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análisis Ap - 10n

Y después de las elecciones... ¿qué?

10/11/2019 - 

VALÈNCIA. Este domingo los españoles están llamados a las urnas por cuarta vez en apenas cuatro años. La nueva visita, seis meses después de haber acudido a votar el pasado 28 de abril, se debe a la incapacidad de las distintas formaciones políticas para llegar a un acuerdo de investidura. Sin embargo, los diferentes sondeos publicados en las últimas semanas, no permiten atisbar una mayoría clara en el bloque de izquierdas ni de derechas. ¿Qué ocurrirá si persiste este equilibrio de fuerzas? ¿Cómo afectará a la Comunitat Valenciana y, en especial, al Consell del Botànic II?

El principal temor para la alianza entre PSPV, Compromís y Unides Podem es otra situación de bloqueo que atasque de nuevo los Presupuestos Generales del Estado así como el resto de reivindicaciones valencianas. Todo ello contando con que el candidato socialista, Pedro Sánchez, a priori el más votado según los sondeos, busque una alianza de izquierdas si los números se lo permiten.

Media de escaños tras la recopilación de sondeos hasta el día 4

Tampoco se augura una situación fácil en el Botànic II si el líder del PSOE termina siendo investido presidente con una abstención de fuerzas conservadoras como PP y Ciudadanos. Cabe recordar que los socialistas gobiernan en seis autonomías con Unidas Podemos, contándose entre ellas la valenciana donde también Compromís forma parte del Ejecutivo. Es decir, ya en el proceso de negociación, si Sánchez tiene opciones a izquierda y derecha, los socios del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, invocarán un acuerdo 'a la valenciana' que puede tensar las relaciones. Un escenario que no parece preocupar en las filas del PSPV: "No nos deberían afectar las negociaciones en Madrid", comentaba este sábado a Valencia Plaza un alto cargo socialista.

Errejón, junto a Oltra y a Baldoví, durante la jornada de reflexión este sábado en la Malvarrosa. Foto: VP

Así pues, todo lo que no se traduzca en un resultado que permitiera un acuerdo claro -y a ser posible, rápido- entre las fuerzas de izquierdas, algo que los sondeos prevén, apunta a generar cierto clima de tensión del Botànic II, que atraviesa uno de sus peores momentos en lo que se refiere a las relaciones entre PSPV y Compromís. En este sentido, será clave también el resultado de Íñigo Errejón con Más País, aliado de Compromís en la Comunitat, puesto que si sus escaños no son necesarios para un acuerdo en España y se produjera un pacto PSOE-Unidas Podemos, podrían quedar en fuera de juego.

Pablo Iglesias (Unidas Podemos) estuvo en València el pasado miércoles. Foto: EVA MÁÑEZ

En este sentido, otro punto destacado es ver si Compromís consigue mejorar sus resultados de abril (un escaño y 173.000 votos) con la alianza con Errejón. De no ser así, habrá que esperar cómo se digiere internamente dentro de la coalición valencianista este pacto, que generó cierta división de opiniones en el seno de la fuerza que lidera Mónica Oltra.

Pablo Casado (PP) durante el mitin celebrado en València el jueves. Foto: ALBERTO SÁIZ

También habrá consecuencias en las fuerzas de la oposición en la Comunitat. El PP que lidera Pablo Casado mira con preocupación cómo Vox parece haber repuntado en la recta final de la campaña. Un hecho que, de constatarse, no solo arruina su sueño de un sorpaso al PSOE, sino que puede empañar la imagen de recuperación del líder popular. No obstante, si obtiene la mejoría que le han venido otorgando las encuestas hasta ahora, le bastaría para consolidarse y acometer los procesos orgánicos que tiene por delante. Tendría que decidir entonces si en la Comunitat Valenciana apuesta por el relevo de Isabel Bonig como líder o por su continuidad.

En cuanto a qué papel puede adoptar si no logra la mayoría suficiente en el bloque de derechas para ser presidente, se ha hecho fuerte en las últimas semanas la posibilidad de que pudiera asumir una abstención para que Pedro Sánchez fuera presidente. Aunque en público Casado lo ha negado durante la campaña, podría no ser una mala estrategia para el líder del PP: devolver la cortesía que en su día tuvo el PSOE con Mariano Rajoy y dejar que sea Sánchez quien lidie con el problema de Cataluña y con la crisis económica que parece avecinarse. No es descartable, aunque si Vox crece demasiado podría suponer un problema para Casado la ejecución de esta hoja de ruta.

Albert Rivera (Cs) durante el mitin celebrado en València el pasado martes. Foto: KIKE TABERNER

No parece que este domingo vaya a ser una jornada fácil para Ciudadanos. El partido de Albert Rivera está sufriendo varapalo tras varapalo en las encuestas, dado que la mayoría le llega a dar una pérdida de más de 40 escaños. Cierto es que la formación naranja ha mejorado en muchas ocasiones las previsiones que le otorgaban los sondeos, pero el temor a convertirse en una fuerza irrelevante en el Congreso está presente. Ahora bien, resulta evidente que si se confirman estos malos augurios para Cs, el partido quedará debilitado también en la Comunitat Valenciana, donde había conseguido un gran resultado que le había permitido a Toni Cantó, pelear por liderar la oposición frente al PP. La única nota positiva es que, ante una posible debacle estatal, la estructura valenciana sería una de las más representativas de Ciudadanos en España.

Llanos, Abascal y Gil-Lázaro en el multidinario mitin de Vox en València. Foto: EDUARDO MANZANA

En cuanto a Vox, será interesante, al margen de su resultado estatal, ver si logra un crecimiento destacado en la Comunitat Valenciana. En abril lograron tres escaños, pero la tendencia general en todos los sondeos es ascendente y el pasado jueves firmaron el mitin con más público en València de toda la campaña con unas 8.000 personas.

Participación, una de las claves

Por otro lado, una de las circunstancias que más inquieta especialmente a las grandes formaciones es la posible caída de la participación. Después de la alta movilización en abril: 41,5% a las 14 horas, 60,7% a las 18 horas y un 75,7% al cierre de las urnas, se teme que haya una regresión a las cifras de 2016, cuando la participación fue del 66,4%.

Una situación que preocupa especialmente a las dos principales fuerzas -PSOE y PP- porque conduce a una situación de incertidumbre que sería difícil de calibrar.

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