ALICANTE. El Puerto de Alicante y Forty Group revisan los términos de la relación que vienen manteniendo hasta ahora a cuenta de dos concesiones administrativas concedidas al mismo grupo empresarial hace ahora seis años. Se trata, por un lado, de la gestión y explotación de los edificios anexos al Faro del Cabo de las Huertas para habilitar un restaurante, y por otro, del funcionamiento del quiosco de uso hostelero situado en la Plaza de Levante, identificado como Samoa. Las dos concesiones se asoman a cambios de relevancia, en función del planteamiento que se prevé someter a consideración del consejo de administración de la Autoridad Portuaria en su próxima reunión, según fuentes consultadas.
La modificación respecto a la primera de esas concesiones consiste, en realidad, en su resolución anticipada. Forty Group registró a principios de septiembre una solicitud por la que planteaba la extinción de ese acuerdo que le confería el derecho de explotación de los inmuebles anexos al faro, a la vista de la imposibilidad de que se materializase el proyecto objeto de concdsión. En concreto, como se precisaba en las bases del concurso, el grupo empresarial aspiraba a ejecutar la rehabilitación de esos edificios (un almacén, la antigua vivienda del Técnico de Señales Marítimas, el garaje-taller contiguo y los espacios exteriores aledaños; pero no del edificio del propio faro) para procurarles un nuevo uso público, vinculado a la actividad turística, como establecimiento hostelero. En virtud de ese acurdo, Forty asumía la inversión necesaria (en torno a 424.000 euros) para acondicionar esos espacios como restaurante a cambio de poder explotarlo por un plazo inicial de 15 años (con una posible prórroga de otros cinco años más). Todo ello sin que cupiese la posibilidad de incorporar el alojamiento como posible uso compatible.
No obstante, ese proyecto no ha podido tener ningún desarrollo, como pone de manifiesto el grupo empresarial en ese escrito, en el que plantea la resolución de la concesión por mutuo acuerdo. En su solicitud, el grupo empresarial apunta que, en los seis años transcurridos desde que logró la concesión, no ha podido obtener licencia de obra por parte del Ayuntamiento. Como ha venido informando este diario, ese permiso quedó condicionado a las autorizaciones previas que debía conceder la Conselleria de Cultura, toda vez que la ejecución de cualquier actuación en el entorno del faro requería del estudio de la presencia de restos históricos de la torre Alcodra o del Cabo de las Huertas, en ese mismo emplazamiento. Se trata de una de las torres integradas en la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) que agrupa al conjunto de las edificaciones defensivas conocidas como las Torres de la Huerta.
Lo cierto es que en los seis años transcurridos desde el acuerdo de concesión, no ha trascendido ninguna conclusión determinante sobre el hallazgo de esos restos. Y tampoco se ha concretado la concesión de la licencia. Por consiguiente, no se ha podido habilitar el restaurante que se pretendía explotar. De hecho, el bloqueo en la concesión de ese permiso llevó a la Autoridad Portuaria a dejar en suspenso la concesión en junio de 2024 a la espera de que pudiese despejarse esa situación de incertidumbre.
Sin embargo, los dos años transcurridos desde entonces sin ningún tipo de avance conocido en esas autorizaciones han propiciado que Forty opte finalmente por la renuncia a su proyecto. Así, plantea la extinción de la concesión en una propuesta que, en principio, podría contar con el visto bueno de la Autoridad Portuaria. Como mínimo, se habría valorado que el fin de esa concesión se produce como consecuencia de la imposibilidad material de desarrollar el proyecto pretendido, y no por un posible incumplimiento atribuible al concesionario. En este sentido, se contemplaría, además, que en las bases del concurso ya se amparaba la posibilidad de que se produjese una renuncia a la concesión en el supuesto de que no se lograsen las licencias necesarias para llevar a acabo la explotación del espacio hostelero, como ha sucedido.
Sin restaurante en la 'isla flotante'
El segundo de los acuerdos de modificación de los vínculos entre el Puerto y Forty que se prevé someter a deliberación en la próxima reunión del consejo también encaja en la línea de la imposible ejecución de otra concesión: la que atañe a la explotación del restaurante previsto sobre la plataforma flotante instalada en la bocana de la dársena interior del Puerto, así como la del quiosco hostelero situado en la Plaza de Levante. Como viene informando este diario, esa concesión no se puede llevar a cabo en sus términos originales, toda vez que el propio Puerto ya ha iniciado el proceso para demoler esa plataforma al confirmar que presenta problemas estructurales que comprometen su estabilidad. De ahí que se haya descartado el uso público pretendido y que se pretenda proceder a su desmantelamiento.
Esa decisión es la que condujo a Forty a registrar una solicitud -también el pasado septiembre- por la que planteaba una fórmula de compensación ante el descarte del desarrollo de ese restaurante sobre esa suerte de isla flotante. En concreto, el grupo empresarial planteó que se le otorgase permiso para ampliar la superficie de terraza de su quiosco Samoa, del que sí pudo tomar posesión en 2020, cuando su propuesta resultó seleccionada para asumir la explotación de los dos edificios hosteleros: el preexistente en la Plaza de Levante (hasta 2020, en funcionamiento bajo la denominación de Soho) y el futuro sobre la plataforma flotante. Y, en principio, el Puerto también se inclinaría por aceptar esa medida, con la concesión de otros 248,47 metros cuadrados de superficie anexos a Samoa para ampliar su espacio de terraza.
En principio, el planteamiento de Forty podría tener buena acogida en tanto que la nueva superficie destinada a la explotación hostelera que quedaría en manos del grupo empresarial (esos 248 metros cuadrados más) no excedería de la prevista inicialmente en la suma de los dos espacios que debía gestionar. En concreto, según fuentes consultadas, los informes técnicos habrían concluido que la concesión obtenida por Forty hace seis años le otorgaba el uso de unos 769 metros cuadrados distribuidos entre el restaurante de la isla flotante y el quiosco de la Plaza de Levante, mientras que con la fórmula de compensación planteada ahora acabaría disponiendo de menos de 700 metros.
Además, esos informes también habrían considerado que no se trataría de otorgar una nueva concesión con funcionamiento autónomo, sino de una ampliación de una preexistente, y que, en consecuencia, no podría considerarse que se estaría conculcando la posibilidad de concurrencia competitiva por parte de otras empresas. Y, por último, también se habría estimado que con la ampliación de la extensión de la terraza no se produciría un exceso de compensación en favor de Forty, toda vez que los ingresos estimados con la ampliación de la terraza no serían superiores a los previstos en el caso de que hubiese podido poner en marcha el restaurante de la isla flotante.
Todo ello, a pesar de los argumentos en contra que se habrían puesto de manifiesto por parte de empresas y particulares en las tres alegaciones presentadas frente a la propuesta de compensación reivindicada por Forty durante el periodo en el que ha permanecido expuesta al público. Entre esas alegaciones figurarían las registradas por sociedades vinculadas a la actividad hostelera en el mismo entorno de la Plaza de Levante como Herga Hostelería (la antigua titular de la concesión del quiosco) y Hotel Boutique Siglo XXI (nueva concesionaria del quiosco Peret), según concretan fuentes consultadas.
