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mi cuerpo, mis reglas / OPINIÓN

Lo que queremos las personas trans (II)

12/01/2024 - 

ALICANTE. Continuamos desgranando aquí la serie de exigencias y necesidades básicas que reclamamos las personas trans, y que comenzamos en la primera parte de este artículo. Ahora es el turno de la INFANCIA TRANS.

A la hora de tratar un tema tan importante y delicado como es el de nuestra infancia, lo primero y ante todo que las personas trans debemos reclamar y exigir es el definitivo reconocimiento e integración legal y social de esta realidad biológica y humana como lo que es, una parte estrecha de la nuestra. Debemos reclamar asimismo medidas efectivas de protección para los menores trans y una investigación seria sobre los efectos de los tratamientos médicos que se les suministran actualmente con vistas a su perfeccionamiento, mejora y seguridad, así como incidir en la adopción de medidas de protección contra el bullying y todo tipo de discriminación tanto social como registral, en aras de facilitar un crecimiento armónico de la personalidad y garantizar desde el principio su integración en sociedad.

Con respecto al tema IDENTIDAD DE GÉNERO, aún reconociendo que la adopción de este cambio es difícil porque aquí estamos atacando un relato adoptado a nivel internacional incluso por organismos como la OMS, sí debemos intentar forzar tanto a las instituciones legislativas como a los representantes autorizados de la psicología y la psiquiatría en nuestro país una toma de posición clara y condenatoria contra la falsa y anticientífica teoría new age del género como "constructo social", cuya perniciosa influencia, aparte de otros conocidos desmanes, ha conseguido eliminar de la mal llamada Ley Trans a la infancia trans y a las personas no binarias. Incluso a nivel pionero, debemos empezar a trabajar seriamente el bienestar de las personas trans desde el ya de sobra confirmado predominio de los  condicionantes biológicos sobre los ambientales. Partiendo de esa base real, el género y su autodeterminación pasan de ser objeto de un artificial conflicto político e ideológico a asumir su real caracter de condición natural psicobiológica connotativa e intrínseca a todo ser humano. Si no conseguimos forzar este cambio de perspectiva, todos aquellos temas que estamos tratando aquí no serán más que papel mojado.

MAYORES TRANS

Aparte de la protección sanitaria garantizada por la Seguridad Social, debemos reclamar medidas especiales de amparo psicológico y económico a los mayores trans que en estos momentos no poseen medios suficientes para subsistir.

Adecuación de las residencias públicas para mayores a las necesidades de las personas trans, establecer facilidades para que los mayores trans puedan acceder a ellas y, en su caso, facilitarles el acceso a viviendas de protección oficial.

Todo ello con el objetivo de garantizarles una vida realmente digna a todos los niveles.

DEPORTE

También somos conscientes de que esto es difícil debido a todos los intereses que entran en juego, pero debemos y nos urge reclamar y forzar a las entidades implicadas la necesaria amplitud de miras para cambiar el paradigma de la catalogación única por sexo al más justo y efectivo de cuerpos diversos y sus diversas capacidades y diferencias, en la práctica una catalogación en la línea de la que se hace en boxeo por distintos pesos. Naturalmente se trata ésta de una medida a debatir y reglamentar en colaboración con organizaciones deportivas internacionales. Pero sí, a pesar de todas las dificultades y de tener en este momento a la mayoría de la opinión pública internacional en nuestra contra por efecto de múltiples campañas de comunicación falsa, adversa e interesada contra nosotras y saber que luchamos contra una gigantesca maquinaria de intereses económicos e ideológicos, esto es algo que debemos intentar, simplemente por pura justicia.

DELITOS DE ODIO

Se debe repensar y adaptar en lo necesario la legislación ya existente a nuestra nueva realidad e integración social. Se debe aumentar la punitivdad contra los delitos de odio a nivel informático a la vez que -lo recalco de nuevo- suprimir en las leyes aprobadas tanto a nivel estatal como autonómico la expresión anticientífica "sexo sentido", y también modificar "identidad sexual y expresión de género" sustituyéndola por "identidad de género", para ganar en claridad y para que el sujeto definido por estas expresiones lingüísticas sea unificado a partir del expresado y ya consolidado en la mayoría de leyes autonómicas.

EDUCACIÓN

Siempre y en todo momento, uno de los pilares de nuestro activismo, y uno de los puntos más importantes que debemos reclamar, exigir, y también trabajar a fondo desde todos los medios y mecanismos a nuestra disposición. Educación, formación e información para la ciudadanía en general, para la infancia y adolescencia en colegios e institutos, y para los empleados de instituciones públicas que tratan día a día con personas trans. Esta formación no debe impartirse únicamente sobre los derechos de un grupo determinado de nuestra ciudadanía, sino sobre una nueva y diversa perspectiva del mundo que nos abarca y concierne a todos, y que en estos momentos ya empieza a emerger y hacerse realidad.

CONCLUSIONES

Durante los últimos años, a lo largo del interminable y accidentado proceso de elaboración y aprobación de la mal llamada Ley Trans, las personas trans hemos sido la víctima objetiva por parte de partidos políticos, instituciones y medios dependientes ideológicamente, de la mayor campaña de difamación y de la conspiración más destructiva que se ha llevado en España contra un grupo social en los últimos 40 años, desde el principio de la Transición hasta esta actual y no tan clara y consolidada democracia. Después de un año de aprobación de la Ley esta campaña sigue ejecutándose y está más viva que nunca, siendo objeto a día de hoy y como todos sabemos, de la más vergonzosa actualidad.

Las personas trans debemos negarnos a seguir siendo juguetes en manos del oportunismo ideológico, debemos negarnos a aceptar el papel de ser chivos expiatorios para la ciudadanía de las malas decisiones políticas de aquellos nos gobiernan o el de aquellos que actualmente buscan asaltar el poder mediante las mismas maniobras reprobables y rastreras.

Las personas trans debemos reclamar y exigir que se nos deje en paz, que se nos deje de utilizar. Debemos reclamar de una vez el justo poder sobre nuestras vidas, y el poder de decidir ser activistas por vocación y no por obligación. Somos una fuerza poderosa que estamos creciendo poco a poco y deberemos aprender con el método de prueba-error cuál es nuestro verdadero poder y cómo utilizarlo, pero por lo pronto nos debe también quedar claro que los viejos relatos en los que otros nos han querido encajar no nos sirven ni sirven a nuestros propósitos vitales: ni debemos dejarnos manejar ni en ellos cabe todo lo que somos, toda nuestra enorme realidad, la misma que he intentado reflejar a lo largo de toda esta serie de artículos.

Nuestro objetivo prioritario y único debe ser nuestro bienestar e integración, y nunca debemos dejar que nadie ajeno lo suplante ni nos distraiga de él. Queremos tener un empleo, comprar una casa o alquilarla, crear una familia, pagarnos un viaje o contratar un crédito sin que nadie nos pueda poner ni una sola pega para ello por ser personas trans, y si es así, poder ver a quien lo haga pagar y atenerse a las consecuencias. Como personas trans y ante todo Seres Humanos estamos aquí para vivir nuestra vida, no para destruir el patriarcado ni para acabar con la sociedad capitalista ni para demostrar o defender elucubraciones marcianas sobre lo que es o no es el género, ni éstos ni otros tantos constructos ideológicos ajenos a nuestras reivindicaciones y en absoluto compartidos por toda la sociedad. Ésas y otras utopías tienen su lugar, otros activismos tienen su lugar dentro de la vida y la ideología particular de cada persona, pero eso es algo bien distinto. Ni están ni tienen porqué estar ni figurar en el relato conciso y realista de la reclamación y exigencia de nuestros derechos y una vida digna dentro de la sociedad en la que vivimos.

Las personas trans no estamos aquí para satisfacer las expectativas ni los ideales de nadie, sino para vivir nuestra propia vida ejerciendo nuestros derechos y deberes dentro de la sociedad española. 

Por lo tanto debemos exigir el respeto que como seres humanos nos pertenece con justicia, a nosotras y a lo que somos, en aras de una efectiva integración en una sociedad cada vez menos uniforme y binarista, una evolución a la que estamos contribuyendo con nuestra única y cada vez más decisiva presencia. Nuestros derechos y reclamaciones específicas tienen la misma importancia que los del resto de la ciudadanía e igual se nos deberán atender, le pese a quien le pese. Ambición y valentía a la hora de luchar por nuestro lugar en la sociedad, esos deben ser nuestros principios. Nuestra revolución no es otra que nuestra propia existencia.

La condición trans no es una excepción social ni biológica, sino una parte reconocida científica y éticamente dentro de la diversidad del Ser Humano. Si fuese esa anomalía a la que se acogen teóricamente nuestros enemigos de toda ideología y calado, la evolución y la selección natural, por lógico mecanismo de simplificación, la habrían suprimido hace muchísimo tiempo. Sin embargo, las identidades y orientaciones no normativas formamos parte ahora y desde siempre de la realidad identitaria y sexual tanto en la especie humana como en nuestros parientes animales cercanos y más avanzados. Por lo cual, aunque a algunos no les guste, las personas trans somos parte natural de la cadena biológica de nuestro planeta.

Nuestro único enemigo, el verdadero enemigo de la convivencia, es y ha sido desde siempre el conjunto de actitudes y pensamientos y las normas que se derivan de esas actitudes y pensamientos en las distintas sociedades humanas que buscan la uniformidad mediante la laminación, sociedades que se niegan a encajar nuestra diferencia al no ser ésta aparentemente útil en su esquema de las cosas. Sin duda, nuestra función biológica y social dentro de la especie a la que pertenecemos se dilucidará algún día y, de hecho, se aventuran ya hipótesis sobre ello. Algunas de ellas son lo bastante interesantes como para constituir el tema central de un próximo artículo.

Para terminar, tras este tan largo recorrido que hemos realizado por nuestras argumentaciones, aspiraciones y posibilidades, sólo me queda recalcar que las personas trans debemos exigir y exigimos nuestra plena integración en sociedad y la consecución de nuestros derechos basándonos ante todo en nuestra identidad de Seres Humanos, que es, objetiva y éticamente, la única que importa.

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