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Candidatura a Mejor Sonido en los Goya por ‘Atrevimiento’, del alicantino Alonso y Frías

Adrià Sempere; sonido hecho entre montañas que cala a nivel internacional

1/12/2019 - 

ALCOI. Seguramente, sin el sonido dramático al que invita el tráiler de ‘Heads will roll’, un seguido de inhalaciones y espiraciones forzadas por parte de sus protagonistas –sin olvidar las bofetadas continuadas-, el largometraje no estaría girando con tanto éxito. La culpa de esto, y de la risa maquiavélica de uno de sus personajes, el reconocido actor Tony Todd, la tiene un alcoyano. Adrià Sempere se adentró en el mundo del sonido gracias a un módulo superior de técnico en esta disciplina, que realizó en Gandía. De allí, sus inquietudes le hicieron viajar hasta Barcelona, concretamente a la escuela microFusa, donde dirigió su pasión en dos sentidos: cursó, por un lado, producción de música avanzada por ordenador y, por otro, se formó en grabación de estudios.

Es muy difícil conseguir la nominación en los Goya, pero también es una alegría que tu nombre llegue a más sitios 

Con dos másteres a sus espaldas —Producción Musical y Realización de Espectáculos y Audiovisuales, su último año en y coincidiendo con el de la extinta Ciudad de la Luz—, a sus treinta, Adrià combina su extensa formación con dos grandes pasiones: el cine y la música. En el primer terreno, es la tercera vez que su nombre aparece en las listas españolas que optan a Mejor Sonido, y que pelea por traducirse en nominación en los Premios Goya. En esta edición, con ‘Atrevimiento’, dirigida por el director alicantino Fernando Alonso y Frías y que, con 14 candidaturas, sabrá este lunes, 2 de diciembre, su veredicto; complicado, al competir con cerca de 300 títulos. “Ya llegamos con ‘Operasiones espesiales’, en 2014, a las 16 candidaturas, con un susto encima que ‘te cagas’; es muy difícil conseguir la nominación, pero también es una alegría que tu nombre llegue a más sitios”. Después de la cinta de Paco Soto, llegó ‘Proyecto USA’, en 2018. “Yo no estoy acostumbrado a esta locura” (risas). En pararelo, su trabajo como técnico de sonido vuela como la pólvora con la película ‘Heads will roll’, que suma en su reparto a nombres de la talla de la actriz dominicana Lia Chapman. “Me llamó el director, Pablo Riquelme, que es de Orihuela pero vive en Los Ángeles, en California, trabajé con él en ‘Dead flowers’, y se ve que le gusté”. Un trabajo, este último, que obtuvo el reconocimiento al mejor guión y al mejor actor en Los Ángeles Independent Film Festival Awards, en Hollywood, en 2017.

“En esta profesión se trabaja todos los días; ahora cualquiera que ve un vídeo en YouTube se piensa que es el técnico de los Rolling Stones, y no es así”. El técnico de sonido de Alcoy nos recibe en su ‘trinchera’, su estudio, en su casa. El sonidista, también conocido como jefe de sonido, es un animal “solitario”, como reconoce Adrià, y de costumbres, comprobamos. “En este mundo se trabaja siempre con gente de confianza, unas cinco o siete personas”. En su día a día, a veces echa mano de dos de sus compañeros más fieles, como son Carlos Cánovas y Yago Cordero, dos alicantinos de la profesión que viven en Madrid. Aunque realmente su amigo infalible de batallas son un Cubase 10 y dos parejas de altavoces ‘mackie’ y focal.

Me llamó el director, Pablo Riquelme, que es de Orihuela pero vive en Los Ángeles, para trabajar en ‘Heads will roll’, con Tony Todd y Lia Chapman

“Lo más importante para hacer un buen sonido es tener los diálogos limpios para crear la atmósfera de la secuencia”. Su trabajo se descompone a modo de ‘matrioshka’; sonido directo y postproducción, donde entran en juego toda una serie de herramientas de programas y pluggins. “Es imprescindible contar con una buena previa, los técnicos de sonido tendríamos que poder estar en todas las localizaciones, pero no hay dinero para pagar el equipo, aunque la fotografía sí”, asegura el alcoyano. El suyo para directos roza los 4.000 euros. “Es para poder saber si hay una nevera en un bar que interfiere en la película, o una carretera cerca…Luego llega el producto al estudio y, a veces, pasa eso, que suena fatal”, prosigue. “No todo lo que sale en la pantalla ha de sonar, claro”. Por aquí, explica, la libertad en su trabajo no tiene precio. “Me dejan crear el sonido, que es muy importante porque marca el peso dramático de la escena”. Una postproducción para una película de noventa minutos puede durar tres semanas, asegura. “Muchísimo trabajo”, reconoce Adrià.

“Necesito airear las orejas a las cuatro horas (risas). Si no, ya no sabes si el diálogo está limpio, si hay ruido de fondo o no lo hay, y ni siquiera qué pasa por tu cabeza”. Y, precisamente, para no convertir su pasión en una obligación, Adrià también trabaja en el Teatre Calderón de Alcoy. “Llevo dos años; vivo allí, junto a Pep Burgos. Soy el jefe técnico, aunque no me gusta este título. Nos encargamos de la asistencia y de que todos los equipos estén en correcto funcionamiento”. Además de “tocar mesa”, que le encanta, tiene su propio sello -White Recorder- para grabaciones musicales, de donde nace su vocación por el sonido y el escuchar a otros, ya que sabe tocar la batería.

Ahora cualquiera ve un vídeo en YouTube y se piensaque es el técnico de los Rolling Stones

“Con siete años mis padres me apuntaron a percusión (…). También estoy ahora con el disco de las alcoyanas Júlia, y con otro proyecto en el IVAM CADA Alcoi, de música y poesía en directo”. Adrià asegura que le sobra “amor” para repartir por igual a todas estas facetas, aunque no sabemos si tiempo. “Lo quito de las horas de sueño” (risas). En cine, se encuentra inmerso en el documental ‘Arcadeología’, un proyecto de la UMH sobre el legado del videojuego en España que se apoya en un crowdfunding. “Lo importante es estar ahí; no puedo ir al teatro y volver a mi estudio y no crear”. Sin duda, la carrera de Adrià Sempere solo ha hecho que despegar, con sus ansias como alas motoras. Si admiró trabajar con Christopher Cartagena en sus inicios, se fija actualmente en Javier Fesser. “Me encantan ‘El milagro de P. Tinto’ y ‘Campeones’”. Que no lo diga muy fuerte, porque Adrià, todo lo que escucha, lo convierte en oro.


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