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ciudadana / OPINIÓN

Se acabó el verano

3/09/2017 - 

Para la mayoría de los ciudadanos se acabaron las vacaciones y este año además de muchos incendios, España y Portugal ardían, hemos tenido la amarga experiencia de haber sufrido una vez más un ataque terrorista. España como cualquier otro país no está a salvo de la locura Yihadista y como las locuras son impredecibles, sólo queda confiar en esas fuerzas y cuerpos de seguridad que dan su vida por defender la nuestra. Los atentados de Cataluña incidirán en el Procés, como también los atentados del 11M influyeron en las elecciones generales del 14M. Existe abundante literatura especializada que acredita que los atentados cambiaron los resultados que anunciaban los sondeos unas semanas antes. Se produjo una mayor participación electoral, que activó a los ciudadanos a votar como consecuencia de los atentados.

Los terroristas viven con nosotros y con los atentados de Barcelona y Cambrils han pretendido influir en la política catalana. Y lo han conseguido: se puede comprobar con la fractura social que se ha visibilizado en la manifestación del sábado 26 de agosto en Barcelona. Había fotos con muchas esteladas y pocas banderas de España, gritos al Rey, y a Rajoy, y ninguna pancarta contra el ISIS que había reconocido el atentado. El diario italiano La República tituló: "Nacionalismo sin solidaridad". La manifestación se politizó. Y la foto de la multitud concentrada en Cataluña parecía la foto de un día de la Díada de los últimos años de Barcelona. Salvaba la diferencia la presencia del Rey, una presencia acertada pero usada por algunos para lanzar gritos contra la Monarquía.

También el presidente catalán politizó desde el minuto uno los atentados al recordar que el Procés no se detendría y el conseller de Interior distinguía entre víctimas catalanas y víctimas españolas. El Parlamento catalán instrumentalizó los atentados para otorgar la Medalla de Honor a los Mossos, Guarda Urbana de Barcelona y Policía local de Cambrils, obviando a las fuerzas de seguridad españolas, Policía Nacional y Guardia Civil y remarcando la diferencia de los cuerpos.

Acaba el verano porque acabó agosto y la vuelta al cole, al trabajo, al estrés nos recuerda que también se acabaron las vacaciones. Nos espera un otoño movido desde Cataluña y sólo nos queda estar a la expectativa de lo que piensa hacer el Gobierno de España al respecto. Creo que yo estoy más preocupada que Rajoy que a lo mejor en estos momentos se "está fumando un puro", como le dijo el otro día Joan Tardá. Me he leído cientos de páginas de los diferentes documentos e informes que los independentistas han ido elaborando durante estos siete años en los que han estado gestando la secesión y parece que tienen previsto todos los escenarios, si hay referéndum, si no hay referéndum, si hay colaboración con el Estado, si no la hay... 

Mientras tanto, como si nuestros políticos vivieran en otro mundo, los grupos políticos en el Congreso, iniciaban el curso político pidiendo de nuevo explicaciones sobre la corrupción a Rajoy. ¡Menudos ilusos!, si no sabía nada en la Audiencia Nacional cuando acudió de testigo, ¡va a decirle algo a Pablo Iglesias

Empieza la cuenta atrás para que los dirigentes catalanes inicien el ataque al Estado de Derecho desde sus propias normas jurídicas y yo sigo sin ver al presidente del Gobierno cogiendo el toro por los cuernos. Una de dos: o se saca una solución de la chistera o como suele tener bastante suerte, a lo mejor lo que ocurre es que por arte de magia y sin hacer nada, se disuelve el Procés. 

Esperaremos delante del plasma a ver qué ocurre.

Victoria Rodríguez Blanco

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