ALICANTE. Enrique Bernabeu lleva tiempo haciendo algo más que canciones o vídeos virales: está construyendo un relato propio. Un relato que nace de la experiencia personal, que atraviesa la música y que desemboca en una reivindicación serena, pero firme, de la diversidad, ya sea funcional, afectiva o identitaria. Su nuevo single, Poliamor, que ve la luz este viernes, 6 de febrero, no es una excepción, sino un nuevo capítulo de esa historia.
"Esta canción tiene algo que no tenían las anteriores: un mensaje potente que puede calar en la sociedad, no solo entre los jóvenes, sino en todo tipo de personas, porque mi intención es que la gente empatice y conozca las diferentes formas de querer a alguien, entendiendo que el amor no tiene por qué estar siempre condicionado por los modelos tradicionales de relación", afirma el autor.
Con ritmos latinos, una base sensual y bailable, y un estribillo pensado para quedarse, Poliamor se presenta como una canción que invita a repensar las formas tradicionales de amar. Sin embargo, lejos del tono provocador o del escándalo fácil, Bernabeu apuesta por una mirada honesta y directa sobre las relaciones no monógamas, poniendo el foco en la comunicación, el consentimiento y la elección consciente.
No se trata de romper por romper, sino de ampliar el mapa emocional. "Además, Poliamor tiene ritmos latinos muy característicos que invitan a bailar, pero siempre con un mensaje y un trasfondo claro; para mí era importante que fuera una canción disfrutable, pero que también hiciera pensar", describe Bernabeu.
La canción conecta con una generación que cuestiona los modelos únicos de pareja y que empieza a hablar —cada vez con menos miedo— de vínculos afectivos diversos, abiertos y libres de etiquetas impuestas. En ese sentido, Poliamor funciona como una invitación al diálogo más que como un manifiesto cerrado: una forma de normalizar conversaciones que todavía incomodan en muchos espacios.
"El tema nace desde el inicio de mi relación de poliamor, que mantengo desde hace algunos años; lo escribí casi al principio, cuando todo estaba empezando y tenía muchos sentimientos que ordenar, así que la única forma que encontré de hacerlo fue escribir esta canción", confiesa.
- Portada del nuevo single de Erique Bernabeu
Una necesidad expresiva
Este nuevo lanzamiento llega después de un recorrido musical marcado por la honestidad emocional. En Así me muevo yo, Bernabeu convirtió su forma de caminar, consecuencia de una parálisis cerebral, en un símbolo de identidad y orgullo. Más tarde, con Roto de dolor, se adentró en terrenos más íntimos, abordando el desamor y la salud mental desde la vulnerabilidad. En ambos casos, la música no era un fin en sí mismo, sino un vehículo para contar lo que a menudo queda fuera del relato dominante.
"Reflexiono ahora sobre la idea de si esta nueva canción es una continuación o un cambio de etapa, porque creo que sí se está acercando un cambio; no es el final, pero marca una transición, y aún quedan canciones por lanzar y habrá una que cierre esta etapa, pero Poliamor no es ese final, sino una muestra de lo que está por venir", describe el autor, demostrando que su proyecto musical no responde a una estrategia comercial al uso, sino a una necesidad expresiva.
Bailar sin renunciar al mensaje bien podría ser el lema de esta etapa, en la que Bernabeu combina ritmos accesibles con letras que invitan a cuestionarse certezas aprendidas. "Una canción que nace desde el cariño, la ilusión y el amor, y que es completamente autobiográfica", destaca el autor. "Habla de mí, pero a estas alturas, después de tanto tiempo compartiendo mi vida, es difícil contar algo que no haya contado ya, porque el público me conoce bastante bien", apunta el artista.
"Sé que este tipo de relaciones no siempre se entienden fácilmente, porque durante muchos años hemos estado muy condicionados por el modelo de relación tradicional, pero tampoco pretendo que todo el mundo lo comprenda o lo comparta; sí que se acerquen un poco más y entiendan que el amor se puede vivir de muchas maneras", sentencia Bernabeu.
Siempre desde el humor y la autoironía
Pero para entender Poliamor hay que mirar más allá de la canción. Enrique Bernabeu es, desde hace años, una de las voces más reconocibles en redes sociales cuando se habla de diversidad, discapacidad y colectivo LGTBIQ+. Su discurso, siempre atravesado por el humor y la autoironía, huye de la condescendencia y del tono aleccionador. No se presenta como ejemplo ni como héroe: se muestra como es, con contradicciones, dudas y aprendizajes.
Ese enfoque le ha valido una comunidad fiel que encuentra en su contenido un espejo poco habitual. Personas que no suelen verse representadas en los discursos mainstream y que, gracias a figuras como la suya, descubren que su forma de estar en el mundo también merece espacio, voz y ritmo. En 2024, esta labor fue reconocida con el Premio Plumas, que destacó su contribución a la visibilización y normalización de la diversidad desde un lugar auténtico y sin filtros.
En ese contexto, Poliamor no resulta una ruptura, sino una consecuencia lógica. Hablar de amor sin etiquetas es también hablar de cuerpos no normativos, de identidades diversas y de vínculos que escapan a lo establecido. Bernabeu entiende la música como un territorio político en el mejor sentido del término: un espacio donde lo personal se convierte en colectivo.
