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análisisAP - el relevo en la institución

La crisis de Suma: entre la debilidad política del PP, el 'peaje' a Cs y la hiperactividad del ya ex director

1/11/2019 - 

ALICANTE. El cese del director de Suma Gestión Tributaria ha generado mucho revuelo en los sectores económicos, administrativos e innovadores de la provincia de Alicante. No en vano, Manuel Bonilla era una persona con mucha proyección social por los diferentes eventos que organizaba y organizó, primero desde plataformas como Encuentros Now, y posteriormente desde el organismo autónomo de la Diputación de Alicante. Aunque se desconocen muchos detalles de las supuestas anomalías en las contrataciones que se han producido la citación judicial, la reacción del PP ha sido fulminante. Ello, sin embargo, no debe ocultar que su perfil no era del agrado del actual presidente de la Diputación, Carlos Mazón, y de gran parte de los diputados del PP, de éste PP. Hay que poner en contexto cómo y cuándo se produjo la elección de Manuel Bonilla como director de Suma en 2016 y cómo discurrió el mandato anterior, con César Sánchez de presidente, para analizar como la crisis en el organismo se haya desencadenado, y resuelta, de manera tan inesperada; hay un nuevo PP. Estos los elementos clave:

1) El pacto entre PP y Ciudadanos en 2015

En junio de 2015, el PP salva el Gobierno de la Diputación de Alicante con el voto del único diputado de Ciudadanos. Las negociaciones de ese acuerdo las llevan, José Císcar, por una parte, y Francisco Sánchez, de Cs, por otra. Paco Sánchez y Bonilla son de Elda y amigos desde hace años. Y el nombre de Bonilla es de los primeros en salir entre los posibles para dirigir Suma, considerada como la joya de la corona de la Diputación de Alicante: con un funcionamiento modélico, es el verdadero pulmón financiero de los ayuntamientos, máxime en los tiempos de crisis. En marzo de 2016, Bonilla gana el concurso de méritos y es nombrado director de Suma. El presidente de la Diputación de Alicante, César Sánchez, es sabedor que Bonilla, además de un profesional preparado no sólo para llevar el organismo, sino también para acometer su digitalización, debe tener margen de actuación. Y así ocurre: Bonilla lleva adelante su plan de digitalización y convierte el foro anual de Suma en eventos sobre la transformación digital, además de otros sobre el blockchain y la inteligencia artificial. Sánchez asiste con expectación cómo Bonilla a veces tiene más protagonismo mediático que el propio presidente de la institución, pero el pacto con CS primero y la relación con Paco Sánchez hacen a Bonilla casi intocable en la institución. Además, los resultados del director gerente apuntalan su hoja de ruta; por lo tanto, aunque no gustan alguno de sus gestos y su protagonismo, Bonilla hace y deshace.

2) La debilidad del PP y el lastre de su bicefalia

A diferencia de otros mandatos, el PP no solo no tiene mayoría; gobierna en coalición y además, no coincide el presidente de la Diputación con el presidente del PP. Hay una bicefalia entre César Sánchez y José Císcar. La elección de un técnico de reputado prestigio como es Manuel Bonilla aleja el modelo de Suma de otros experimentados en el pasado: optar por un técnico de la casa, como hizo Luisa Pastor con Manuel de Juan, o por un perfil político, del partido, como hizo José Joaquín Ripoll, con José López Garrido. Esta vez, el PP no tiene el control de Suma, a diferencia de otras ocasiones, cuando había una relación paralela entre el partido y la institución.

3) La hiperactividad del gerente

Bonilla es un técnico superactivo. Nadie lo pone en duda, pero Suma no está acostumbrada a estrés interno ni externo. Hasta ahora, el organismo de recaudación ha funcionado como un reloj alemán con pocas comparecencias públicas, un evento anual y una nota pública sobre los resultados. Desde 1995 hasta 2015, con el PP en el poder, ese ha sido el funcionamiento de Suma. Pero el director gerente le pone un par de marchas más al ente: moderniza procesos, aplica la norma que obliga a eliminar la comunicación en papel con las empresas, reduce costes, y aplica protocolos de eficiencia. Su modelo de gestión es exportado a toda la red de oficinas. Y al mismo tiempo, se crea SumaInnova, un laboratorio para debatir y experimentar con las nuevas tecnologías. El PP aplaude la labor de Bonilla, y sus buenos resultados, pero ve con preocupación su excesiva exposición mediática, con la organización de eventos que reúnen a prestigiosos ponentes y centenares de asistentes, de la mano de AlicanteC y su homóloga en Murcia, Timur. En algunos actos, el papel del presidente, en este caso, César Sánchez, queda en un segundo plano.

4) Al final, Bonilla fue una especie de Marcelino; y Carlos Mazón, Peter Lim

Llegado un momento, Bonilla se convierte en un perfil molesto para el PP: externamente, por su exposición pública; internamente, por la intensidad que imprime en unos cuadros que no están acostumbrados a trabajar a otros ritmos. Todo ello desemboca en un dossier interno, elaborado, claro está, por gente que ha tenido acceso a información que sólo tiene la gente de la casa. El dossier acaba en Fiscalía y de ahí al juzgado que lo hace citado a declarar por un supuesto caso de fraccionamiento de contratos menores. La cosa comienza con César Sánchez como presidente y acaba con Carlos Mazón al frente de la institución. 

Entre tanto, la hiperactividad de Bonilla no se ha detenido: en ese periodo, Suma presenta la nueva app de la institución en la sede de SumaInnova, en San Vicente del Raspeig, elaborada por la Universidad de Murcia. A ese acto asiste la diputada del ramo y vicepresidenta de la Diputación de Alicante, María Gómez, y una retahíla de cargos de Murcia: entre ellos, vicepresidenta de la Comunidad, Isabel Franco; el rector de la Universidad, José Luján; el concejal de Modernización de Murcia, José Guillén; el vicerrector de Estrategia y Universidad Digital de Murcia, Pedro Miguel Ruiz, el gerente de la institución académica, José Antonio Cascales. Como aquel que dice, Carlos Mazón se entera de todo esto por la prensa; aunque ha mandado a su número dos, o el presidente no sabía el elenco de autoridades que asistía, o no ha tenido el protagonismo que le correspondía. Si alguien tenía dudas en la casa, ese día se disipan. En ese momento, Bonilla, como Marcelino García Toral, entrenador del Valencia CF, tiene un hoja de resultados muy buena, pero parece claro que a su particular Peter Lim no le gusta esa sobreexposición pública de la casa, máxime si él (Carlos Mazón) no participa, o no tiene el share que quisiera. Sólo ha faltado el documento de la citación judicial para que los acontecimientos se precipiten: Bonilla es historia en Suma, aunque sea inocente. Mazón lanza dos mensajes: aviso para otros organismos autónomos de la Diputación de Alicante y Ciudadanos no ha pintado nada en esto.


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