MADRID (SERVIMEDIA). El fútbol base valenciano tiene una doble realidad, ya que más del 70% de los padres reconoce que este deporte fomenta valores positivos, pero más de la mitad también percibe como frecuentes las situaciones de odio en este entorno. Con ese diagnóstico de fondo, el Campo de Fútbol Rojales Xavi Simons se convirtió en un espacio para jugar, aprender y reflexionar con una nueva sesión del taller Futura Afición, impulsado por LALIGA VS y PUMA dentro de la iniciativa ‘Aquí se juega a jugar’.
Sobre el césped, jugadores y jugadoras trabajaron a través del juego valores como el respeto, la igualdad, el compañerismo y el juego limpio, al tiempo que reflexionaron sobre la importancia de prevenir la violencia, el odio y el bullying dentro y fuera del terreno de juego.
Durante una hora, monitores de Fundación LALIGA trabajaron con los niños y niñas participantes a través de actividades diseñadas para recordar que el fútbol base debe ser, ante todo, un espacio de disfrute, aprendizaje y convivencia. La sesión puso el foco en valores como el respeto, la tolerancia, la igualdad, el juego limpio, el trabajo en equipo, la superación y la deportividad, conectándolos con situaciones reales que pueden producirse en los entrenamientos, los partidos o el entorno de los clubes.
En palabras de Olga de la Fuente, directora de Fundación LALIGA, “el fútbol base tiene un enorme potencial educativo, pero para que ese potencial se desarrolle plenamente debemos proteger aquello que lo hace valioso: el compañerismo y el respeto. Con talleres como este queremos acompañar a los clubes, a los entrenadores y a las familias para que los niños y niñas crezcan en entornos seguros, libres de odio y de presión, donde aprendan que competir también significa cuidar del compañero”.
El taller combinó reflexión y juego para todos los participantes los valores positivos del deporte y la importancia de vivir el fútbol base como un espacio de disfrute. La sesión comenzó con una introducción participativa sobre qué significa ser afición y cómo el respeto, la igualdad, el juego limpio, el trabajo en equipo, la superación y la deportividad ayudan a construir mejores equipos dentro y fuera del campo. También se abordó la presión que en ocasiones reciben los jóvenes futbolistas, representada en la iniciativa a través de la camiseta más pesada del mundo, una prenda de 21 kilos que simboliza la carga externa que puede aparecer cuando el juego deja de vivirse como juego.
Uno de los ejes centrales fue la actividad “No a la violencia”, en la que los participantes reflexionaron sobre el bullying, sus consecuencias y los roles que intervienen en estas situaciones, reforzando el mensaje de que “un equipo no deja a nadie solo”. La jornada incluyó además la entrega de una camiseta de LALIGA VS
BULLYING al entrenador como compromiso de equipo, así como la dinámica 'Valores en acción', en la que, a través de retos cooperativos con un paracaídas, los jugadores pusieron en práctica la coordinación, la colaboración y el juego limpio. El cierre sirvió para conectar lo aprendido con la realidad del fútbol base valenciano, donde más del 70% de los padres reconoce el valor educativo del fútbol, pero más de la mitad percibe situaciones frecuentes de odio, reforzando así la necesidad de iniciativas como ‘Aquí se juega a jugar’.