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MUJERES ILUSTRES DE LA COMUNITAT

Juana Francés y el grupo El Paso

16/01/2019 - 

VALÈNCIA. Después de las hermanas Juanes y de Manuela Ballester, en esta serie seguimos con la pintura y con aquellas mujeres que fueron pioneras en este campo cultural. Hoy hablamos de Juana Concepción Francés de la Campa (más conocida como Juana Francés), nacida en Altea (Alicante) en julio de 1924. 

La Guerra Civil fue el escenario más habitual de la infancia de Juana, que sólo era una niña de 12 años. Tal y como cuenta Natalia Molino Navarro en su tesis doctoral La artista alicantina Juana Francés: estudio crítico de su obra en la Universidad de Alicante.

En cuanto a los primeros estudios, los niños Francés asisten a buenos colegios, corrientes entre la burguesía acomodada en Alicante: los Maristas para los chicos, Manolo posteriormente ingresaría en el Colegio Francés (situado en ese momento en la esquina de la plaza de Luceros con el Paseo de General Marvá, prácticamente al lado del domicilio familiar en General Mola) y las niñas, al estar enfermo Herminio y necesitar muchos cuidados, son internadas en el colegio Jesús y María, situado en la avenida de Ramón y Cajal, estudiando posteriormente en el instituto.

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Al llegar la Guerra Civil todo se complica, pues al padre de Juana le confiscan la fábrica que tenía y la destinan a producir armamento para el bando republicano. Es entonces cuando toda la familia se marcha a Orihuela para acabar finalmente en Madrid. Allí estudiaría en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y viaja más tarde a París con una beca del gobierno francés donde termina su formación. Uno de los datos que la tesis de Molino Navarro desvela es un episodio muy desconocido de la vida de la pintora, según el cual, ella se habría fugado con un militar guapo y atractivo con el que acabaría casándose. 

Parece que fueron las tías de Juana las que insistieron a su padre en obligarles a contraer matrimonio, a pesar de la advertencia del propio padre del muchacho, de buena familia, que no lo aconsejaba ante la naturaleza vividora de su hijo. Enseguida aparecen en este matrimonio los problemas, ya que él la dejaba sola para irse fiesta con sus amigos pasándolo Juana muy mal. Al final, su hermano Manolo, aprovechando un mitin de falange en Madrid la trae de vuelta a Alicante; algo por lo que siempre sentirá Juana estar en deuda con su hermano.

Muestra de Juana Francés en el MACA de Alicante.

Parece que Juana consiguió la anulación de este matrimonio por el tribunal de la Rota. Un vínculo de familiares que tenían influencia en la jerarquía eclesiástica podría haber ayudado. Después de la guerra, como decíamos anteriormente, la familia vuelve a Alicante y de ahí a Madrid. Como en 1944 Juana aprueba las pruebas de acceso a la Academia de San Fernando de Madrid, decide quedarse y vivirá primero en residencias de monjas y después en un piso alquilado con compañeras. Finalmente Juana se quedará sola en el piso.

Durante la década de los 50 tendría lugar su primera etapa artística en la que predominaría una figuración de corte geométrico y una expresividad hierática. Entre los años 1954 y 1964 representará a España en la Bienal de Venecia. Y en 1956 conocerá al escultor Pablo Serrano, gran amor de su vida. En 1957 formaría junto a él, Antonio Saura y Manolo Millares el Grupo El Paso.

Su objetivo no era otro que renovar el panorama artístico que la posguerra había paralizado. Su manifiesto fundacional fue publicado en 1957 y decía cosas como la siguiente:

EL PASO es una "actividad" que pretende crear un nuevo estado del espíritu dentro del mundo artístico español.

EL PASO nace como consecuencia de la agrupación de varios pintores y escritores que por distintos caminos han comprendido la necesidad moral de realizar una acción dentro de su país.

EL PASO pretende crear un ambiente que permita el libre desenvolvimiento del arte y del artista, y luchará por superar la aguda crisis por la que atraviesa España en el campo de las artes visuales (sus causas: la falta de museos y de coleccionistas, la ausencia de una crítica responsable, la radical separación entre las diferentes actividades artísticas, la artificial solución de la emigración artística, etc.)

Creemos que nuestro arte no será válido mientras no contenga una inquietud coincidente con los signos de la época, realizando una apasionada toma de contacto con las más renovadoras corrientes artísticas. (…) Nos encaminamos hacia la transformación plástica en la cual encontrar la expresión de una "nueva realidad".

Y hacia una anti academia, en la que el espectador y el artista tomen conciencia de su responsabilidad social y espiritual.

La acción de EL PASO durará mientras las condiciones antes expuestas se mantengan en nuestro país.

En esos años se producirá, además, el primer viaje a París de la pintora que se verá claramente influenciada por las vanguardias que allí se estaban gestando. Más tarde, gracias a una bolsa de trabajo, conseguirá dinero para permanecer un mes y medio en la capital de Francia y otro tanto en Italia. Tras una etapa de transición, se centra en el arte abstracto y la figuración. En sus propias palabras: "(…) la abstracción y la figuración, en sí mismas no comportan una tendencia, una idea, ni una actitud, sino un medio, un vehículo, y una forma de desarrollar una tendencia". 

Su serie El hombre y la ciudad es una de las más importantes. La realizará entre 1963 y 1980. Es un momento de crítica y pesimismo existencial. En una entrevista concedida al diario El País en el año 1976: "Lo que pasa, es que de la tierra es irremediable pasar al hombre y del campo a la ciudad. Con este paso, -alrededor del 63- dejo el informalismo otra vez, se empiezan a marcar abstractas figuras humanas que van a cristalizar en la serie que llamo El hombre y la ciudad". Se trataba, en definitiva, de presentar la soledad del hombre en la multitud del mundo.

Durante la década de los 70 tuvo lugar también su verdadero matrimonio. Concretamente en el año 1974. Será en Gandía donde tenían un apartamento. Este enlace sorprendió a todo el mundo porque nadie sabía que Pablo Serrano no se pudo separar de su primera esposa. Juana tenía entonces 50 años. Vivieron 10 años este matrimonio hasta la muerte de Serrano que dejó muy afectada a la pintora. Cinco años después, en 1990, muere Juana Francés por un infarto de miocardio, justo cuando estaba trabajando en unas obras de gran formato. Su colección puede verse actualmente MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante), colección que adquirió en propiedad el ayuntamiento de Alicante.

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