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opinión

Mario Draghi no quiere atar de pies y manos a su sucesor en el BCE

El economista senior de Aberdeen Standard Investments considera que la institución europea debería ir más allá de unas pocas rebajas de previsiones

7/03/2019 - 

MADRID. Es probable que el Banco Central Europeo (BCE) vuelva a reducir sus previsiones de crecimiento económico y de inflación, y que vuelva a sugerir un nuevo programa de liquidez para los bancos comerciales. Ya están luchando para mantener el ritmo con la actual realidad económica. 

El BCE mantiene actualmente un conjunto de previsiones de crecimiento e inflación que están muy por encima del consenso del mercado, que superan las expectativas de la Comisión Europea y, sin duda, muy por encima de nuestras propias previsiones. En consecuencia, los inversores ya han retrasado las expectativas de una subida de los tipos de interés hasta mediados de 2020.

El BCE debería ir más allá de unas pocas rebajas de previsiones. También podrían revisar el 'forward guidance' y eliminar la posibilidad de una subida de los tipos a finales de este año. Una medida de este tipo no supondría exactamente un cambio de rumbo en la suerte de Europa. Pero sorprendería al mercado y enviaría una señal de que el BCE no siempre es el último en aceptar la realidad económica.

Europa, un lugar de protocolos

Desgraciadamente, Mario Draghi no hará nada de eso por miedo a atar de pies y manos a su sucesor, que asumirá el cargo a finales de este año. Europa es un lugar de protocolos, pero dar prioridad al pragmatismo sería mejor para todos. En cualquier caso, su sucesor deberá modificar el 'forward guidance'. Hacerlo ahora liberaría realmente las manos de su sucesor para actuar con mayor rapidez ante los retos de Europa.

El señor Draghi podría anunciar una renovación del programa TLTRO (Targeted Longer-Term Refinancing Operation) de la región, que proporciona financiación barata y a largo plazo a los bancos comerciales. Pero es probable que tengamos que esperar meses para conocer los detalles y lo más probable es que se limite a señalar que está en camino.

Nadie tiene una solución para el lamentable estado de los bancos italianos y una clara comprensión de su dependencia de la financiación del BCE. Por lo tanto, la única conclusión a la que se puede llegar en esta fase es la de una ampliación del programa. Pero mantener en funcionamiento a los bancos italianos y estimular la recuperación económica son cosas diferentes. Renovar el TLTRO hace lo primero, pero no lo segundo. Una vez más, el BCE está luchando por reaccionar a la realidad económica de forma oportuna. Ya hemos estado aquí antes y no terminó bien.

Paul Diggle es economista senior de Aberdeen Standard Investments 

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