Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

vals para hormigas / OPINIÓN

La Justicia no sabe bailar

22/11/2017 - 

La Justicia es ese remanente de la poca civilización que nos queda que aún no sabe distinguir entre Charles Manson y María del Carmen. Entre el asesino más famoso del siglo XX y la madre que asesinó al violador de su hija. A la sociedad en general le corresponde abordar cada caso desde una perspectiva distinta, pero a la Justicia no. Antes de que se pronuncien la defensa y la acusación, antes de que el juez dicte sentencia, el desalmado de Cincinatti y la vecina de Benejúzar son iguales. Personas que se someten a un veredicto por haber infringido las normas que rigen el Código Penal. Solamente cuando resuena el eco de la maza del magistrado se separan sus destinos y se establecen las gigantescas, diametrales diferencias entre un caso y otro. Uno quedará confinado en una celda durante medio siglo, hasta su muerte, acaecida esta semana. La otra cumplirá cerca de tres años de prisión hasta que se le conceda el tercer grado que le permita salir cada día de Fontcalent, también esta semana.

La Justicia no sabe bailar porque es incapaz de escuchar la música que le llega desde fuera. Y eso es lo que nos separa de la barbarie. Lo de Charles Manson es lo fácil. Un bala perdida en su juventud, un perdedor, un cobarde, un iluminado, un fracaso como músico que entendía mejor las voces de su cabeza que las letras que cantaban los Beatles. Manson quedó cegado por su propia sinrazón y convenció a un grupo de zumbados, conocidos como la Familia, para que sepultaran bajo toneladas de sangre el sueño de paz y amor de los hippies, de toda una era. Perpetraron sus masacres en el barrio más mediático de California y convirtieron a Manson en un póster para adolescentes rebeldes. Y tuvo su juicio y tuvo su defensa y tuvo su condena. Porque hasta el peor de los criminales merece tanta defensa como, probablemente, y si todos los hechos lo demuestran, condena. Diga lo que diga Twitter.

Lo de María del Carmen fue más difícil de entender. Cuenta su abogado que una "explosión en su mente" fue la que le impelió a matar al hombre que había abusado de su hija cuando esta aún no había cruzado el umbral de los trece años. Los detonantes fueron, seguramente, el miedo y la venganza. Casi un caso de defensa propia en diferido y por cuenta ajena, un arrebato de leona que ve en peligro su camada, según quisimos entender, sentados a la mesa mientras escuchábamos la noticia por televisión. Manson reaccionó al dictado de Satán que creyó descifrar entre los versos de Helter Skelter. El caso de María del Carmen fue todo lo contrario, contraatacó de forma tan humana que hubo quien demandó su indulto súbito. Pero la Justicia solo entiende su propia literatura y el ojo por ojo es un rescoldo del rencor de los dioses. María del Carmen tuvo su juicio y tuvo su defensa y tuvo su condena. Porque como demostró Manson, el ser humano no se rige por la paz y el amor. Y solo la Justicia nos protege del caos.

@Faroimpostor

next
x