reflexionando en frío / OPINIÓN

El PSOE dio la nota que no tocó Compromís

3/10/2023 - 

Alberto Núñez Feijóo fue al examen de la investidura como aquel estudiante que se planta en el aula habiendo ojeado los apuntes con la esperanza de que el ingenio le ayude a salvar los muebles; mantuvo las formas y no sólo eso sino que su talante fue un oasis en un mar muerto intoxicado por el insulto y las faltas de respeto. Cada vez que hay una sesión, sea para investir a un candidato a la presidencia o para hablar del sexo de los ángeles, tenemos el debate de siempre de si nuestros gobernantes están a la altura de los cargos que ostentan. No hay jornada parlamentaria, sea a nivel nacional, autonómico o en el ayuntamiento más recóndito de España, en el que no se dé la nota con alguna ocurrencia, descalificación u ordinariez de los personajes que conforman la cuadrilla pública; empezando por el Congreso de los Diputados con un Óscar Puente desorientado que no sabía si estaba en el salón de plenos o en el bar del hemiciclo, pasando por el consistorio de Madrid en el que un concejal socialista acosó al alcalde José Luis Martínez-Almeida y terminando por las Cortes Valencianas que nos ofreció escenas como aquella protagonizada por el rifirrafe colegial entre Ana Vega y Joan Baldoví, las sedes legislativas se han convertido en algo así como en una cita semanal de estrafalarios.

El show de la pasada semana no me sorprende, lo que me preocupa de verdad es que la actitud de Óscar Puente no sea condenada del todo por los poderes mediáticos o por los propios acérrimos del Partido Socialista. El protagonista presumía en Twitter del calificativo de rockero con el que le bautizaba un medio de comunicación; buena forma de endulzar la mala educación. No es un rebelde sin causa, es un salvaje al que no se le debería permitir abrir la boca en el Congreso en ninguna lengua cooficial. Algo estamos haciendo mal cuando no condenamos este tipo de conductas, creo que se cumple una teoría que llevo tiempo sosteniendo en la intimidad: nos gusta lo malo, nos sentimos atraídos por lo cutre, por la ausencia de bondad o elegancia. Si se guarda como una bala de plata la intervención de un bárbaro es porque el que ha maquinado la estrategia es consciente de que ese boicot a la sede de la soberanía nacional va a ser más aplaudida que reprobada. 

Las palabras del exalcalde de Valladolid resuenan más que las marcas de las balas de Tejero, a diferencia de a un Compromís al que se echó en falta escucharlo. Mientras el resto de las regiones no dejan de ponerse las botas con las nueces que caen del árbol azuzado por las formaciones nacionalistas, aquí seguimos esperando a que los valencianistas se pongan serios y dejen de ser un apéndice de Podemos y sus mutaciones. Tenemos a Coalición Canaria queriendo salir en la foto de las dos investiduras, la fallida de Feijóo y la hipotética de Sánchez, diciendo que ahora han apoyado al PP pero que no pondrán reparos en secundar la del PSOE, y a Compromís ni se le vio en toda la semana; a veces tengo dudas de si tienen representación en el Congreso porque hacen menos ruido que los diputados que están en el gallinero. 

Empiezo a pensar que son en cierta manera responsables de que la Comunidad Valenciana sea el último mono en el reparto de la financiación, están desaprovechando el privilegio de estar en Madrid que les ha concedido las urnas; no saben lo que darían otras formaciones como Unión del Pueblo Leonés por tener un escaño en la Cámara Baja. Habría que preguntarse quizá si no le compensaría más presentarse por separado y brillar con luz propia en lugar de ser un subalterno de la plataforma de turno. Buscando la diferenciación librando las batallas de las que deserta el PSOE podrían escaparse de la cainita ley electoral que perjudica a las pequeñas formaciones; la protección bajo el paraguas de Sumar no deja de ser una consolación que merma la capacidad de crecimiento de su propia marca. Otros partidos regionalistas han conseguido romper la aritmética y han logrado representación en el Congreso sin la necesidad de refugiarse en unas siglas nacionales. 

En el mercado Persa de la Carrera de San Jerónimo los valencianos no tenemos a nadie que puje por nuestros intereses.

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