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"Respetad el escudo"

La pancarta de la discordia

1/12/2019 - 

ALICANTE. Una profunda polémica a cuenta de una pancarta inundó este domingo las redes sociales mientras se desarrollaba el encuentro entre el Hércules y el Olot.

Una veintena de aficionados blanquiazules, la mayoría pertenecientes a la peña El Chepa, tal y como habían anunciado, se concentraba hora y media antes del inicio del choque en la puerta cero del estadio José Rico Pérez con un pancarta con el lema "Respetad el escudo". 

Aunque su intención inicial era recibir en silencio al autobús oficial del equipo acompañados de la pancarta, el hecho de que los jugadores llegasen al coliseo blanquiazul en sus propios vehículos particulares (el autobús oficial estaba regresando de Paterna con el filial) hizo que los aficionados optasen por solicitar al responsable de seguridad del club autorización para introducirla en el estadio y poderla mostrar durante el partido. La respuesta del Hércules fue negativa porque no se cumplía con el requisito de solicitar lo anterior al menos 48 horas antes del partido y, en consecuencia, tampoco con el visto bueno de la Policía (el club ha de emitir un informe dando traslado a esta que a su vez ha de decidir si se autoriza o no la entrada de la pancarta y en qué condiciones se puede mostrar). Lo anterior, obviamente, no gustó a los aficionados que no entendían que no se les permitiera entrar al campo con una pancarta con ese lema, pero desde el Hércules se les insistió con que de hacerlo no solo podían ser sancionados ellos, también el propio club y con cantidades nada menores. 

Pese a su descontento, los aficionados optaron por guardar la pancarta en un vehículo y acceder a su localidad en el fondo sur. Sin embargo, hacia el minuto 15 de partido, hacían acto de presencia en la puerta 8, una de las que da acceso al citado fondo, tanto miembros de la empresa de seguridad privada contratada por el club como funcionarios policiales adscritos al dispositivo de seguridad del encuentro, todos ellos junto a sus respectivos responsables. Dos de los anteriores (concretamente dos vigilantes) accedían a la grada para solicitar a uno de los integrantes de la peña El Chepa que les acompañara, algo que el aficionado hizo junto a otros cuatro peñistas, teniendo lugar a continuación una serie de hechos sobre los que difieren notablemente las versiones en función de la parte a la que se pregunte, pero que terminaron con el aficionado en cuestión siendo expulsado del estadio y con el levantamiento de un acta para propuesta de sanción por una presunta vulneración de la conocida Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, propuesta sobre la que en todo caso aún tendrá que pronunciarse la Comisión Antiviolencia y, en su caso, la subdelegación del Gobierno si la primera decide darle curso. 

Según la versión del club, la única intención era que fuera la propia Policía (el propio coordinador de seguridad) quien le explicara al peñista las razones por las que no se les permitía introducir la pancarta (el Hércules invitó a los aficionados a solicitarlo con suficiente antelación y de cara al partido ante el Badalona), algo que se hizo tras cumplir el protocolo de identificación (el aficionado mostró tanto el carné de abonado como su Documento Nacional de Identidad) por parte de los funcionarios policiales pero, al parecer, siempre según la versión del jefe de seguridad del club, testigo de los hechos, la reacción del aficionado motivó que primero se le invitara a abandonar el estadio y luego, ante la reiteración en su conducta, se le levantara la mencionada propuesta de sanción. 

Obviamente, tanto la peña como el propio protagonista manifiestan que no solo no hizo nada que se pudiera considerar insulto o menosprecio por los policías, es que el motivo de su expulsión y propuesta para sanción (que casi con toda seguridad consistirá en una multa de entre 1.500 y 3.000 euros de importe), fue la dichosa pancarta y el que consideran clima de censura reinante para tratar de silenciar cualquier atisbo de crítica hacia, entre otros, Enrique Ortiz y su yerno (una interpretación de los sucedido coincidente con la que hicieron otros colectivos del herculanismo como la Asociación Herculanos que incluso emitió un comunicado). Hasta aquí los hechos (con sus dos versiones).

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