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análisis AP - RAFA CANDELA DEJA LA POLÍTICA ACTIVA

José Císcar pierde a su hombre más fiel: ¿Una oportunidad para hacer un gesto a los 'casadistas'? 

20/11/2018 - 

ALICANTE. El hombre que llevaba las riendas del PP provincial de Alicante, Rafa Candela, deja la política. La noticia, rumiada desde hace tiempo en el seno de la sede de la Avenida de Salamanca, se hizo pública este lunes: el número tres del partido, el coordinador general de la formación, el enlace con la Diputación de Alicante y anteriormente con uno de los hombres pesados del Gobierno de Rajoy, José Manuel García-Margallo, busca nuevos retos profesionales a sus 38 años. No lo dice públicamente, pero todo hace ver que el desgaste del congreso nacional lo ha llevado a poner el intermitente y dejar paso a otro perfil en cuyos hombros recaiga la dura tarea de movilizar y aleccionar, de puertas hacia dentro, a los militantes del PP de Alicante, que son unos cuantos.

De esta manera, el presidente del PP de Alicante, José Císcar pierde al hombre más fiel, que había ganado protagonismo en el partido desde el momento que el número dos, Eduardo Dolón, vio como la puerta de la Alcaldía de Torrevieja se entreabre de nuevo. Dolón ya está en esas tareas, ni siquiera para por la Diputación de Alicante (sólo para citas inexcusables). Todos sus huevos están puestos en la cesta de reconquistar Torrevieja.

Esto se sabe desde hace tiempo, algo que dejó a Candela, con más equidistancia con el área de Presidencia de la Diputación de Alicante, como el hombre con más galones en la sede del PP. El verano del 2017 tuvo que lidiar con las elecciones a presidente local: allí se coronó como hombre de la máxima confianza de Císcar al sacar adelante las operaciones de Elche -con Pablo Ruz-, que suponía dejar con respiración asistida a Mercedes Alonso- y Orihuela -con Dámaso Aparicio, aunque alguno se arrepienta ahora, un año y poco después-.

Pero vino la pérdida de la Moncloa, la salida de Rajoy, y la convocatoria del congreso nacional. Todo el PP de Alicante se posicionó a su conveniencia: César Sánchez con María Dolores de Cospedal; los jóvenes, con Pablo Casado, y Candela, amigo del propio del hoy presidente nacional, le tocó el marrón de hacer de mamporrero sorayista por jerarquía porque así se habían posicionado tanto Isabel Bonig como José Císcar. Y claro ni la inscripción de los militantes ni la posterior campaña fue fácil para Candela, un hombre joven, curtido en batallas legales en una notaría y a las faldas del faraón, pero en búsqueda de un postgrado -ahora en la Universitat Oberta de Catalunya, desinfectada del procés-. Ahora, quiere ampliar sus estudios con un máster en abogacía, y vivir tranquilo, sin la presión de recadero.

En la fase de recogida de avales, Candela tuvo que coger el extintor y enfundarse el mono para sofocar las rebeliones que salían del bastión de Orihuela, donde Emilio Bascuñana se durmió en los laureles para inscribir a los suyos, o con la guerra sucia de Alicante capital, donde los hoy gobernantes sacaron las vergüenzas del entonces subdelegado José Miguel Saval multiplicando las copias whatsapp con la aquiesciencia del NODO. Candela garantizó las victorias que pudo -Soraya fue la más votada en la provincia de Alicante, aunque no con la amplia diferencia que soñaba Císcar- pero sobre todo protegió al presidente de los pequeños conatos locales que denunciaban presiones a cambio de futuros cargos. Aunque ganó Casado, Candela completó una hoja de servicios impoluta. Cum laude. El jefe no tenía ni un rasguño, pese a la derrota.

¿Qué pasará ahora?

Císcar necesita otro amo o ama de llaves en la sede del PP de Alicante, pese a que desde la Diputación de Alicante reclaman ese puesto. La pregunta es ¿optará el político de Moraira por poner a otro peón con libertad de movimientos y de responsabilidades? ¿o pactará con los casadistas consensuar ese nombre para ese puesto? Esa es la gran incógnita. Lo normal sería seguir el ejemplo de València y situar a gente bien relacionada con los nuevos inquilinos de Génova, pero ¿se plasmará ese pacto? 

A Císcar le quedan pocos perfiles con las características de Candela: joven, trabajador, disciplinado y con justa responsabilidad pública. O echa mano del grupo de las Cortes Valencianas, o de los asesores alejados del despacho de la presidencia de la Diputación. Los cercanos ya están todos con Casado, con César y con Luis Barcala. Císcar sabe que con Dolón tampoco puede contar, así que el margen se estrecha. Hay cantera, pero no que reúna todas las prestaciones de Rafa Candela. O convence con la elección, o se avecinan roces.

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