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tribuna libre / OPINIÓN

Alicante y la maldición de los alcaldes

4/12/2017 - 

La crisis institucional que asola actualmente el Ayuntamiento de Alicante no es, por desgracia, algo nuevo para esta ciudad. La historia democrática del consistorio está llena de borrones vergonzantes, absolutamente inmerecidos por los ciudadanos. Muchos de estos episodios, lamentablemente, han estado protagonizados por sus propios alcaldes. Es la maldición de los Alcaldes que escribía el otro día el periodista Rafa Burgos.

Saltando alguna bronca de principios de los 90, que llegó incluso a las manos, nos encontramos con Alperi y Castedo y "sus amistades peligrosas", que han llenado horas de televisión, páginas enteras en medios impresos, infinitas tertulias de radio, memes en redes sociales y, por supuesto, conversaciones y corrillos en mercados y bares. No era para menos: planitos pintados de azul ocultos en tebeos del Coyote, fiestas del pijama y trikini, coches regalados que acababan en manos niñeras y -con perdón- pollas insaciables que nunca tenían bastante…

Varias décadas repletas de episodios convulsos y actitudes que no son propias de un alcalde o alcaldesa. Cuando la sociedad alicantina ya estaba harta de soportar un Ayuntamiento hasta las cejas de casos de corrupción, escarmentada de los efectos devastadores de la mala gestión municipal del Partido Popular y descreída de sus representantes políticos, los votantes decidieron dar una oportunidad a un Gobierno del Cambio con el íntimo deseo de "drenar la cloaca".

Esa fue la base sobre la que construimos, tras las elecciones de 2015, un proyecto político integrado por tres partidos de izquierdas y bendecido con su voto en la investidura por los representantes de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Alicante. Nos comprometimos a ejercer una política transformadora y proactiva. Nos propusimos volver a conectar con los sentimientos de los alicantinos, a trabajar para que se reconciliaran con la institución que los representa. Les garantizamos una gestión honesta y transparente. Y, sobre todo, prometimos librar a esta ciudad de una nefasta gestión municipal, fiscalizada en los juzgados.

Pero, lamentablemente, hoy Alicante tiene que soportar un alcalde, que ha ejercido de forma impropia la labor institucional, incapaz de ejercer un liderazgo reconocido, doblemente investigado por sendos casos de prevaricación y abuso de poder, respectivamente. La ciudadanía mira perpleja como vuelven a ser habituales y recurrentes los paseíllos de su primera autoridad hacia los tribunales, como corren ríos de tinta sobre sus desmanes y actitudes y, sobre todo, como se atornilla a su sillón y vuelve a sumir a Alicante en una nueva crisis institucional sin precedentes.

Como dijo George Orwell, gran defensor del socialismo democrático, "lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano". Pero el Sr. Echávarri considera que la vara de mando es un salvavidas al que aferrarse y la honestidad y el compromiso, lastres que hay que soltar para mantenerse a flote contra viento y marea. Porque, precisamente, eso es lo que ha sembrado el alcalde con sus actitudes: tempestades innecesarias que vuelven a sumir al Ayuntamiento de Alicante en aguas turbulentas, cuando la ciudadanía estaba ávida de un mar en calma y de suaves corrientes que llevaran la ciudad a buen puerto.

Desde Compromís consideramos que es imprescindible continuar con ese cambio profundo en la cultura política de la ciudad que iniciamos tras las elecciones de 2015. Fue un mandato de las urnas que hemos intentado honrar con una gestión proactiva -aunque distorsionada por el ruido- y que viene avalado por una democracia representativa que nos obliga a velar hasta el final por los intereses de los ciudadanos y ciudadanas que exigieron ese cambio.

El Sr. Echávarri debe dimitir de su cargo y dejar paso a un nuevo alcalde progresista por muchos motivos, no solo por el agravamiento de su situación judicial. También debe irse porque ha faltado a su compromiso con los ciudadanos. Sobre todo, porque dijo que cuando fuera un problema para esta ciudad, se marcharía… Pero no ha cumplido su palabra.

Tampoco ha sido capaz de liderar un equipo que se ha dejado la piel trabajando por hacer de Alicante una ciudad con un presente más agradable y un mejor futuro. Es cierto que las actitudes de Guanyar, a demasiadas veces desleales o poco empáticas, no han hecho fácil dirigir esta travesía. Pero lo cierto es que el Sr.Echávarri ni siquiera lo ha intentado.

Le han sobrado alcaldadas y desplantes y le han faltado dotes de liderazgo para conducir un proyecto de transformación de ciudad y un discurso claro, conciliador y transformador. No ha sabido tender puentes ni buscar el consenso y ha divido a la ciudadanía entre buenos y malos, estando la mayoría en este último bando. Tampoco ha sabido encajar las críticas, ni siquiera las más justas o constructivas. Y, por encima de todo, le ha faltado la voluntad firme y decidida de darle a Alicante algo que hace tiempo que anda buscando y merece: un buen alcalde, o alcaldesa.

Además de todo eso, Echávarri se ha quedado solo. No le apoyan sus antiguos socios de gobierno, tampoco su propio partido y, mucho menos, la mayoría de la ciudadanía. Se ha quedado solo manejando el timón de un barco que le viene grande, con una tripulación escasa y con unas atribuciones de mayoría absoluta que nadie le ha otorgado.

Por todo ello, pedimos una vez más al Sr. Echávarri que dimita. Ha perdido toda legitimidad ética y política para seguir gobernando esta ciudad y ya nadie le reconoce el liderazgo. Debe apartarse y dejarnos buscar soluciones al problema que él mismo ha creado. Porque hay soluciones -las hay- pero sólo se podrán concretar y ser creíbles cuando el deje amenazar a la ciudad al grito de "resistiré".

Desde luego, si hay alguien legitimado en este momento para expresarse de esta forma, exigir la dimisión del alcalde y liderar la búsqueda de soluciones, es Compromís. Llevamos dos años y medio apagando fuegos en público y en privado; hemos demostrado una gran responsabilidad institucional durante todo este tiempo; hemos soportado críticas y reproches de todo tipo por nuestra postura moderadora y de contención; hemos sido los primeros en abandonar el gobierno cuando se ha faltado gravemente al compromiso que suscribimos con los ciudadanos; y, además, nos hemos marchado rindiendo cuentas -por cierto, más que positivas- sobre nuestra gestión al frente de las distintas concejalías.

Por todo ello, exigimos al PSPV que le otorgue a Alicante la importancia que se merece y saque a la ciudad de esta loca travesía sin rumbo que puede hacer encallar el barco. También apelamos a los actuales concejales socialistas -hasta hace poco compañeros de Gobierno- para que seamos capaces, entre todos, de encontrar lugares comunes que den una nueva oportunidad al cambio a esta ciudad. En Compromís creemos en proyectos políticos plurales y progresistas que sumen, porque Alicante se merece tener futuro. Pero, advertimos, nuestra paciencia no es infinita y urge actuar ya en busca de soluciones, de buenas soluciones.

Por otro lado, pedimos a Ciudadanos que defina qué papel quiere jugar en esta crisis institucional: el de simple comparsa de un PP inhabilitado para ser alternativa o el de agrupación política responsable y negociadora, capaz de ceder apoyos a cambio de un mayor protagonismo en la estabilidad de esta ciudad. Los votantes no los eligieron para ser irrelevantes, sino para ocupar un espacio político que no puede estar anclado a los intereses de la derecha corrupta e incompetente, o situarse simplemente a la defensiva sin aportar nada a la ciudad. Nosotros, desde aquí, nos comprometemos a tender puentes y crear nuevas oportunidades de diálogo y colaboración.

Mientras tanto, Compromís tiene claro su papel en la oposición. Seremos implacables con un alcalde que ha vuelto a castigar y decepcionar a la ciudadanía, pero también seremos propositivos y proactivos en la gestión municipal. Vigilaremos todo aquello que se aleje de las políticas del cambio y mantendremos el cordón sanitario pertinente para que los saqueadores no vuelvan a gobernar "por imperativo legal". Desde luego, también apoyaremos todo aquello que consideremos importante y positivo para los ciudadanos, porque no hemos llegado a este Ayuntamiento para ser un obstáculo, sino para garantizar un Gobierno del Cambio. Y a este principio nos mantendremos fieles hasta el final.

Señor Echávarri: manténgase vivo, pero no a costa de los alicantinos. Y, sobre todo, manténgase humano. Piense si, de verdad, Alicante -su ciudad- merece este nuevo castigo. Le queda sólo una decisión digna, responsable y generosa que tomar. Los otros caminos llevan a todo aquello contra lo que se alzó el cambio político. En su mano está romper la maldición que viene sufriendo esta ciudad con sus alcaldes y dar una nueva oportunidad para intentarlo. ¿Se la va a negar?.

Natxo Bellido Suay

Portaveu Municipal Compromís per Alacant

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