ALICANTE. Ni echando mano de la inteligencia artificial, esa que tanto gustan usar en el Hércules CF. No se puede ocultar el hecho de que el estadio Rico Pérez es la vergüenza de Alicante. Y no, tampoco que lo anterior no hace que se inmute ni uno solo de los responsables: tanto los políticos, toda vez que la instalación es propiedad de la Administración, como a los directivos del Hércules, que está obligado a mantenerlo como arrendatario (por lo menos ahora paga el alquiler, algo que no siempre ha sido así, pese a ser de importe ridículo).
El domingo hubo mucho revuelo porque algunos de los valientes que acudieron al Rico Pérez ver el partido del equipo de 'Beto' Company con el CD Teruel, concretamente los que accedían por las puertas 1 y 2, aquellas que llevan a la grada de tribuna, donde es más caro económicamente ocupar una localidad, se toparon con una colección de excrementos humanos que nadie tuvo a bien limpiar... ni coincidiendo con la disputa del citado envite ni en las horas siguientes (sí, incluido este lunes), tras haber trascendido públicamente lo anterior. Ni el Hércules ni el Ayuntamiento de Alicante (a través de la concesionaria de limpieza viaria) intervinieron, usando como argumento que los citados excrementos están en un espacio propiedad de un tercero... lo cual no deja de tener su guasa, si atendemos al hecho de que el mismo (el inmediatamente anejo al dintel de las citadas puertas, sí) opera como aparcamiento público (cuyo uso es restringido por el club los días de partido) y, desde la temporada pasada, acoge un establecimiento de restauración explotado por una empresa que trabaja directamente con el Hércules, pues se encarga también de dar servicio en los bares del estadio.

- Aficionados en las gradas del Rico Pérez
En cualquier caso, que haya que sortear unas cuantas mierdas para acceder al Rico Pérez no es nuevo, siquiera lo más grave y no solo porque sea fácil toparse con alguna en el interior del estadio, con lagunas de orines, todo tipo de insectos, pájaros (muertos) e incluso roedores o gatos (en función de qué animal domine en cada momento en el particular ecosistema del otrora coliseo herculano y hoy cochambrera a secas) porque aquellos que han de limpiarlo pasan de ello. Lo verdaderamente grave es que la instalación está que se cae, hasta el punto de que un día va a pasar algo muy grave, con daños personales (no ha ocurrido ya porque la Santa Faz lo ha impedido) y entonces los responsables se apresurarán a llevarse las manos a la cabeza.
Los políticos pueden decir que el Hércules "no tiene remedio" y seguir cruzados de brazos, pero lo anterior no cabe respecto del Rico Pérez: puede que sea mucho echarle la culpa al Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) de no haber acometido las obras urgentes que el Hércules anunció el verano pasado cuando aquel no dijo ni mú al respecto y en el club se caracterizan por no decirle la verdad ni al médico. Ahora bien, es un hecho que el IVF y por extensión la Generalitat Valenciana no ha hecho nada por el Rico Pérez desde que es propietaria, ni cuando la gobernaba la izquierda ni ahora que lo hace la derecha, como también que el Ayuntamiento de Alicante, tanto con tirios como con troyanos al frente, mira hacia otro lado. Y l club... qué vamos a decir, que hayamos dicho ya: para sentir vergüenza hay que tenerla.
Tres propietarios, dos reformas en entredicho y siempre los mismos damnificados: los contribuyentes
Inaugurado en agosto de 1974 y con un diseño anticuado ya para entonces, apenas siete años después el Rico Pérez era objeto de su primera reforma parcial; la misma consistió en la construcción de la bautizada como Grada del Mundial, incrementando el aforo hasta los 33.000 espectadores (aunque el mismo se reduciría en 1997 hasta los 28.000 con la instalación de asientos que más de 30 años después, pese a encontrarse a la intemperie, no han sido sustituidos en su inmensa mayoría y por eso están cómo están). Como el ávido lector habrá advertido, detrás de esa actuación estaba la necesidad de adaptar (parcialmente) el estadio a las exigencias de ser sede de un Mundial, el del año 82 del siglo pasado que entonces organizó en solitario España.
En el verano de 2010, tras el último ascenso a LaLiga EA Sports del Hércules, se llevó a cabo la segunda reforma parcial del Rico Pérez. Esta no corrió por cuenta de las arcas públicas, pues quedó obligada a sufragarla Aligestión Integral SL, que se había comprometido a invertir 4,2 millones de euros en mejorar el estadio, cuando tres años antes se lo adquirió al Ayuntamiento de Alicante.
Dicha mercantil del entorno de Enrique Ortiz y hoy, cómo no, liquidada, fue el segundo propietario que ha tenido el estadio en sus casi 52 años de vida: el primero fue el propio Hércules, que en 1994 se lo vendió al consistorio a cambio de 5,4 millones de euros. Fue un momento en el club blanquiazul estaba obligado por ley a convertirse en Sociedad Anónima Deportiva, pero la deuda que arrastraba con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social lo dificultaban sobremanera (gracias a la citada venta ingresó el dinero necesario para ponerla a cero).
Aligestión adquirió el Rico Pérez en 2007 al Ayuntamiento por 7,8 millones de euros. Sin embargo, 10 años después y en el marco del proceso de liquidación de aquella mercantil (al ser insolvente para cumplir con sus obligaciones, especialmente, la devolución de un aval público por 18 millones) el IVF se los adjudicó mediante subasta pública. El banco del Consell (máximo acreedor de Aligestión por culpa del citado aval) se convertía en el cuarto propietario del estadio a cambio de 3,7 millones de euros.

- Así está el estadio Rico Pérez
Es verdad que en puertas de las Elecciones Municipales y Autonómicas de mayo de 2023, el IVF puso en marcha una serie de obras de emergencia que luego vivirían semanas de paralización por falta de presupuesto (se estimó una inversión de 500.000 euros, pero el presupuesto permitió desembolsar solo 247.346,17) y que finalizarían en julio de marea abrupta, dejando a medias la resolución de algunas de las contadas deficiencias sobre las que se trabajó. Dicha actuación estaba auspiciada por PSPV-PSOE, Compromís y Unides Podem, quienes hasta esa primavera de 2023 gobernaron la Generalitat y que en el que a la postre sería su último año de legislatura trataron de impulsar un proyecto bautizado como 'Alicante Arena' y con el que se buscaba reconvertir el estadio en una instalación multiusos (al estilo del 'Alicante Park' que trata de impulsar el Intercity), si bien todo quedó reducido a varios informes técnicos. Tampoco se puede decir que con el cambio de gobierno, con la llegada del PPCV y Vox al Palau de la Generalitat le fuera mejor al Rico Pérez, pues ni se dio continuidad al citado proyecto 'Alicante Arena' ni se apostó por una alternativa... lo cual resulta aún más sonrojante si tenemos en cuenta que el antecesor de Juanfran Pérez Llorca en el cargo, Carlos Mazón, presumía de herculanismo en precampaña y tiene el honor de ser sobrino-nieto de Alfonso Guixot, quien fuera máximo mandatario del club en los años 50 del pasado siglo.