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LOS DÍAS DE LOS OTROS  

El diario de un indio a tiempo parcial

17/01/2018 - 

VALÈNCIA. Los diarios son también cosa de jóvenes. Y todavía más: puede ser un asunto de jóvenes indios. Así por lo menos lo demuestra el último libro de Sherman Alexie, El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial (Las Tres Edades, Editorial Siruela), una obra juvenil con forma de novela que cuenta la historia de Junior, un adolescente indio nativo americano de 14 años que es hidrocefálico, tartamudo y, en consecuencia, objeto de múltiples burlas. Pero Junior quiere superar todos estos problemas y dar un paso adelante, traspasando la frontera con la reserva india y consiguiendo una beca para inscribirse en un instituto al que solo acuden estudiantes blancos. Así pues, este tiempo parcial en el que es indio será esencial para conocer conceptos como la deslealtad o la mentira. Así empiezo este particular diario:

Nací con agua en el cerebro.
Está bien, eso no es del todo cierto. En realidad nací con demasiado líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo. Pero líquido cefalorraquídeo no es más que la forma sofisticada que tienen los médicos de llamar a la grasa del cerebro. La grasa del cerebro funciona dentro de los lóbulos como la grasa de los coches funciona dentro de un motor; hace que todo vaya suave y rápida.

Esta capacidad claramente didáctica impregna todo el libro de Sherman Alexie, un novelista, poeta y cineasta que creció en la reserva indicia de Spokane, en Wellpinit. Su obra ha recibido numerosos premios y menciones como el Boston Globe o el Premio Nacional del Libro Juvenil en Estados Unidos por esta obra que ahora Siruela reedita. La trayectoria de Alexie gira en torno al universo de la identidad india en un país y un mundo que les contempla con cierto exotismo. Como miembro de la tribu spokane ha escrito multitud de relatos (todos publicados en la editorial aragonesa Xórdica) que hablan de la complejidad de ser indio contemporáneo, alejado de los prejuicios que Hollywood ha instalado en este colectivo. Pero se trata, ante todo, de historias humanas, profundamente humanas que contemplan las relaciones paterno-filiales, el enfrentamiento con la muerte, la complejidad de manejar tradiciones y leyendas que pueden haberse oxidado, etc. Y siempre, por supuesto, con el característico toque de humor de Alexie.

Tenía 14 años y era mi primer día de instituto. Estaba contento. Y estaba especialmente entusiasmado con mi primera clase de geometría.
Sí, he de admitir que los triángulos isósceles me revolucionan las hormonas.
A casi todos los tíos, de cualquier edad, les excitan las curvas y los círculos, pero a mí no. no me entiendas mal, me gustan las chicas y sus curvas. Y me gusta mogollón las mujeres y sus curvas aún más curvas.

Este diario novelado desprende la ternura que también se transparentaba en sus libros para adultos.

Cuando tenía doce años, me enamoré de una niña india llamada Dawn. Era alta y morena y nadie en la reserva bailaba las danzas tradicionales de los powwows mejor que ella. Sus trenzas, que sujetaba con piel de nutria, eran legendarias. (…) Estaba fuera de mis posibilidades y, aunque sólo tenía doce años, supe que sería uno de esos tíos que siempre se enamoran de lo inalcanzable, lo conquistable y lo indiferente.

Los personajes de Sherman Alexie no suelen darse importancia a sí mismos demasiado en serio. El humor actúa siempre como válvula de escape para revestir los asuntos más serios y siniestros. Tiene la enorme facultad de disminuir el dramatismo de sus vidas. Esta nueva obra de Alexie entronca, en cierto modo, con una serie de reciente éxito como Master of none, creada por Aziz Ansari y Alan Yang que incide en el papel de Dev, un actor indio de 30 años que intenta hacerse camino en la vida en New York. Pero también mantiene concomitancias con el universo más clásico de Woody Allen que hacía de ser judío su gran tema narrativo.

Seguro que crees que me he enamorado locamente de los blancos y que no veo nada bueno en los indios.
Bueno, eso no es verdad.
Quiero a mi hermana mayor. Creo que está súper loca y es muy espontánea.

El título de esta novela miente desde el momento en el que habla de verdad es un diario que es ficticio. Poco importa. El lector joven que se acerque a esta obra de Alexie encontrará una variedad de temas serios y otros cómicos, pero siempre desde un personalísimo sentido del humor.

La narración en primera persona -copiada del registro diarístico- dota a la fachada del libro de una vibración muy particular. Es fácil ver a Alexie en Arnold Spirit Junior, ese adolescente nativo americano delgado que convierte en aventura y aprendizaje las tragedias que se le presentan. La burla que Alexia practica se dirige a todos: empezando por los indios y terminando por los blancos.

Era medio indio en un lugar y medio blanco en el otro. Era como si ser indio fuera mi trabajo, pero sólo era un trabajo a tiempo parcial. Y no me pagaban nada bien.

Como buen libro juvenil, la editorial Siruela ha decidido editar la obra con divertidas ilustraciones de Ellen Forney en un relato tan vibrante que harán a los más jóvenes pasar de un estado de ánimo a otro con enorme facilidad.

En una entrevista en The New York Times el autor explicó que ser indio iba mucho más allá de ser un tipo espiritual y atado a la tierra. Los problemas de los indios son como los problemas de los demás: pierden a personas amadas, les duele y viven tragedias. Nadie como Sherman Alexie ha sabido explicar mejor -con más humor y frescura- su particular visión de la comunidad india. Ahora llega con un mensaje dirigido a los más jóvenes y el forma de diario. ¿Podemos pedir más?


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