Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

Qué es una hernia discal y cómo afecta a nuestra salud 

La hernia discal es una enfermedad incapacitante que afecta a muchas personas adultas. Su tratamiento incluye tanto abordajes terapéuticos como cirugía.

23/02/2021 - 

ALICANTE. Según la OMS, un 80% de la población adulta tiene problemas lumbares a lo largo de su vida y, en un 20-30% de los casos, estos tienen su origen en una hernia discal.

De hecho, la hernia discal es una de las patologías neuroquirúrgicas más frecuentes, y su incidencia es cada vez mayor por el envejecimiento de la población, el sedentarismo, el sobrepeso o la mala higiene postural.

Una hernia discal puede tener síntomas graves y llegar a ser altamente incapacitante. Su dolor es bastante intenso y se extiende de la columna vertebral al cuello, los brazos o los hombros. Algunas personas padecen entumecimiento y hormigueo en brazos y piernas.

 Prevenir las complicaciones y el dolor de la hernia discal pasa por hacer un diagnóstico precoz. Aun así, su aparición a partir de los 50 años es, muchas veces, inevitable y, en última instancia, puede requerir un tratamiento quirúrgico.

¿Qué es una hernia discal y por qué se produce?

Una hernia discal es una patología que afecta al disco intervertebral, que es la estructura que hay entre dos vértebras. Esta estructura es la encargada de la movilidad y de amortiguar las cargas en un segmento vertebral.

El disco intervertebral tiene un centro o núcleo (pulposo y de características gelatinosas) encapsulado por una capa exterior o anillo que lo delimita y que sirve para proteger las estructuras neurales situadas en su parte posterior. Cuando este núcleo se reduce o se desgasta, el riesgo de roturas o lesiones es mayor.

Tal y como nos explica el Dr. Juan Antonio Lozano Requena, de la Unidad de Columna del Hospital Quironsalud de Torrevieja, la deshidratación discal "provoca la formación de pequeñas roturas en el anillo posterior y la salida de parte del contenido del núcleo hacia el espacio epidural anterior. Esto es lo que se conoce como protrusión o hernia discal".

Aunque el deterioro progresivo por el envejecimiento es la principal causa de las hernias discales, su aparición también puede vincularse a esfuerzos excesivos en la zona lumbar (al doblar o girar mientras se levanta peso), caídas o golpes.

¿Cuántos tipos de hernias discales hay? ¿En qué se diferencia una hernia discal lumbar de una hernia discal cervical?

La mayoría de las hernias discales ocurren en la región lumbar, aunque también pueden presentarse en la región cervical.

Además de su localización, las hernias lumbares y las hernias cervicales tienen síntomas diferentes, lo que puede ayudarnos a diferenciarlas.

"Las primeras provocan un dolor que se extiende a los glúteos y a la región proximal de los muslos. Las segundas, comprimen la raíz nerviosa de una vértebra y condicionan un dolor radicular con irradiación a pantorrilla y pie conocida como ciática", concreta el especialista de Quironsalud Torrevieja.

El Dr. Juan Antonio Lozano Requena también destaca que las hernias discales también se diferencian por su tamaño. Las más pequeñas son conocidas como protrusión discal y las de mayor tamaño como hernias extrusas.

Por otra parte, las hernias discales pueden manifestarse en la zona central del disco intervertebral o en los laterales. Las segundas son las que presentan un pronóstico más grave.

"Las hernias discales extrusas y de localización lateral o foraminal son las más incapacitantes, al condicionar una compresión de la raíz nerviosa provocando un cuadro clínico conocido como ciática. Cuando una hernia discal comprime todos los nervios en la región lumbar, puede llegar a causar entumecimiento o debilidad en piernas, disfunción de la vejiga o de los intestinos y anestesia en la parte interna de los muslos y la parte posterior de las piernas y en la región alrededor del recto".

Cómo curar una hernia discal: tratamientos alternativos a la cirugía

El diagnóstico precoz y exacto gracias a estudios de RNM y radiográficos es fundamental para curar las hernias discales, ya que la mayoría tienen un excelente pronóstico con tratamiento conservador.

Entonces, ¿en qué casos se recomienda operar una hernia discal?

Según el Dr. Juan Antonio Lozano, incluso cuando la sintomatología dolorosa o radicular persiste a pesar del tratamiento conservador, deben valorarse otras opciones terapéuticas antes de la cirugía.

"Algunos procedimientos intervencionistas (bloqueos radiculares selectivos, discoplastia, rizólisis) se realizan con anestesia local y pueden eliminar o aliviar la sintomatología. La operación de la hernia discal únicamente se recomienda cuando el tratamiento conservador o intervencionista no mejora los síntomas".

Respecto a esta intervención quirúrgica, dependerá del tipo de hernia discal (lumbar o cervical) y de su tamaño.

"En los casos de predominio sintomático radicular, el procedimiento quirúrgico habitual es la microdiscectomía abierta o endoscopia. Este tratamiento es mínimamente invasivo y consiste en resecar la hernia discal y liberar la compresión radicular. En los casos con predominio sintomático lumbar, se han de considerar opciones de tratamiento instrumentadas mediante artrodesis o fijación lumbar interespinosa dependiendo de la edad del paciente". 

A pesar de que la intervención quirúrgica es la última opción recomendada por los médicos, sus resultados son muy positivos.

"Si la indicación quirúrgica es correcta y la técnica se realiza cuidadosamente, se consiguen unas tasas de éxito del 85-90%. En general, los pacientes perciben rápidamente una mejoría del dolor ciático, al liberar el nervio comprimido", explica el especialista de la Unidad de Columna de Quironsalud Torrevieja.

Recomendaciones tras una operación de hernia discal

El objetivo de la operación de hernia discal es la normalización funcional del paciente. La recuperación es más rápida en las cirugías no instrumentadas (técnicas mini-invasivas o percutáneas) y algo más lenta en las cirugías instrumentadas con fijación lumbar o que afectan a varios segmentos vertebrales.

"Después de la intervención, es necesario un periodo de convalecencia, con reposo durante 15 días evitando posturas que supongan una carga adicional en la espalda. En las semanas posteriores, se debe incrementar de forma progresiva la actividad física", comenta el Dr. Lozano Requena.

Algunos ejercicios para hernia discal recomendados para fortalecer la musculatura de la zona sin que la columna haga sobreesfuerzo o cargue peso son nadar, caminar o realizar tablas de baja intensidad elaboradoras por un fisioterapeuta. Gracias a ellas es posible trabajar los músculos abdominales y de la espalda con el fin de mejorar la postura, la flexibilidad y la fuerza.

Noticias relacionadas

next
x