ELCHE. La declaración de Javier Tebas era este miércoles el plato fuerte de la segunda sesión del juicio que se sigue en la Ciudad de la Justicia de Elche, concretamente ante la Sección Undécima de la Audiencia Provincial de Alicante, a cuenta del episodio del “pagaré trucho”, ese alrededor del que giró en 2015 buena parte de la polémica ligada al descenso administrativo a LaLiga Hypermotion del Elche CF. Un asunto que el paso del tiempo no ha logrado borrar de la memoria colectiva del franjiverdismo ni de aquellos que ocupan despachos en el fútbol profesional. Ese tristemente famoso pagaré del Banco Mare Nostrum de 3.547.105,31 euros de importe y supuestamente conformado por la filial en España de la Unión de Bancos Suizos (y el aval de 2.900.053,88 euros que le acompañaba) ha llevado al banquillo de los acusados a Juan Anguix, Ramón Villaverde, Luis Sans, José María Garrido y Jerónimo Prado, exconsejeros del club franjiverde y para los que la Fiscalía, LaLiga y el expresidente José Sepulcre piden una condena a penas de cárcel como autores de un delito de falsedad en documento mercantil.
Javier Tebas y María del Carmen Moles
El presidente de LaLiga no defraudó en su comparecencia como testigo, tanto por el fondo como por la forma. Han pasado más de diez años y la vehemencia con la que se refiere a los hechos que vivió en primera persona ya no es la misma, quizá porque el calendario no perdona ni siquiera a las certezas, pero el máximo mandatario de la patronal de los clubes sigue teniendo todo tan claro como el primer día. “El pagaré no sonaba bien”, decía antes de advertir que el aval que lo acompañaba presentaba peculiaridades (tales como un vencimiento coincidente con el pagaré) que hacían sospechar y que, en definitiva, Juan Anguix intentó engañarle a él y a la Agencia Tributaria. Fue, a su juicio, un intento burdo de regatear la sanción de descenso, castigo que se mostraba convencido que el club hubiese evitado pagando antes de que el Juez de Disciplina Social de LaLiga cerrara la instrucción del expediente nº 28/2014-15 que le había abierto por infringir las normas de ‘fair-play’ financiero de manera reincidente.
Tebas se centraba en su declaración en Anguix y no en el resto de acusados porque aseguraba que no era capaz de identificar a ningún otro, más allá de decir que “uno era calvo, tenía poco pelo y canoso”. Una descripción más propia de un retrato hablado que de una sala de vistas, todo hay que decirlo. Eso sí, el también abogado dejaba claro que el “conjunto de asesores, probablemente del mundo financiero o de algún fondo” que acompañaban a Juan Anguix era plenamente consciente de la categoría de lo que le enseñó en aquella reunión del 28 de mayo de 2015, previa a una visita a la Delegación de Grandes Contribuyentes de la Agencia Tributaria, donde les esperaba fuera de horario de atención al público la inspectora María del Carmen Moles.

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Esta también declaró en calidad de testigo y por videoconferencia, explicando que la naturaleza de la deuda que mantenía el Elche con Hacienda (respondía, básicamente, a retenciones a cuenta del Impuesto de la Renta no practicadas y al impago de diferentes liquidaciones del Impuesto sobre el Valor Añadido), obligaba a realizar un pago en efectivo de unos 3,5 millones de euros para acceder a un acuerdo de aplazamiento del resto de la deuda. Vaya, que no había atajos ni letra pequeña. Pese al tiempo transcurrido, Moles todavía recordaba su desazón cuando comprobó que Anguix (“Solicitaron ellos la reunión, diciendo que venían a pagar todas las deudas”, dijo) aspiraba a que aceptase un pagaré conformado y el también citado aval, algo que ni entonces ni ahora permite la Ley General Tributaria. La inspectora puntualizó también que “no se llegó a analizar el pagaré” por lo anterior y que se quedó depositado junto al aval en las dependencias del fisco a petición de Anguix y de quienes le acompañaban, expidiéndose el correspondiente certificado de depósito que Tebas no consideraría relevante posteriormente y siendo retirados semanas después por Ramón Villaverde.
Francisco Fernández y Daniel Rubio
Además de las cuestiones preliminares a las que estaba reservada una primera sesión de un juicio que no se pudo celebrar por un problema de salud de la presidenta de la Sala, este miércoles se sumaron a Tebas y Molas en la nómina de declarantes Francisco Fernández, responsable administrativo del Elche, y el exconcejal de Deportes del Ayuntamiento de Elche Daniel Rubio. Este último explicó cuál había sido su rol durante los algo más de tres meses que Anguix fue presidente, los contactos y gestiones realizadas por su parte ante LaLiga y otros acreedores para regatear el descenso y cómo la relación con el expresidente se fue deteriorando de manera paralela a las dudas que precisamente Tebas expresaba en los medios sobre el pagaré y la tibieza del valenciano a la hora de desmontarlas.
También explicó cuál había sido su papel en esos días el responsable administrativo, cómo expresó a Anguix sus dudas sobre la posibilidad de conseguir un pagaré conformado del club que sirviese a Hacienda, que les entregó dos pagarés para que los rellenaran en Madrid e hizo un pormenorizado repaso a la delicada situación económica que atravesaba la entidad. Un relato que, leído con perspectiva, suena más a oportunidad perdida que a simple mala gestión. Y es que del mismo cabe deducir que se perdió la oportunidad de, usando como garantía los ingresos por la cesión de los derechos audiovisuales de la temporada 2015/16, buscar financiación para saldar la deuda que conllevó el descenso.
Con sus preguntas a los testigos, tanto el Ministerio Público como LaLiga y la acusación particular dejaron claro que mantienen su proa apuntada a Anguix, cual epicentro de un seísmo que este miércoles provocaba aún réplicas, si bien es cierto que el abogado del expresidente Sepulcre trató de aprovechar la coyuntura para hacer hincapié una y otra vez en que el consejo saliente, el que presidía su mandante, no solo supo lidiar con la delicada situación económica de la entidad cancelando la deuda ligada a otros dos expedientes abiertos por LaLiga, es que intentó también hacer lo propio con el tercer expediente que terminó conllevando el descenso.

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En cuanto a las defensas, durante las diferentes testificales, la del Elche (para el que la Fiscalía y LaLiga piden que se les condene al pago de una multa) se esforzó con sus preguntas a los testigos en recordar que la entidad no obtuvo ningún beneficio, tanto económico como deportivo, del episodio del pagaré. La de Jerónimo Prado, por ejemplo, se centró en dejar claro que este era secretario no consejero y no tenía poder de decisión (de hecho, la Fiscalía y LaLiga no le acusan) y la de Juan Anguix, por su parte, en reflejar que este inyectó en las arcas del club 700.000 euros "cuya devolución no ha reclamado" y que sus actos siempre estuvieron "inspirados en la buena fe", dejando entrever que no como los de alguno que le acompañaba (el famoso señor “calvo, de poco pelo y canoso” en palabras de Tebas). Vaya, que él fue (según su versión) un engañado más en una historia en la que todos mentían.
El 4 de febrero, la tercera sesión del juicio. Con ella, un nuevo capítulo de una pesadilla que el franjiverdismo lleva una década intentando olvidar sin lograrlo.