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el sur del sur / OPINIÓN

Aeropuerto de Champions, Cercanías de pandereta

20/01/2019 - 

Lo han vuelto a conseguir: los Presupuestos Generales de Estado no contentan nunca a dos por igual. En este caso, en lo que se refiere a la provincia de Alicante, el panorama ha quedado bastante despejado: por la izquierda, el PSPV los defiende a ultranza, aunque admite que se pueden mejorar; Podemos también ve incrementable las partidas para Alicante, y Compromís quiere llegar al 10% de la inversión (en función de la población), aunque sea tirando el billetes por el aire. Por la derecha, el PP no los cree y no quiere que se aprueben porque supone afianzar a Pedro Sánchez y Ciudadanos ha despachado sus críticas con un comunicado. Así de sencillo.

Bien, éste es el panorama. ¿Los PGE son buenos para Alicante? En el momento que incluyen más inversión, claro que sí, los haga el PSOE o el PP. ¿Es necesario llegar al 10% de la población en las tres provincias? Pues depende. Depende de las necesidades y de las posibilidades de que esas inversiones se puedan llevar a cabo. Claro que se podría destinar más dinero, pero estos PGE tienen una trampa técnica y otra política.

Partiendo de la base que las principales reivindiciones (reales) viarias están recogidas (el PP dejó atada la variante de Benissa, la conexión con Font de la Figuera y los accesos al aeropuerto -en todo caso, el desdoblamiento de la N-332 en Torrevieja también sería urgente, pero estamos con lo mismo que los trenes, no hay proyecto redactado), las cuentas de Pedro Sánchez patinan, políticamente, por la cuestión ferroviaria. Y sobre todo, las Cercanías.

El AVE lo tenemos con Madrid, en breve estará con Murcia y falta acabar la conexión con València (recogida en las cuentas). Pero las Cercanías siguen siendo la gran asignatura pendiente. ¿Por qué? Muy sencillo, las tres grandes obras -conexión aeropuerto, Torrevieja y tren de la costa- no tienen sus proyectos redactados y eso es responsabilidad del PP -acepte o no la critica- porque después de siete años de Ejecutivo de Mariano Rajoy esos documentos deberían estar acabados y ls obras, al menos parcialmente, licitadas.

Ahora bien, ¿es excusa suficiente para el Gobierno de Pedro Sánchez? Pues no, porque las Cercanías en Alicante tienen un servicio que es vergonzoso e indigno, que es la conexión con Murcia, y, por tanto, entre la capital y Elche: trenes viejos, a gasoil, con duración de trayectos de 40 minutos para unir las dos grandes ciudades que apenas están a 25 kilómetros.

Y la sensibilidad que esperábamos, o esperaban, la mayoría de los ciudadanos que tenían esperanzas en el cambio político en la Moncloa -y teniendo un ministro valenciano- es que esos convoyes, cuando menos, se iban a modernizar para ofrecer un servicio acorde a los tiempos que vivimos. Ese es el gesto más sensible que se esperaba: arreglado lo de Villena, el trayecto Alicante-Elche merecía una partida con cuantiosa, transformadora y convincente. Y si la tiene, pues hay que adivinarla, grave error del Gobierno por no explicarla como debiera.

Las otras cuestiones, como la conexión ferroviaria con el aeropuerto, el tren de la costa y la unión con Torrevieja, son milagros que no se pueden conseguir de un día para otro, pero también merecen gestos, más allá de que el PP no haya hecho nada por ellos. Lo del aeropuerto clama al cielo: Alicante no puede tener un aeropuerto de Champions, y un tren que no conecta y, encima, es de pandereta. Esa sigue siendo la gran obra que necesita la provincia de Alicante: cercanías con aeropuerto y el AVE regional Murcia-Alicante-València.

Vayamos a la política: es curioso en el debate generado esta semana ha convertido los PGE como una especie de documento trumpista segmentado por provincias, como casi siempre, pero con actores cambiados de papel: un PSOE triunfante, pese a la posibilidad de las cuentas no sean aprobadas; ante un PP exigiéndole cuentas a Compromís por no haber conseguido las inversiones necesarias para la provincia de Alicante, al tiempo exigiendo que le vote en contra. Lo dicho, Ciudadanos se ha borrado de este debate, y Podemos, con matices, ha acompasado a los socialistas.

Y claro, estamos a meses de las elecciones y los presupuestos son tabla de salvación del PSOE, y de Pedro Sánchez. Si no fuera por estas circunstancias, las del ambiente preelectoral, esta ocasión sí que es propicia para que se cumpliera aquello que reclaman los empresarios -AVE, Cámara de Comercio, CEV, etc-; es decir, que los parlamentarios obedecieran a la circunscripción que han salido elegido, y no a las direcciones de sus partidos, el PSOE corregiría las cuentas para matizar determinadas cosas; Compromís (y Podemos) las apoyaría con mejoras, a sabiendas de que todo lo que pide no es posible ni política ni técnicamente, y el PP -o al menos, los diputados de la Comunitat, todos- se abstendría, o facilitaría, cuando menos, el trámite. Ciudadanos siempre piensa en global, nunca en local, así que poco podemos esperar. 

Como dijo el presidente de la Cámara de Alicante, Juan Riera en la noche de la Economía, eso sería despertar de un sueño. Es muy difícil que pase, pero es posible. El problema es que esta vez la llave no está solo en la Comunitat, por mucho que Compromís quiera -pueda- apuntarse el tanto. Visto que vamos a seguir con sonmolencia, incluso para mejorar las cuentas, dependemos de terceros. Nadie se va a salir del guión, por muchos agravios que planteen los trumpistas.

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