El pasado día 16, como cada año, felicitaba por WhatsApp al gran Dante Sanabria por su cumpleaños y por la victoria de la albiceleste ante Inglaterra, a la vez que me confesaba tener el “corasón partío” ante la finalísima. También me preguntaba cómo iba todo por Alicante y cómo iban las cosas en el Hércules CF. Y mientras le contestaba, por mi cabeza volvía de nuevo la idea de que su mágico gol en el Bernabéu supuso la última permanencia del Hércules en Primera División.
No hemos vuelto a celebrar algo similar, y yo era un niño de 9 años que al final de este verano se plantará ya en 51. Le damos la vuelta al jamón y me tengo que remontar a mediados de los años 80 para recordar una permanencia del Hércules en Primera. Y pasan los años y las décadas. Y así, muchas generaciones de herculanos nacidos en los 70, 80, 90 … podemos contar que nuestra pasión por el “club del Chepa” se ha forjado, casi en su totalidad, en la resistencia, el barro y la fe ciega, no en el recuerdo de demasiadas noches de gloria en Primera o Segunda División.
El próximo 30 de noviembre se cumplirán 27 años desde el inicio de “la era Ortiz” que supuso que el Hércules se haya convertido en un irrelevante del fútbol español cuyos grandes triunfos son los ascensos. Tan solo uno a primera durante su “era”, y algo discutido, válgame el eufemismo. Y un duro peregrinaje que nos llevó hasta el cuarto escalón del fútbol español y un nuevo intento de conquistar el fútbol profesional tras una temporada gris que finalizó el pasado 23 de mayo, hace dos escasos meses, ante el Nàstic de Tarragona.
Han sido dos meses de anestesia. De bendita anestesia. De desconectar. De disfrutar el runrún de las “prehogueras”, las Hogueras, los Moros y Cristianos de San Blas y las Hogueras de San Vicente. Y este año, los Mundiales, con esa nueva gesta y segunda estrella para La Roja. Pero desafortunadamente, para el alicantino futbolero llega el fin de la anestesia, la carroza vuelve a ser calabaza, los caballos vuelven a ser ratones y nuestra realidad se vuelve a llamar Algeciras CF, CD Teruel, UE Sant Andreu, Águilas CF, Villarreal CF B y compañía. Un guion que nos sabemos de memoria y que se da casi siempre año tras año.
Una temporada que acabará con elecciones municipales y autonómicas, previsiblemente el penúltimo domingo de mayo de 2027, coincidiendo con el final de la temporada regular. El Hércules volverá a estar en las campañas electorales de los diferentes partidos. Y el palco del Rico Pérez será sin duda lugar de fotos y vídeos para la prensa, sobre todo si nos jugamos el ascenso o la promoción, que este año estarán a priori más caros que el año pasado con el Real Zaragoza y la SD Huesca como recién descendidos a los que habrá que sumar nuestros vecinos de Murcia y Cartagena y los siempre complicados CE Europa o AD Alcorcón, entre otros.
Una temporada en la que el bueno de 'Beto' Company no podrá decir que no ha hecho el equipo, esta vez el proyecto es suyo. Amigo Beto, tu éxito y el de tus jugadores será nuestro éxito, mucha suerte. Bienvenidos 'Miki' Bosch, Yago Cantero, David López, Aitor Gismera, 'Manu' Rico, Álex Fidalgo, Isaac Obeng, Víctor Narro, Álex Jiménez, 'Antoñín'. Hasta siempre y mucha suerte en vuestra nueva etapa Sotillos, Monsalve, 'Bolo', 'Fede' Vico, Retuerta, Calavera, Ropero y Jeremy. Y quiero detenerme con especial cariño en Carlos Mangada, que representa al canterano que ha nacido y se ha criado sintiendo este escudo, un chaval de la casa al que hemos visto crecer y que siempre ha dado todo lo que llevaba dentro por este club. El fútbol no siempre es justo y este último año ha sido difícil para él, pero en su mochila se lleva para siempre el orgullo de haber sido parte del ascenso. Carlos, el Hércules siempre será tu casa.
Acabo ya: Una temporada más para que el herculano siga exigiendo responsabilidad y proactividad hacia el club, la clase política, el estamento judicial, la prensa y la propia afición, defendiendo que el verdadero patrimonio del Hércules reside en su gente, en su afición. Porque no olvidemos que un ascenso alivia urgencia y deuda y rompe la dinámica del “día de la marmota”, pero no cura la enfermedad crónica del club ni el desapego provocado por tantos y tantos años de desgaste institucional.
Y mientras tanto, tendrá que seguir sufriendo lo que significa ver camisetas franjiverdes de paseantes por la Explanada y por la Playa de San Juan con normalidad, como si ya no fueran del eterno rival, que cada vez lo es menos, sino del “equipo alicantino en Primera”. Salvando las distancias, es como ver camisetas del Hércules de paseantes por El Campello o Altea. Esto es muy grave, señor Ortiz. Y llevamos ya 26 años. Para 27.