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actúa en metro dance club

Derrick May el 'innovador', uno de los tres pioneros e imprescindibles del techno de Detroit

1/02/2019 - 

ELCHE. En los tiempos de las fake news, los bulos de toda la vida, el clic fácil y la visita asegurada, se pierde por el camino no sólo la propia veracidad de una determinada noticia, sino el propio contexto; un contexto fundamental para entenderlo todo. Sin el contexto no se entiende absolutamente nada, ni los cambios sociales, ni las olas ideológicas, ni tan siquiera la cultura o la música más en concreto. A menudo cuando se habla, salvo en medio especializados o con interés, de la música de baile, no se suele relacionar precisamente ese contexto con la deriva de géneros tratados de forma tan superficial como la electrónica. Sin esta herramienta no se podría entender pues, algunas revoluciones musicales, como la del propio techno y sus impulsores. El próximo sábado en la inexorable MetroDance Club actuará uno de los pilares del género: Derrick May.

Historia del techno y la electrónica

A May, seguramente como a tantos otros, la música le salvó la vida. Y más concretamente, el techno, que ejerció de válvula de escape en una decadente Detroit, que de capital de la General Motors pasó a ser ejemplo de migración y abandono. Ante un contexto similar, donde la falta de oportunidades genera peligrosos entornos capaces de absorber a cualquiera, la música volvió a ejercer de salvavidas. El panorama frío e industrial, combinado con la sofisticación de Kraftwerk y el house de Chicago, sentaron las bases para que tres jóvenes cimentaran los pilares de algo que a día de hoy puebla las noches de muchos clubes y varios días de festivales: el techno. Juan Atkins, Kevin Saunderson y Derrick May —junto a otro tapado como Eddie ‘Flashin’ Fowlkes—, ‘los tres de Belleville’, por haber estudiado en el Belleville High School, revolucionaron la música de baile para siempre.

Esos paisajes decadentes, abigarrados y a veces monstruosos, en medio de una sociedad cada vez más menguante, evocaban casi literalmente el escenario de un futuro distópico. Si a eso se le sumaba el carácter espacial heredado de los cuatro alemanes robots,  el resultado daba mucho juego. Si bien Juan Atkins fue el gran cerebro, el pionero, que condensó esa imaginería espacial, perfilando los primeros zarpazos electro, Saunderson es el que representa más ese espíritu y garra house y May, conocido como el ‘innovador’, el que introdujo nuevos sonidos de otra índole, dando mucho juego sobre los platos y sirviéndose de otras influencias. De hecho, el propio Derrick May soltaría una de esas frases definitorias del movimiento al describir el techno: “es como si George Clinton y Kraftwerk se hubieran quedado atrapados en un ascensor”.

Casi 40 años y una herencia que hoy sigue viva

Más de tres décadas después, su influencia está hoy fuera de toda duda. Desde los que llegarían en la siguiente ola, como Jeff Mills, Carl Craig, Joey Beltram o Kenny Larkin, la mayoría afroamericanos, pasando por productores jóvenes entonces como un desconocido Richie Hawtin flipando en sus sesiones sucias en fábricas abandonadas, hasta nuestros días, con una inabarcable lista de productores, el techno ha conquistado parte del mundo. Como hiciera también en los 80 el indie rock, esta subcultura de la electrónica aprovechó todo el movimiento hip hop y su tirón desde el underground para conquistar Europa y sentar en Berlín otra importante semilla. 

Y como parte de una historia fundamental dentro de la electrónica y la cultura popular, Derrick May y sus sesiones extasiadas estarán presentes en MetroDance Club, celebrando esa técnica e intuición a los platos, y ese deje house tan impreso en sus producciones. Si cada uno de los tres de Belleville ha dejado algún hit para la historia de la electrónica, qué duda cabe que el de May es sin duda ‘Strings of Life’, un himno vitalista y levantapistas, como mostraron los resquicios de Underground Resistance hace alguna edición del Sónar. Un tema muy primitivo si se analiza beat a beat, una caja de ritmos estándar, con un piano en loop y arreglos básicos pero efectistas a más no poder. 

Un corte de 1987, de cuando el techno era casi más house que lo que hoy entendemos como techno, con esos bombos arrolladores de motor 4/4 en los casos más puristas. Eso sí, publicado como Rhythim Is Rhythim, con el que lanzó sus mejores y más importantes referencias, aunque más en formato EP, porque como sus otros dos congéneres, y como pasa con un buen puñado de los grandes nombres de Detroit de la época, se dedicaron más a pequeñas producciones y a singles que hoy son clásicos, para luego apostar más por su faceta de dj, eso sí, tirando de sus innovaciones sonoras.

Si May era Rhythim Is Rhythim, Kevin Saunderson tenia también su gran reverse, Inner City, con más jitazos a finales de los 80 —mucho más tarde llegaría E-Dancer—, el maestro Atkins formaría parte de Model 500 para subir al espacio, y sobre todo, de Cybotron, poniendo los cimientos de ese futuro biónico, humanoide y sofisticado, herencia directa de Kraftwerk. Así pues, para los que quieren ver más allá del simple baile, y compartir este en la pista como esa liberación del espíritu, como lugar común y refugio, con el Groove y el alma del primer techno, emparentado como nunca con el house, el sábado tienen una cita obligatoria con uno de los pioneros. 

El jodido Derrick May.


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