Valencia Plaza

el callejero

El hombre que ama los árboles

  • Foto: KIKE TABERNER

VALÈNCIA. Santiago podría pasear por Viveros con los ojos vendados. Este hombre de 68 años avanza por el parque mientras habla de cada árbol como si fueran los vecinos de su pueblo. Pero primero se va al lado de la terraza de una cafetería para mostrarnos un ejemplar de podocarpus, una especie exótica que le gusta admirar porque no hay otra en toda València. "Es una rareza", apunta. O la monumental jacaranda que hay al lado y que hace de sombrilla para toda la terraza. Aunque su debilidad son esos árboles que lo resisten todo. Y por eso comienza a serpentear por el jardín hasta llegar a uno con el tronco hueco. "No se muere porque, en contra de lo que piensa la gente, su corazón no está en el centro sino detrás de la corteza, y este la conserva intacta". Y luego, un poco más adelante, muy cerca de la salida hacia la Pagoda, hay un pino que en lugar de crecer en vertical, se escoró y se retorció hacia un lado. Santiago le pone la mano en el tronco y le da un par de palmadas como quien da cariño a un caballo.

Santiago tiene un apellido vasco, Uribarrena, el acento francés y una vida en València. Pero el origen de todo está en Durango, donde su familia tiene un estatua por su carácter luchador. Pero eso fue al final, antes, mediada la Guerra Civil, tuvieron que huir de y emigrar hasta París. Allí, como Anne Hidalgo, la alcaldesa de París, nació y vivió Santiago. Sus padres trabajaban de lo que fuera para llenar el plato cada día. Su padre era albañil y su madre echaba una mano limpiando casas. Hasta que Santiago cumplió los veinte. Entonces los Uribarrena decidieron que ya era hora de volver a España. "Regresamos cuando ETA hizo saltar por los aires a Carrero Blanco (diciembre de 1973)", recuerda. Primero se instalaron en Gandia y, finalmente, en València. No quisieron quedarse en Durango. Porque después de Franco vino ETA y a la familia no le gustaban los dictadores pero tampoco los terroristas.

A este joven parisino le tocó cambiar de país, adaptarse a València y acabar sus estudios de Ingeniería Agrícola en la Universidad Politécnica. España estaba cambiando y muchos ciudadanos soñaban con un país libre que viviera en democracia. Santiago participó de esos movimientos de protesta y fue uno de esos jóvenes que salía a la calle a alzar la voz y que le tocaba salir corriendo delante de los grises (la policía franquista). "Yo participé de todos esos movimientos estudiantiles y políticos, y estoy muy orgulloso y contento de haberlo hecho. He viajado mucho y no hay otro país tan encantador como España", rememora.

Recibe toda la actualidad
Alicante Plaza

Recibe toda la actualidad de Alicante Plaza en tu correo