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análisis Ap

El Bloc de Micó, Marzà y Ferri, obligado a dar un puñetazo en la mesa

18/05/2019 - 

VALÈNCIA. Esta semana se produjo la primera decisión importante de cara a la futura constitución del Botànic II, el pacto entre las fuerzas de izquierdas (PSPV-PSOE, Compromís y Unides Podem-EUPV) que debe terminar con la investidura del socialista Ximo Puig y con la conformación del nuevo Gobierno valenciano. El referido primer paso fue la constitución de la Mesa de Les Corts incluida su Presidencia, que recayó otra vez en el histórico dirigente del Bloc (pata mayoritaria de Compromís) Enric Morera.

No obstante, tal y como ha venido informando este diario, la actual dirección del Bloc liderada por Àgueda Micó y respaldada por otros referentes como el conseller de Educación, Vicent Marzà, o el síndic de Les Corts, Fran Ferri, venía barajando la posibilidad de afrontar un relevo para el puesto. Más aún cuando Morera se postuló durante las primarias de Compromís como futuro conseller si la izquierda ganaba las elecciones, unas manifestaciones que causaron malestar en el seno de la dirección del Bloc, que también había sufrido quejas dentro del grupo parlamentario por la gestión de los plenos del presidente de Les Corts.

Pese a todo ello, llegado el momento decisivo, la cúpula de la formación nacionalista cedió a las pretensiones de Morera y autorizó su nombramiento, que además gozó de un apoyo sin fisuras de la líder de Iniciativa (la otra gran pata de Compromís) y vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, y del PSPV-PSOE con el mismísimo Ximo Puig al frente. Demasiada presión para la dirección del Bloc que, además, no disponía de demasiados diputados con la experiencia necesaria para sustituir a Morera con garantías, dado que Ferri -uno de los pocos posibles- no tenía intención de pelear por el puesto.

Con este escenario, la actual cúpula del Bloc optó por dejar pasar a Morera con la promesa de mejorar la coordinación dentro del grupo. Una decisión que puede entenderse como lógica pero que no deja de agrietar en cierta medida la fortaleza del grupo que lidera la formación nacionalista y que, cabe recordar, alcanzó el poder con Micó a la cabeza en el VIIé Congrés celebrado en mayo de 2016.

Más aún si se atiende varios hechos acaecidos con posterioridad, empezando por la provisionalidad o no del cargo. Fue Oltra la que se encargó de aclarar a los periodistas que la decisión de situar a Morera así como la composición de la Mesa era "definitiva" y no "provisional", pese a que a varios dirigentes del Bloc se habían pronunciado tanto en privado como en público en ese sentido con la intención de que pudiera producirse algún cambio a posteriori.

En esta línea, fuentes del Bloc apuntaban a que la decisión última sobre Morera y la composición de la Mesa correspondería al grupo parlamentario de Compromís, que está controlado en su mayoría por la formación nacionalista y, en especial, por la cuerda afín a la dirección. Sin embargo, no resultaba extraño escuchar desde el entorno de Morera tras su designación que, en todo caso, la decisión sobre este cargo parlamentario debería corresponder al Consell Nacional, órgano de máxima decisión del partido. Una manera de deslizar que, ya fuera por no tener alternativa al histórico dirigente o por miedo a no contar con una mayoría en el citado órgano, se había evitado esa opción por parte de la dirección del Bloc.

Por si faltara picante, el propio Morera lanzó un dardo a los suyos durante su discurso de investidura en referencia a las dudas sobre su nombramiento: "Se ha puesto en riesgo, y mucho, el prestigio de esta institución parlamentaria y eso no lo podemos permitir", un mensaje al que sumó una crítica general respecto a las lagunas en transparencia de los grupos parlamentarios.

Oltra y Marzà juntos en un pleno de Les Corts. Foto: EFE

Unas palabras que, además, este viernes refrendó la propia Oltra en la rueda de prensa posterior al pleno del Consell. "Hago su discurso completamente mío", comentó la vicepresidenta, quien ha sido otro de los puntos de apoyo para Morera en este trance. Un respaldo que ha sorprendido a algunos pero que no lo ha hecho tanto en determinados círculos de la formación nacionalista, que consideran que la líder de Iniciativa se encuentra más cómoda con la pervivencia del ex secretario general del Bloc frente a la nueva hornada de este partido a los que considera una competencia más complicada. 

Una circunstancia que se entiende, además, con el descenso de resultados de Compromís en las elecciones, la inminente formación del nuevo Consell y, en definitiva, la redefinición de equilibrios de poder que pueden producirse en la coalición a medio plazo si desde la dirección del Bloc se intenta dar un paso adelante para aumentar su control y liderazgo en Compromís frente a Oltra.

Ferri en un pleno con Morera al fondo. Foto: VP

Con estos mimbres, la cúpula liderada por Àgueda Micó tiene por delante una negociación del Gobierno valenciano compleja, empezando por el papel del conseller de Economía, Rafa Climent, muy cuestionado durante la legislatura saliente y sobre el que se cierne el dilema de si repetirá en el Ejecutivo o pasará a ser diputado raso. Precisamente algunos lo señalaban como posible relevo de Morera en la Presidencia de Les Corts para liberar una plaza en el Consell con honores; una maniobra que sí ha hecho el PSPV-PSOE situando a la titular de Obras Públicas como vicepresidenta de la cámara.

Más allá de esa posibilidad -que muchos tampoco veían una solución dado que no proporcionaba salida a Morera-, lo cierto es que la conclusión resultante de esta semana es que los jóvenes que tomaron el control del Bloc en 2016 deben obtener un resultado en la próxima negociación del Botànic II que les deje en buen lugar ante sus seguidores.

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