ALCOY. La nueva escalada de los precios energéticos vuelve a situar a la industria textil ante un escenario de máxima presión. El Consejo Intertextil Español (CIE) advierte de que, "tras el fuerte impacto registrado en primavera, el problema ha dejado de ser una oscilación puntual para convertirse en una amenaza sostenida que compromete los costes, los márgenes, la capacidad productiva y la competitividad de las empresas".
El índice medio 'Day Ahead de Mibgas' se sitúa este 3 de septiembre en 73,83 €/MWh, cerca de un 40% por encima de los mínimos registrados durante agosto y más del doble de los niveles de hace aproximadamente un año. Además, las referencias a futuro para octubre, noviembre y el conjunto del último trimestre continúan por encima de los 72 €/MWh, sin anticipar por ahora una normalización significativa de los precios, como informan desde el CIE.
Esta misma fuente remarca que la prolongación del conflicto en Oriente Medio y las restricciones al tránsito energético por el estrecho de Ormuz siguen tensionando los mercados internacionales. Europa afronta, además, esta nueva fase con una elevada exposición al mercado mundial de gas natural licuado y unos niveles de almacenamiento inferiores a los habituales para estas fechas, cuando los países europeos deberían estar reforzando sus reservas de cara al invierno.
Para la industria textil, la repercusión es directa. Procesos como la hilatura, el tejido o el punto requieren un elevado consumo de electricidad, mientras que la tintura, el secado y los acabados dependen intensamente del gas y de la energía térmica. Euratex ya ha advertido de que los elevados y volátiles costes energéticos están erosionando la competitividad de la industria textil europea frente a productores de otras regiones.
Un efecto en cascada sobre toda la producción
El CIE alerta de que la factura energética es, de nuevo, el primer eslabón de una cadena de incrementos que puede extenderse al conjunto del proceso productivo. El encarecimiento de la energía acaba repercutiendo también sobre materias primas, productos químicos, embalajes, transporte y otros inputs industriales, aumentando progresivamente el coste final de fabricar y comercializar productos textiles.
La capacidad de reacción de las empresas es, además, limitada. Determinados procesos industriales no pueden detenerse y reactivarse con facilidad en función de las fluctuaciones diarias del mercado energético. Al mismo tiempo, muchas compañías trabajan con contratos y condiciones comerciales que dificultan trasladar inmediatamente el incremento de los costes a sus clientes.
Esta situación resulta especialmente delicada para los fabricantes que dependen de grandes compradores y disponen de menor capacidad para negociar precios. Si el actual escenario se prolonga, “las empresas tendrán que optar entre absorber nuevos incrementos de costes o revisar de manera significativa sus precios, con el consiguiente impacto sobre toda la cadena de valor".
Abel Ortiz, fabricante especializado en tejidos, resume la preocupación que existe actualmente entre los industriales: "Estamos en la puerta del infierno”. A su juicio, “la escalada energética puede convertirse en el desencadenante de nuevos incrementos sobre el conjunto de los costes productivos durante los próximos meses".
Por su parte, Àlex Grau, empresario del ámbito de la tintura y los acabados, advierte de que "la actual volatilidad del gas dificulta enormemente la planificación de costes y reduce la capacidad de las empresas para operar con márgenes previsibles".
Las medidas adoptadas pueden resultar insuficientes
El Gobierno español puso en marcha durante la primavera diferentes medidas para amortiguar las consecuencias de la crisis energética sobre empresas y consumidores. Sin embargo, "parte de estas respuestas se diseñaron bajo una expectativa de progresiva estabilización de los mercados que la evolución registrada durante el verano ha vuelto a poner en cuestión". Señalan que otros países europeos y las propias instituciones comunitarias han activado igualmente medidas de seguimiento y apoyo ante el impacto de la crisis de Oriente Medio sobre el suministro y los precios energéticos. El CIE considera, no obstante, que “el nuevo escenario obliga a revisar la suficiencia de las medidas existentes y anticiparse a un otoño que puede resultar especialmente complejo para la industria”.
El CIE reclama, además, la creación de un Estatuto del consumidor gasintensivo, similar al que ya existe para la industria electrointensiva, que reconozca de forma estable las particularidades de los sectores industriales con una elevada dependencia del gas y permita articular mecanismos específicos de apoyo ante episodios de fuerte volatilidad de los precios energéticos.
En este sentido, el empresario textil León Grau afirma que "la industria necesita un marco estable para los consumidores gasintensivos, igual que existe para los electrointensivos. No podemos depender de medidas extraordinarias cada vez que se dispara el precio del gas".
El Consejo Intertextil Español insiste en que "la energía ha dejado de ser únicamente una cuestión de costes para convertirse en un factor determinante para la competitividad y la continuidad de la producción industrial en Europa". Si la escalada persiste, advierte la organización, sus efectos acabarán trasladándose a los precios, la inversión y la capacidad productiva, debilitando aún más la competitividad de la industria textil europea.