ALICANTE. Filtro superado. La Conselleria de Medio Ambiente da el primer respaldo oficial a la ampliación de suelo industrial en Alicante: una de las asignaturas pendientes desde hace al menos tres mandatos. Se trata de la expansión del área empresarial de Las Atalayas sobre los bordes de su recinto urbanizado actual. La propuesta registrada por el Ayuntamiento de Alicante en 2022, a través de una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) vigente desde 1987, recibió el visto bueno de la Comisión de Evaluación Ambiental en su reunión del mes de abril, lo que despeja su tramitación administrativa después de más de un año y medio de bloqueo, en los que no había tenido avances significativos.
Fue, precisamente, la propia Conselleria de Medio Ambiente quien instó al Ayuntamiento a aportar informes adicionales con el fin de incorporar garantías frente al riesgo de inundabilidad advertido tanto por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) como por el departamento autonómico de Planificación Territorial, a partir de las delimitaciones recogidas en el Plan de Actuación Territorial de Carácter Sectorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación (Patricova).
Entonces, se apuntó que parte de la propuesta de ampliación original planteada por el Ayuntamiento afectaba a una zona de rambla, en el entorno del cauce del Barranco de las Ovejas, de modo que se había llegado a solicitar la planificación de un muro de contención que evitase posibles avenidas en caso de lluvias persistentes.
En principio, el acuerdo alcanzado en abril habría dado esas garantías por cubiertas. No obstante, en esa resolución se vuelve a requerir la incorporación de últimos ajustes, según fuentes consultadas. Una vez implementados, se producirá su aprobación provisional, a la espera de una última evaluación por parte del departamento autonómico para que se produzca la aprobación definitiva de la modificación de planeamiento propuesta: la número 43.
En todo caso, ese nuevo paso permite augurar que la ampliación podría obtener todos los parabienes administrativos antes de que termine la legislatura actual. Y, en consecuencia, antes de que pueda comenzar a aplicarse el nuevo Plan General Estructural (PGE), ahora en fase de borrador, en el que se contempla el desarrollo de varios sectores urbanísticos aptos para la implantación de empresa.
Por lo pronto, la modificación puntual número 43 del actual PGOU permitirá que el área empresarial gane otros 650.000 metros cuadrados brutos -prácticamente, la mitad de su superficie actual- que se traducirán en algo más de 300.000 metros cuadrados netos, una vez descontada la superficie reservada para el desarrollo de viales. Entre ellos, como viene informando este diario, se incluye la ejecución de un nuevo acceso al polígono para facilitar su enlace con la A-31 y con la A-7, así como la construcción de una nueva rotonda diseñada con el objetivo de mejorar la organización de la distribución de los tráficos.
Eso sí, todavía está por ver en qué plazo podría desarrollarse la urbanización de ese nuevo suelo y segmentación en parcelas. En principio, todo parece indicar que el primer paso consistirá en la firma de un convenio entre la Sociedad Estatal de Suelo (Sepes), como propietario principal de esos terrenos, y el Ayuntamiento de Alicante para concretar la fórmula de financiación de esas obras y sus plazos. Se trata de un acuerdo que podría quedar abierto a la participación del sector privado, con la implicación de las empresas interesadas en ampliar sus instalaciones actuales o asentarse por primera vez en el área empresarial.
Otros sectores
Los 650.000 nuevos metros cuadrados de crecimiento del recinto de Las Atalayas ya están contemplados en el futuro PGE, con el que se prevé que Alicante cuente con hasta 434 hectáreas (4.340.000 metros cuadrados) de suelo industrial y logístico distribuido en sectores ya urbanizados, y en otros de futuro desarrollo. Esa planificación gira en torno a las áreas de Bacarot, Vallonga-Fontcalent, Campaneta y Serreta, al margen de Atalayas, como informó este diario.
Al margen de ello, el PGE también contempla actuaciones de regeneración en las superficies industriales ya disponibles, así como la transformación de los ejes de la Carretera de Ocaña y la Avenida de Elche. En ese ámbito, se prevé intervenir, en concreto, en el Barrio del Cementerio, donde se propone una actuación orientada a la "transición hacia un tejido productivo flexible, compatible y respetuoso con los usos residenciales existentes; y el entorno industrial de Garachico, cuyo objetivo es evolucionar hacia un modelo de actividad económica más terciarizada, en coherencia con el contexto urbano donde se ubica", según precisaron fuentes municipales, al dar a conocer las previsiones de crecimiento de suelo industrial del futuro planeamiento.
Esas previsiones se complementan con la definición de tres espacios estratégicos que se organizan en torno al campus de la Universidad de Alicante (UA) y su Parque Científico (PCA), que quedaría dedicado al conocimiento y a la formación; sobre el eje de la A-79 que conecta los términos municipales de Alicante y Elche por el interior, centrado en la innovación y en la logística; y sobre la conexión por el borde litoral entre el Puerto y el aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández, que se especializaría en actividades vinculadas con la innovación, la economía creativa y las industrias tecnológicas avanzadas.
