opinión

Seis razones para ser escépticos con las fusiones transfronterizas de bancos europeos

Los reguladores bancarios y las autoridades europeas abogan por promover las fusiones transfronterizas de entidades financieras en el Viejo Continente

10/04/2019 - 

MADRID. El ir y venir del 'Deutschmerz' -por aquello de la fusión que siguen estudiando Deutsche Bank y Commerzbank- ha puesto en primer plano el tema de la consolidación bancaria. Los reguladores bancarios y las autoridades (BCE, FMI, EBA...) consideran que la fragmentación nacional y la rentabilidad inferior a la media han hecho que el sector bancario europeo no esté suficientemente equipado para financiar el crecimiento de la economía real. Las fusiones transfronterizas crearían campeones paneuropeos, pilares financieros del tan ensalzado mercado único.

Los 'megabancos' europeos supuestamente mostrarían una sólida rentabilidad, defenderían su territorio nacional y harían frente a los principales bancos de Estados Unidos o, en el futuro, a los grandes bancos chinos. A nivel paneuropeo, los supervisores creen que su papel, como pilar básico de la Unión Bancaria, estaría protegido contra la interferencia nacional si tuvieran más grupos paneuropeos que supervisar.

Pero la única razón válida para una fusión transfronteriza sería si una entidad que ya tiene presencia en el mercado de otra puede alcanzar una masa crítica en cuanto a posicionamiento en dicha región, gama de productos y eficiencia de costes. La rumoreada combinación UniCredit-Commerzbank apunta en esta dirección.

Más allá de eso, los inversores de crédito deben ser cautelosos. He aquí seis razones:

  • La competencia vendrá cada vez más de las estructuras y modelos de negocio digitales. En lugar de comprar o fusionarse con la capacidad de distribución heredada, los bancos deberían invertir en estructura digital.
  • La mayoría de los productos financieros se comercializan. Los productos y servicios pueden ser reproducidos más fácilmente a través de la tecnología, sin necesidad de fusionarse o comprar otra estructura.
  • Los bancos son cautelosos en cuanto al tratamiento normativo y político de las fusiones transfronterizas, incluidas las incertidumbres sobre las estructuras de resolución o la delimitación del capital o la liquidez.
  • Los nuevos y más amenazantes factores de riesgo -como los ciberataques o la mala conducta- son difíciles de evaluar. Los bancos deberían dudar antes de entrar en una mega operación corporativa sin sentirse razonablemente cómodos con estos riesgos.
  • Los grupos más grandes no son una panacea para reducir el exceso de capacidad.
  • Se considera que los bancos de inversión europeos necesitan fortalecerse mediante la consolidación de las plataformas de distribución y de trading para competir contra la gran banca de inversión estadounidense. Pero las principales bancas de inversión europeas (con la posible excepción de Deutsche Bank) también gestionan y generan beneficios sustanciales a partir de franquicias de banca minorista y comercial. Una fusión transfronteriza entre cualquiera de estos grupos podría hacer que sus entidades fueran más eficientes, pero añadiría muy pocas sinergias a sus redes de banca minorista y comercial.

Sam Theodore es director de investigación de crédito deScope Insights

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