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opinión

China busca la vuelta a la calidad de su crecimiento económico

El economista de Pictet WM analiza el futuro chino tras eliminar los límites al mandado presidencial, que incluyen reformas institucionales y reestructuraciones

20/03/2018 - 

MADRID. En  China, a pesar del desapalancamiento financiero y normas ambientales más estrictas, el crecimiento en 2017 fue fuerte, con sólidas exportaciones y consumo interno. Destacaron las nuevas industrias como servicios de Internet, vehículos eléctricos y biotecnología, en contraste con el declive de la fabricación tradicional. Actualmente, tras ratificarse las enmiendas a la Constitución, que incluyen la eliminación de límites al mandato presidencial, las reuniones de la Asamblea Popular Nacional de China hasta el 20 de marzo incluyen reformas institucionales y reestructuración de organizaciones gubernamentales. 

El informe del gobierno esboza importantes logros los últimos cinco años, con objetivos e iniciativas para 2018, como reflejó el 19º Congreso Nacional del Partido Comunista del pasado octubre. Como se esperaba, el objetivo de crecimiento del PIB se mantiene "alrededor del 6,5%" para 2018, aunque en esta ocasión ha estado ausente la frase "esforzándose por obtener mejores resultados". El Gobierno chino promete esfuerzos en nuevos impulsores de crecimiento, seguir implantando reformas de propiedad mixta público-privada, mejorar el entorno de la inversión mediante reducción de barreras a las empresas y de impuestos a las empresas e individuos y tasas de la administración y transporte.

Además, la Administración china se ha fijado un objetivo de reducción del consumo de energía por unidad del PIB al 3% en 2018 y promete reducir las emisiones de algunos contaminantes importantes como dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno en al menos 3%. El caso es que estos cambios reflejan la tenencia del Gobierno a la calidad del crecimiento económico en lugar de sólo cantidad. Asimismo sugieren una mayor tolerancia respecto de una tasa de crecimiento menor del PIB.

Esfuerzos de desapalancamiento

De hecho el apoyo a la economía es probable que sea similar al de 2017. La posición monetaria puede seguir neutral, con sesgo restrictivo, debido a los esfuerzos de desapalancamiento en partes de la economía (como la banca en la sombra), si bien fiscalmente proactiva. Según el primer ministro Li en 2018, el Gobierno mantendrá el "crecimiento apropiado" de oferta monetaria y crédito total (incluyendo financiación social), aunque se omiten objetivos numéricos. En cambio se promete mantener "razonablemente estables” las condiciones de liquidez. El objetivo del déficit fiscal para 2018 es el mismo que en 2017, aunque ha disminuido hasta 2,6% del PIB desde 3%, si bien aumenta 0,5% del PIB por emisión de bonos especiales de gobierno local por valor de 1,35 billones de renminbis, la moneda china, (no incluido en déficit fiscal).

En nuestra opinión, la combinación de estas políticas probablemente garantice un crecimiento bastante estable en 2018, al tiempo que fomentan mejoras a largo plazo. Nuestro pronóstico de crecimiento del PIB de China en 2018 es 6,5% y de inflación básica del 2,5%. Esperamos que los tipos de interés del Banco Popular de China no cambien, aunque las tasas interbancarias pueden hacerlo a medida que las actividades bancarias en la sombra se reducen, lo que puede presionar a la liquidez del mercado. En 2017 la inflación aumentó 1,6%, por debajo de objetivo, por los alimentos. En 2018 esperamos que sea 2,5% a medida que los precios de los alimentos suben por efecto base, aunque aún por debajo del objetivo, de manera que no va a ser una preocupación importante para llevar por si misma a un endurecimiento monetario.

Las reformas por el lado de la oferta continuarán, especialmente con el objetivo de recortar el exceso de capacidad industrial. Desde que se pusieran en marcha los recortes en 2016 la capacidad de acero China ha disminuido en 115 millones toneladas (9,6% respecto al máximo 2015) y la de capacidad de extracción de carbón en alrededor de 440 millones toneladas (7,7% respecto al máximo de 2015). Esta reducción ha generado aumento sustancial del precio del acero y del carbón en los mercados chino e internacional desde finales del 2016, siendo uno de los principales promotores de inflación industrial de los últimos 18 meses. Para 2018 el gobierno se ha comprometido a 30 millones toneladas adicionales de recorte de capacidad de acero y 150 millones de carbón.

Dong Chen es economista de Pictet WM

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