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SILLÓN OREJERO

El último cómic de Kiss ante su última gira de despedida

Kiss va a realizar la última gira de su carrera con sus miembros originales mientras sigue en el aire la posibilidad de que en los próximos tours sean actores sacados de un reality los que encarnen a Simmons, Frehley, Criss y Stanley. Entretanto, su último cómic, aparecido en Dynamite, es una historia de vampiros y demonios donde se rinde homenaje al desaparecido David Bowie

21/01/2019 - 

VALÈNCIA. El año pasado Kiss anunciaron que su próxima gira, End the road, sería la última. Como recogió la web de Mariskal, Gene Simmons explicó que las botas que se pone para saltar al escenario pesan cinco kilos cada una. "Es como trabajar con bolas de bolos pegadas, luego, además de eso, añádele otros trece kilos de la armadura y del resto del disfraz. Así que si pusieras a Mick Jagger o a Bono, que son geniales, con mi ropa, ellos, como niñas pequeñas, se caerían. No pueden hacer esto. Yo tengo que escupir fuego y volar en el aire y todo eso, es físicamente agotador, así que la idea es irnos con algo de dignidad".

Tanta dignidad como que no descartan que el grupo siga haciendo giras, pero sin ellos, con actores. Hasta se ha hablado de que los intérpretes podrían llegar a salir de un reality showPodría parecer una operación comercial execrable, pero es que Kiss desde sus inicios han sido un grupo que ha amortizado su fama y comercializado su marca como probablemente nadie lo haya hecho. Solo cabe preguntarse qué es anterior, si la Kiss-manía o el Kiss-marketing.

No obstante, tras haber vendido llaveros, muñequitos, camisetas, fiambreras, un modelo del coche mini, pinballs, vino... todo lo inimaginable, hasta un ataúd (se dijo que Vinnie Paul, el batería de Pantera fallecido el año pasado, descansa en uno) si con algo conserva Kiss una relación especial es con los cómics. En ellos se inspiraron para crear sus personajes y su concepto como grupo y, con la fama, publicaron y siguen sacando cómics a punta pala.

Tal fue su compromiso con el cómic que el primero que apareció sobre ellos se dijo que publicitó como impreso con la sangre del grupo. Hasta se fotografió la extracción de sangre y cómo en la imprenta se mezcló con la tinta roja con la que se colorearon las páginas. Marketing total.

La calidad de estas viñetas ya es una cuestión aparte. La última serie que ha aparecido, KISS: Blood and stardust en Dynamite es, digamos, poco ambiciosa a la par que extravagante. El argumento es el típico de vampiros un tanto chorra. Hay un cantante de éxito, una especie de clon de Bowie, que arrasa en Los Ángeles. No es una estrella del rock normal, es un vampiro. Un tipo que hizo un pacto con el diablo para triunfar y ahora ha traicionado a su socio, el demonio.

Satán no aparece en su forma clásica, es una mujer. Se trata de Eva, nada menos, la primera habitante de este mundo, del paraíso. Cuenta que tuvo la consabida movida con Adán, fue expulsada del lugar y recogida en su descenso a los infiernos por el Ángel caído desde entonces ejerce como criatura demoníaca.

Ahora, para recuperar el control sobre la estrella de rock, que por cierto se come a las groupies, las devora en sentido caníbal, recurre a Kiss como si fuesen el Equipo A. Para ello, como se ve en el primer número, tiene que matarlos primero estampando su autobús de gira. Descienden a los infiernos como es debido, allí reciben instrucciones y poderes y llegan al acuerdo de que solo recuperarán la condición humana cuando desfagan el entuerto.

En comparación, el cómic de 1977 es Balzac. En estas páginas escritas con sangre supuestamente y dibujadas por John Buscema se cuenta cómo unos chavales que juegan en las recreativas se convierten en Kiss, unos superhéroes. No hay nada que desentone, puesto que las pintas del grupo encajan en ese universo como un guante. La historia es arquetípica. Aparece un tipo extraño vestido también como un enajenado con una caja, las gentes de los barrios bajos comienzan a lincharle para arrebatársela y este se la da a Gene y Paul que pasaban por ahí. Los criminales les persiguen entonces a ellos, se juntan con Ace y Peter, que están dándole al petaco, se esconden todos, abren la caja en la que hay unos extraños objetos que generan una humareda para convertirles en los personajes carismáticos que aún hoy encandilan a señores de cincuenta años con hijos.

En el segundo capítulo de esta serie, como en el último cómic del año pasado, volvía a aparecer el paraíso. Allí iban a parar tras derrotar al Doctor Doom, donde les esperaban placeres ilimitados. Un truco tras el que se oculta Mephisto. Nada más reseñable hasta la segunda entrega, un año después, donde vuelve a aparecer el hombre del espacio que les dio los poderes otra vez vestido con una camiseta amarilla, un slip de chinchilla y calcetines blancos hasta la rodilla. Él les encomienda una nueva misión que pasa por el festival de Woodstock donde lo gracioso es que les drogan contra su voluntad. Nada que tenga excesivo interés salvo para fans de este tipo de cómics. Lo que parecen y eran estos volúmenes eran una forma más de promocionar el merchandising de Kiss con reportajes sobre sus proyectos paralelos y formularios para comprar discos, ropa del grupo, colgantes, abalorios varios y anunciar sus giras.

De los recientes, en los que sacó Dark Horse es curioso el número 3 de 2002, donde Peter Criss está enchufado a una máquina como Lobezno en Arma X. Quizá una de las historietas más destacables fueron las que se hicieron en IDW inspiradas en la carpeta de su segundo elepé, Dressed to kill, que es el que iba en la portada del tebeo. Dibujada por Jamal Igle y escrita por Chris Ryall, estaba ambientada en el Chicago de los años 20.

No obstante, lo cierto es que las series más atractivas y con mejor dibujo son las de 2017 Pyscho Circus en Image. En el número 16 un chaval vagabundo entra en el circo de Kiss donde se encuentra atracciones con mensaje. Hay una especie de oficina para informáticos donde dice expresamente que entrar ahí garantiza una vida previsible. Se llama "Sueños postergados". O una familia perfecta en cautividad, que está dentro de una jaula viendo la tele para que uno la mire como en el zoo. Es la síntesis pura de lo que son Kiss al rock and roll. Una atracción de feria que te saca el dinero vendiéndote la ilusión de que molas y tu vida no es gris como la de la masa.

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