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VALS PARA HORMIGAS / OPINIÓN

Llueve

30/08/2017 - 

No se puede escribir una columna de opinión el día en que la lluvia vuelve a Alicante. Es un axioma no escrito del periodismo. Uno trata de empaparse de los periódicos, de navegar despacio por las redes sociales y de mojar el oído en el café de los otros y, efectivamente, lo único que consigue es volver a casa como si acabara de atravesar un temporal. Avanza el proceso independentista catalán y lo único que oyes es lluvia. Se embarrancan las páginas que los medios dedican al atentado de Barcelona y lo único que oyes es lluvia. El dibujante valenciano Manuel Bartual se encarama al trending topic con una historia de su otro yo y lo único que oyes es lluvia. El Valencia frena las aspiraciones absolutistas del Real Madrid y lo único que oyes es lluvia. La líder del partido que rige la educación en la Comunidad Valenciana se sitúa justo encima de un error ortográfico en una pancarta y lo único que oyes es una gota repetida golpeando sobre metal, como en la escena final de Kill Bill 1 que Tarantino copió a Sergio Leone. Clanc, clanc, clanc. Pero de lluvia.

Amanece con el leve aroma avainillado de la lluvia que se demora en llegar y sucede como en los pisos de estudiante, que una sola cama deshecha te desordena toda la casa. También es verdad que las noticias han encallado en el barro de finales de agosto, en el bucle y la modorra de quien avista septiembre en lontananza. La última semana de las vacaciones es como las tardes de domingo, que se malgastan en pensar lo que vendrá. Y el tiempo -el meteorológico, el de los relojes es algo más complicado- relaja las tensiones y da exactamente lo que pone en el titular, sin subterfugios. Comienza a llover después de tanto tiempo, comienza a llover después de un verano implacable y alguien avisa de que está lloviendo. Y cuando te asomas a la ventana, ves que, en efecto, llueve. No hace falta consultar a tres fuentes distintas, no hace falta esperar a ver qué dicen los expertos en los programas radiofónicos, no hace falta perderse en la inmensidad de internet para ir al origen primigenio de la noticia.  Simplemente, llueve.

Este es un oficio en el que está mal visto hablar del tiempo, a no ser que dirijas un medio y tengas el yate amarrado en el puerto de Calp. Pero en ocasiones, cuando la lluvia prosigue durante todo el día con un leve aroma terroso, la gente, el lector, el follower, el oyente, el televidente, deja todo lo que está haciendo para asomarse a contar las gotas que caen en la acera. Y no habla de otra cosa. Y es entonces cuando buscas inspiración para una columna y ves que desde hace casi dos semanas el atentado de Barcelona, el proceso independentista y su conjunto intersección acaparan todas las noticias. Que el Brexit lleva negociándose desde hace lo que parecen tres siglos. Que la Liga ha vuelto como se fue. Que la ortografía cae tan en picado como la caligrafía. Y que Hollywood lleva rodando la misma película una y otra vez desde que Disney compró Pixar. Sospechas que habría que repensar la profesión para sazonarla en verano como merece la clientela. Pero en eso que se pone a llover. Y nadie puede con el chisporroteo de la lluvia en los cristales.

@Faroimpostor

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