'show' INGRAVITY

Cena con espectáculo: acrobacias aéreas, pole dance o flamenco en La Fundición

23/07/2019 - 

ALICANTE. La televisión es, probablemente, el entretenimiento más recurrente para acompañar una comida o una cena. Ya sea mediante el propio aparato electrónico o a través de la televisión a la carta (con Netflix o HBO como compañeras favoritas) el contenido audiovisual elimina el silencio en cada bocado. Si usted cena fuera tampoco le resultará extraño encontrar televisores encendidos en un bar o restaurante, aunque con el sonido eclipsado por el ruido de los y las comensales. Pero aunque las series, películas o partidos deportivos sean el plato más escogido del menú, la oferta de diversión se sirve también en otros formatos. Este es el caso de La Fundición, un local alicantino que aúna gastronomía con espectáculo en directo, todos los sábados desde junio hasta finalizar octubre. Ingravity está formado por 14 artistas que ofrecen un show de "una hora y cuarto, aproximadamente, con un intermedio que dejamos en la cena, donde se sirven los postres y la gente se toma algún cóctel de autor con los que cuenta el propio local", introduce Lino Zorrilla, gerente del mismo.

Este proyecto, en el cual entrelazan las manos gastronomía y espectáculo, surgió debido a la vinculación del local con actividades similares, ya que se trata de "un espacio singular, por la altura que tiene y porque en él desarrollamos actividades artísticas de lunes a jueves", explica Zorrilla, además de acoger al "club de Eca de gimnasia rítmica, que también hace sus entrenamientos con nosotros". Es por esta vinculación con la cultura más performática por lo que se decidió "unir las dos cosas y poner en marcha esta iniciativa, porque nosotros ya trabajábamos con aéreos, danza o flamenco y decidimos incorporar todo esto a la parte gastronómica, que es el otro complemento de La Fundición", apunta.

Un espectáculo "muy íntimo y cercano", lo tilda el gerente, que transcurre "en petit comité y lo más bonito es que todo el mundo está en primera línea y las mesas se ubican donde casi pueden tocar a los artistas, debido al formato que tiene la sala", comenta. Y garantiza que van "poco a poco", porque no son "ni una compañía ni un espacio conocido", aunque la aceptación del público "está resultando muy positiva y las reacciones tienen que ver con que la gente no espera que cuente con esa calidad". Por su parte, el contenido del show se basa en "un viaje por las diferentes culturas" a través de fuego, acrobacias y cante, entre otras expresiones artísticas: "Incluye flamenco con un toque de vanguardia, también hay danza aérea, un número de aros y música en directo de dos artistas, con mayúsculas, de la guitarra y el cante. Además, tenemos una pieza muy singular con un toque muy artístico, que es una actuación de pole dance, algo poco conocido acá, y que está dedicado a África. Como final, se realiza un número de telas, que es el que le da un poco la imagen al cartel de Ingravity, unos artistas con mucha experiencia que realizan todas las acrobacias a una altura de siete u ocho metros", detalla.

Un show acrobático y con música folclórica que se respalda, además, con "videoproyecciones en las paredes", añade Zorilla. Y recuerda que se puede escoger entre "dos modalidades para asistir: puedes ver el espectáculo sin más, en el que va incluida una consumición, o puedes elegir la opción de la cena, que sucede a la misma vez". Son cuatro los meses en los que Ingravity ambientará La Fundición, debido a que el local se ha fijado "un tiempo limitado hasta octubre, porque a partir de ese mes queremos hacer una campaña de navidad para que las empresas o grupos más grandes puedan reservar el espacio para sus comidas o cenas, incluyendo a Ingravity en la oferta", aclara el gerente. Y es que La Fundición ha acogido "eventos de empresas grandes como la EUIPO o la Federación de Hogueras, quien ha organizado allí dos elecciones de la Bellea del Foc. Y también acogemos eventos privados familiares", manifiesta.

La Fundición lleva un año en funcionamiento y recibe su nombre debido a que "antiguamente fue una fábrica de motores de barcos, los cuales se mandaban a Bilbao. Se trata de un espacio que estuvo abandonado muchísimo tiempo y terminó siendo una chatarrería, que fue como nosotros los cogimos y, a partir de ahí, lo hemos reconvertido en el espacio que es ahora", explica. Un proyecto en el que "la gastronomía siempre ha estado vinculada", asegura Zorrilla, donde el planteamiento se basó en diseñar "un menú que tuviera que ver con ese concepto de la fundición, con el mestizaje y la fusión de sabores y culturas". Además, desvela que el local cuenta con "un patio muy grande anexo y, poco a poco, queremos ir sacando los eventos y las actuaciones ahí. Es un lugar bastante polivalente", considera el gerente.

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