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'El Pupas'

3/12/2018 - 

ALICANTE. Vaya por delante que lo que le ocurrió a Pablo Íñiguez el pasado domingo en la Nova Creu Alta no tuvo nada de fortuito y que la mejor noticia es que no hay noticia, es decir, que no obstante pasar la noche en un centro hospitalario, el central del Hércules se ha recuperado plenamente de la tarascada que le propinó el jugador del Sabadell Arturo. 

La del domingo no es la primera noche que Pablo pasa en la cama de un hospital desde que defiende la camiseta blanquiazul y es que a finales de octubre sufrió un cólico nefrítico que le llevó a un centro hospitalario y mantuvo fuera del equipo dos partidos (viendo desde el banquillo los otros dos). Lo anterior después de que justo un mes antes sufriera un golpe en el abdomen contra un poste de riego en el transcurso del encuentro del Hércules en Cornellà, golpe que al igual que en Sabadell no le impidió terminar el partido, pero le dejó sin poder jugar los dos siguientes choques ligueros.

De 24 años de edad, Pablo Íñiguez juega en el Hércules a préstamo por el Reus. El técnico, Lluís Planagumà, le conocía bien de su época en la cantera del Villarreal con cuyo primer equipo llegó a debutar en Primera División. Íñiguez ha vestido también las camisetas de Girona y Rayo, habiendo disputado más 80 encuentros en Segunda División A y B, además de haber sido internacional en las categorías inferiores de la selección española.

En el presente curso ha participado en nueve partidos de Liga (810 minutos) y solo ha sido amonestado en una ocasión, precisamente en Cornellà con una amarilla que debía haberse mostrado a sí mismo el propio árbitro del encuentro, por no hacer constar en el acta el deplorable estado del terreno de césped artificial en el que desarrolla sus partidos el conjunto cornellanense, amén de la cercanía de los postes de riego al mismo. El trencilla del partido del domingo en Sabadell, por su parte, se hizo acreedor de la roja después de sancionar solo con amarilla la brutal falta al jugador blanquiazul.

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