no atraviesa por su mejor momento no es noticia, es una tendencia que ha ido oscilando cada vez más desde la pandemia por todos los vaivenes geopolíticos, y en general, el sector siempre ha tenido que lidiar históricamente con este tipo de situaciones. Sin embargo, la situación actual se califica como "crítica" entre las propias voces del sector. Un fiel reflejo es el de la feria Futurmoda que empieza este jueves, y que ha bajado en un 25% de expositores. El motivo no es solamente uno, sino una suerte de tormenta perfecta en la que confluyen el elevado precio de la energía, la política laboral estatal, la falta de relevo generacional al mando de las empresas, no solo en la mano de obra, y un gigante asiático que se ha comido prácticamente todo el mercado.
Con todo, y a pesar del temporal, el nuevo presidente de Futurmoda, Pedro Vives, quien ya ostentó el cargo, insiste en que es muy positivo que a pesar de la situación haya nuevas empresas que apuestan por Futurmoda, la segunda feria europea de componentes del calzado, y que se prevean 4.000 asistentes ante esta situación de incertidumbre. En la misma, una vez más, abordarán nuevas herramientas que permitan poder capear mejor la situación y sobrevivir en un mercado cada vez más agresivo: desde la Inteligencia Artificial a nueva maquinaria, pasando por mejorar la productividad y la eficiencia.
Bajada de producción cada año
Por ahora, la foto del momento es que es un contexto muy complicado debido a la bajada de la producción, lo cual ya se reflejó en enero del año 2026 con un 28,1% menos de producción a nivel nacional, donde Elche es el principal corazón industrial del sector. Ya en 2025 finalizó con un descenso importante, alcanzando ahora el 29%, y con un 16,6% menos de producción interanual comparando el primer semestre de este año y el de 2025. "Estos datos vienen reflejando una situación compleja indudablemente debido a la máxima producción que existe en el mercado asiático, que aglutina el 86% a nivel mundial de la producción. Hoy por hoy se están fabricando 24.600 millones de pares a nivel mundial de los cuales en España solamente se fabrican 60 millones, lo que equivale a un 0,24% a nivel mundial", explica Álvaro Sánchez, director general de la Asociación Española de Componentes (AEC).
Ahondando en la cifra, España ha perdido el 35% de su producción. En los últimos cinco años se han cerrado 1.135 empresas de calzado, de las que una pequeña parte forman parte de su industria auxiliar de los componentes, que es muy diversa (suelas, químicos, marroquineria, cueros, etc.). Echando la vista atrás, si en 2025 se fabricaron en el país —y teniendo en cuenta que Elche y la comarca son los principales núcleos fabricantes— 60 millones de pares, en 2024 fueron 70 millones, mientras que hace un cuarto de siglo se fabricaban 210 millones, "lo cual representaba un punto óptimo a nivel europeo", relata Sánchez.

- Álvaro Sánchez interviene junto al edil de Empleo, Samuel Ruiz - AP
Unas cifras que explican por qué llevan tiempo desde su patronal, AEC, instando no solo al Gobierno de España, sino a la Unión Europea, que adopte ya políticas públicas industriales para no solo fomentar el sector, sino salvarlo e impulsar su competitividad ante una producción y relevancia cada vez más reducida frente a la predominancia asiática, que en este tiempo sobre todo en China, ha aumentado de forma exponencial sus procesos tecnológicos así como otras cuestiones como la trazabilidad de la huella ecológica que aún está en trámite de implantación en Europa para los próximos años.
Sánchez valora la receptividad del Ministerio de Industria respecto a las reivindicaciones del sector, pero lamenta que hasta ahora "no se había hecho nada", y ahora que al fin "se están poniendo en marcha", explica, llegan las elecciones, lo que supone perder tiempo y seguramente volver a empezar con las propuestas y planificación. En este sentido, para la inauguración de la feria se prevé la presencia de varios altos cargos ministeriales para mostrar el respaldo al sector, solo que como llevan tiempo reivindicando desde el sector, llega tarde. "Si es hubieran aplicado hace 3 o 4 años y no hubieran estado a otras cosas, quizá ahora la situación sería diferente", explica el director general.
Habla además de la necesidad de aumentar los salarios en general, lo cual estimula la demanda, pero para Sánchez el problema son "las políticas económicas, porque nos han quitado el contrato fijo discontinuo, que era el más útil en el sector y con gran aceptación entre los trabajadores". A ello hay otras situaciones menos evidentes de puertas hacia fuera, pero que son cada vez más comunes de puertas hacia dentro: la falta de relevo generacional en las direcciones, con empresas con décadas a sus espaldas de las que las siguientes generaciones prefieren no hacerse cargo. Algo que vincular directamente con la situación del sector y sus constantes vaivenes.
Factores internos y externos
Así las cosas, no solo está la situación asiática. La inestabilidad geopolítica persiste. El conflicto bélico en el estrecho de Ormuz impacta directamente en el sector, tanto en el gas como en el diésel, ya que es una industria muy intensiva. "El 60% se ve afectada por esta inflación, lo que encarece el producto y unos gastos generales que el mercado no asume, por lo que el empresario no tiene margen y muchas veces va a pérdidas", explica Sánchez, que habla ya sin tapujos sobre la situación: "España y la Unión Europea a día de hoy no son productivas".
La receta y la advertencia con empresas que vuelven a irse a Asia
En cuanto a posibles recetas y recomendaciones, Manuel Román, presidente de AEC, insiste en animar al empresario a invertir en IA, en nueva maquinaria, promover mano de obra cualificada y sumarse a las nuevas formas de producción. "Además tenemos que reducir la carga fiscal. Nosotros contamos con una carga administrativa y burocrática cada vez mayor con más papeles y menos tiempo para el comercio y la producción, que es lo nuestro". Y defiende, entre otras cuestiones, la creación de una ventanilla única para unificar trámites diversos. También hay que mencioanr que aunque se exporta menos se hace más caro, que es otra posible vía para seguir a flote.
En definitiva, un contexto que está haciendo que más allá del cierre de compañías del sector, algunas de ellas de mucha trayectoria como ha venido contando este diario, muchas estén volviendo a fabricar en Asia. No solo en Elche, sino de toda la comarca. Un paso atrás ya que después de la gran fuga que hubo en 2005, muchas habían vuelto pero por los costes se vuelven a ir. Tanto Sánchez como Román subrayan que es una pérdida importante, porque con su marcha, "dejan de ser empresas industriales y pasan a ser comerciales, y con ello se pierde el know-how, el made in Spain y el made in Europe". De ahí su incidencia en una advertencia que llevan años repitiendo, pidiendo el blindaje de un sector clave en la zona y que cada vez pierde más peso.