Otro paso de Albaluz en Elche para las 72 viviendas protegidas en Los Palmerales, último previa licencia

Elche

Exposición pública del Estudio de Integración Paisajística que ya se aprobó meses atrás por la Junta Gestora del palmeral. El proyecto ha necesitado de varias legislaturas para salir adelante

  • Diseño definitivo del inmueble, 'Tartán' -
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ELCHE. Desde 2021 lleva esperando el proyecto de la promoción de viviendas protegidas de la conselleria Vivienda en el barrio de Los Palmerales, cuando aún era conseller y vicepresidente Rubén Martínez Dalmau, después Héctor Illueca. Un largo trámite desde entonces, cinco años, y aún sin la licencia de obra, para la cual quedaría superar el paso presentado ahora, el final de exposición pública del Estudio de Integración Paisajística (EIP), de la que el pasado mes de febrero la Junta Gestora del Palmeral emitió el informe favorable de cara a la solicitud de licencia para la construcción de las 69 viviendas protegidas autonómicas en Los Palmerales. Un expediente, en este caso, que habla de 72 viviendas, y que como se ha venido contando, tiene a Albaluz como constructora adjudicataria.

Un documento que venía por ser una propuesta inmobiliaria dentro del entorno de protección del palmeral, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y zona de amortiguamiento por la Unesco. La memoria justifica la volumetría adoptada mediante bloques cuadrados organizados en cinco plantas y conectados por la nueva calle peatonal, que comunicará la calle Eucaliptus con la zona del Palmeral del Huerto de la Coronela. Contará con soportales abiertos en la planta baja para aligerar la densidad del conjunto. En general, como se definió tras su victoria en el concurso público, el proyecto, 'Tartán' (diseño de tres arquitectos, algunos profesores de la UPV y con experiencia en iniciativas también de VPO en València), se considera que será una 'puerta urbana' al palmeral.

Una larga tramitación que trasciende varias legislaturas

En resumidas cuentas, un diseño que es público desde 2023, y con la constructora adjudicada desde hace prácticamente año y medio. Y ello teniendo en cuenta que en 2022 ya empezaron a alargarse los plazos, primero porque se tuvo que volver a presentar a exposición pública al cambiar la financiación para asumirlo con los fondos europeos Next Generation, y después el diseño estuvo paralizado por recursos al pliego de condiciones. Ahora solo quedaría la última exposición pública por la afección al palmeral, para poder solicitar la licencia de obra e iniciar las obras. Hasta ahora, ha exigido que se someta cada aspecto del diseño a unos estrictos criterios por la legislación del bien y la trama circundante. 

Diálogo con el palmeral y entorno peatonal

El proyecto, construido por Albaluz Desarrollos Urbanos y diseñado por los arquitectos Arturo Gotor Carrilero, Arturo Gotor Pérez, Antonio Ruiz de la Rosa y Ramón Ruiz de la Rosa, ha tenido siempre en cuenta la premisa fundacional que ha modelado la volumetría del edificio. En lugar de un bloque compacto o cerrado que levantara una barrera visual frente a las palmeras, el proyecto se estructura mediante la agrupación de cuerpos cuadrados concebidos a modo de palazzinas engarzadas al tresbolillo. Esta disposición geométrica genera una serie de plazas y espacios de escala intermedia que actúan como un colchón de transición entre la trama urbana construida y el horizonte verde del patrimonio Unesco.

  • Perspectiva desde calle Limoner - AP

A su vez, la ordenación queda dividida por la mencionada calle peatonal central, prolongando las perspectivas visuales de los transeúntes hacia la vegetación y garantizando un acceso fluido y abierto hacia el entorno protegido. Una búsqueda de permeabilidad urbana que se complementa en la relación del inmueble con el suelo. El proyecto contempla retiros obligatorios y soportales en las plantas bajas en tres de sus frentes principales, liberando la cota cero para ampliar la superficie de uso peatonal y aligerar el impacto visual del edificio al nivel del peatón.

Para compensar esta liberación de espacio público sin renunciar al programa residencial de protección pública, la edificabilidad se concentra en las plantas superiores elevando el bloque a una altura de cinco plantas, armonizando con el Juzgado y edificios del entorno. De cara al diseño se apostó por una propuesta sobria y neutra para no rivalizar con el palmeral. Eso sí, las fachadas tendrán persianas “alicantinas” del color de la madera, lo que resulta más natural, y permite una mejor integración de cara al bien Unesco. Una idea más armónica para el paisaje. 

Por último, como en otros proyectos nuevos, la cubierta del inmueble tendrá placas fotovoltaicas para el autoconsumo. En cuanto a la parcela interior, tendrá cerramientos de barrotes metálicos verticales de elevada transparencia visual, logrando que los jardines privados del residencial se fundan de forma natural con los viales y parques circundantes. Ahora solo queda la licencia y después el concurso que proceda para escoger a los futuros inquilinos. Que será en la siguiente legislatura.

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