'PUNTO DE FUGA', EN LA LONJA, HASTA EL 21 DE FEBRERO

Fuencisla Francés: "Es todo una continuación y yo sigo viendo un horizonte, así que continúo creando"

23/10/2020 - 

ALICANTE. Cincuenta años de trabajo en una exposición. Con los saltos propios de una cuidada selección, Punto de fuga es un repaso a la evolución artística de Fuencisla Francés, figura indispensable del panorama artístico de la región desde el último tercio del siglo pasado. Una iniciativa del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, a través de la convocatoria Trajectòries 2018-2020, con Pilar Tébar como coordinadora de la muestra. 

Pero esta retrospectiva no es una conclusión, sino la evidencia de que todo sigue hacia un futuro que es incierto, pero que siempre estará marcado a fuego por lo anterior. Así actúa esta exposición, que tampoco parte desde el inicio, sino desde el centro, con la pieza sobre la que gira la exposición y a la que da título: Punto de fuga. Un móvil formado por trozos de madera blanca suspendidos en el aire desde donde se inicia una explosión de arte que inunda dos de las tres salas de La Lonja de Alicante y que antes pasó por el Centre del Carme de València.

"Toda mi obra tiene una lógica y lo nuevo siempre está relacionado con lo anterior", afirma la artista. Un aprendizaje tras otro, pieza por pieza, a lo largo de toda su trayectoria, que se ha convertido en un auténtico proceso de investigación. "Cada pieza tiene una lectura en función de la obra que se expone a su lado, porque son sensibles y se puede complicar la lectura si no están cómodas allí donde se ubican", explica. 

En este caso, hubo que hacer un estudio previo para ver cómo se podían comportar en ese espacio, así que "surge una metamorfosis porque te cuenta otras cosas nuevas". Instalaciones que son de todos los tamaños, yendo desde lo más pequeño hasta lo monumental, a través del papel, pero también de otros elementos como telas o maderas. Un conjunto de materiales diversos con los que lo arrolla todo y salpica el espacio, conquistándolo y engullendo la arquitectura, pero también a quien entra en la sala. 

 "Me parece muy interesante abarcar todo el espacio, porque la arquitectura como soporte es alucinante", explica Francés. La Lonja le ha permitido darle a la exposición una nueva lectura que, sin embargo, no será solo suya, sino también del espectador. "Es muy curioso ver como cada uno lo interpreta a su manera", afirma. Al ser todo diáfano, las obras encuentran total libertad para desarrollar ese discurso en el que cada pieza tiene una cercana relación con la anterior y con la más próxima. 

Esa idea de consciencia sobre lo que te rodea hace pensar en que los actos tienen sus consecuencias. "Para algunos atravesar esto es como andar por la calle y para otros es recorrer un camino vital", describe. Lo que no está previsto que sea es un punto y final. "Todo es una continuación y yo sigo viendo un horizonte, así que continúo creando", sentencia. 

Las salas B y C de La Lonja exponen tanto las obras de sus primeras etapas creativas como las nuevas, desde la figuración de los óleos y dibujos de sus colecciones iniciales hasta la abstracción de los collages e instalaciones, ya que en los últimos tiempos se ha decantado por el gran formato. Un paso hacia la monumentalidad, pero a través de la simplicidad. 

"Es una revisión con obras de sus cinco décadas como artista con la intencionalidad de mostrar su evolución creativa", explica la comisaria de la muestra, Pilar Tébar. Deconstrucción de todos esos aprendizajes, "fragmentando la obra en innumerables trozos de medidas desiguales, expandiéndolos sobre diferentes soportes", explica, creando así un collage global en el que se realiza una composición poética en la que se plasma a la perfección lo más representantivo de su sensibilidad y su huella artística