ALICANTE.Hay equipos que dominan el balón y equipos que dominan los partidos. Ahora mismo, el Hércules CF no está en ninguno de esos dos grupos: acumula pases, pero no atesora autoridad. Se adelanta en el marcador, pero no impone respeto. Estamos ante una verdad incómoda que refleja la clasificación desde hace meses, incluso antes de que 'Beto' Company se hiciera cargo de su banquillo, si bien el fútbol por el que aboga este precisamente gira alrededor del balón, lo que hace aún más evidente lo anterior.
Y al Hércules se le están yendo los partidos (y el objetivo) mientras mira el reloj sin saber muy bien en qué minuto perdió el control ("Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres…", cantaba Joaquín Sabina). El encuentro de El Pozuelo permitió confirmar por la enésima ocasión las carencias estructurales de una plantilla que se paliaron solo parcialmente en el mercado de invierno. y con la incorporación de jugadores que a las primeras de cambio están pagando su inactividad durante la primera mitad del curso.
Controlar el partido no es acumular pases: es cerrar la propia puerta y oler sangre ante la ajena. Y ahí el Hércules sigue suspendiendo como consecuencia de su falta de actitud en las áreas, especialmente en la propia. En Torremolinos, el equipo blanquiazul desperdició por dos veces su ventaja en el marcador y acabó salvando un punto en un añadido caótico. Es verdad que 'Beto' Company tuvo que lidiar el sábado con bajas importantes, pero el Juventud de Torremolinos CF, un recién ascendido que pelea la permanencia, hizo gala de mayor fondo de armario que el Hércules, algo que ya había ocurrido ante el Antequera CF en la jornada anterior.

- Francisco Peña asiste a una sesión de entrenamiento del primer equipo
El contexto no ayuda a maquillar nada. Décimo clasificado del grupo 2 de Primera Federación, el Hércules llega al último tercio de la fase regular peor de cómo lo estaba la pasada campaña, cuando al proyecto de Rubén Torrecilla se le empezaban a ver todas las costuras, sin excepción. Entonces el mensaje que emanaba desde los despachos de Foguerer Romeu Zarandieta era que el objetivo era asentarse en la categoría. Esta campaña, como no puede ser de otra manera, es ascender (ahora ya vía ‘play-off’), pero si las sensaciones no sostienen lo anterior, toda vez que el cambio de entrenador ha estilizado la propuesta, pero no ha traído fiabilidad (hás intención que colmillo, más voluntad que capacidad y a veces ni eso).... los números tampoco: ocho victorias, ocho derrotas y nueve empates en 25 jornadas. Dos puntos menos que a estas alturas el curso anterior, más lejos de la quinta plaza y más cerca del descenso a Segunda Federación. La incapacidad para enlazar triunfos le ha impedido acercarse en una zona noble en la que la mayoría de las plazas empiezan a tener dueño.
En los últimos siete partidos, el Hércules ha anotado un solo gol en jugada (y lo anterior entre comillas, porque fue un latigazo lejano de Mehdi). El resto han llegado desde los 11 metros, en una falta y uno se lo anotó el rival en propia puerta. El dato es demoledor y explica muchas cosas. Tres mediocentros que se pisan, cambios que llegan tarde o alteran un plan que funcionaba, decisiones que desordenan más de lo que corrigen. Cuando el encuentro estaba controlado en Torremolinos, el banquillo agitó el tablero para mal y el equipo perdió la brújula.
Las cuentas empiezan a no salir

- Los jugadores del Hércules CF desolados en El Pozuelo
El esprint final que ha de firmar el Hércules exige convicción y no dudas. Exige personalidad en las áreas y claridad en el plan. Exige convertir la posesión en autoridad. Exige victorias, empezando por el sábado frente al CD Eldense, uno de los dos grandes candidatos al campeonato, que aventaja a los blanquiazules en ocho puntos, no obstante tener un encuentro pendiente.
El margen de error ya es mínimo. Y cuando las cuentas dejan de salir en febrero, marzo rara vez perdona.