Alicante

El futuro del cine Ideal de Alicante tras el 'no' al hotel de Baraka: proyecto cultural en ciernes

El rechazo al permiso abre paso a otras propuestas de uso alternativo para las que ya se habrían elevado consultas ante la Concejalía de Urbanismo. Su viabilidad depende del respeto a su configuración actual, a modo de teatro, y de un acuerdo con el grupo fundado por Trinitario Casanova.

  • El interior del edificio del antiguo cine Ideal de Alicante.
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ALICANTE. No habrá hotel en el edificio del cine Ideal. Al menos, no el pretendido por el grupo Baraka, a través de su filial Ataraxia Ibérica. La Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante notificó este lunes el decreto por el que se deniega la licencia solicitada para remodelar el histórico inmueble de la avenida de la Constitución en un establecimiento de 4 estrellas que estaría provisto de 63 habitaciones, al concluir que ese planteamiento incumple los requisitos de conservación establecidos por la Dirección General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura respecto a la fachada y la volumetría interior del antiguo cine.

El rechazo a esa licencia es el último capítulo de una historia que comenzó a escribirse hace cinco años, cuando Baraka -el grupo fundado por el empresario oriolano Trinitario Casanova- dio el paso de solicitar ese permiso, meses después de haber concertado la compra del antiguo cine, con un proyecto que el grupo empresarial decía haber ajustado a las condiciones planteadas por los técnicos municipales. No obstante, ahora se habría constatado que su propuesta no tendría encaje en los límites fijados por Cultura toda vez que las obras propuestas comprenderían la "demolición completa de edificio protegido manteniendo las fachadas, y posterior reconstrucción para hotel de 4 estrellas (sin respetar la volumetría interior, la disposición y número de forjados iniciales) de nueva planta, con modificación de la volumetría exterior y apertura y modificación de huecos en fachadas", según recoge el propio decreto que tumba el proyecto.

Eso sí, esa decisión no cierra la puerta a que el inmueble sí pueda tener otros usos en el futuro. De hecho, ya se han elevado distintas consultas ante la Concejalía de Urbanismo con el fin de comprobar si otros proyectos asociados a la actividad cultural podrían resultar compatibles con sus condiciones de protección, según fuentes consultadas. Esas propuestas deberían conservar la estructura interna actual, compuesta por el escenario en el que permanecía instalada la pantalla, el patio de butacas principal, un anfiteatro en la planta superior y varios palcos distribuidos en sus laterales.

Hasta ahora, no ha trascendido cuál sería el destino pretendido por esos nuevos interesados en el edificio, aunque se presume que deberían promover propuestas equivalentes a su uso original como espacio dedicado a actividades de carácter cultural, como su conversión en teatro o un destino mixto que respetase su estructura arquitectónica. En todo caso, la viabilidad de esas propuestas alternativas pasaría por un entendimiento previo con el grupo Baraka como propietario del edificio. Ese acuerdo podría sustanciarse a partir de un acuerdo de compra o de alquiler, sobre el que hasta el momento no se habría producido ningún avance, precisamente, a la espera de que se dilucidase la resolución sobre la solicitud de licencia para la conversión del edificio en hotel.

La alternativa fallida del museo

A partir de ahora, está por ver cuál puede ser el plan de Baraka para el inmueble, después de que tampoco prosperase la tentativa que el grupo empresarial llegó a ofrecer a la Diputación Provincial durante el pasado mandato. Ese planteamiento consistía en ceder el edificio en alquiler a la institución provincial tras su conversión en un centro de carácter cultural dedicado a acoger exposiciones de pintura, que contaría con el respaldo de la baronesa Thyssen, según se detalló entonces.

En ese ofrecimiento, Baraka se comprometía a asumir una inversión de 25 millones para acondicionar ese espacio museístico. Sin embargo, la iniciativa fue rechazada finalmente por la Diputación a principios de este mandato, después de valorar que supondría un coste económico excesivo sobre el presupuesto de la institución: dos millones de euros anuales por un plazo de 20 años. En cualquier caso, Baraka no llegó a renunciar nunca a la solicitud de licencia para la implantación de un hotel, ante la posibilidad de que la Diputación no participase en ese proyecto cultural. Sin embargo, sus expectativas sobre un posible uso relacionado con el hospedaje quedan definitivamente descartadas ahora, después de varios avisos en los que el grupo empresarial había advertido con la intención de emprender acciones legales por el retraso en la respuesta municipal.

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