Artroscopia de rodilla para reparar menisco y ligamentos 

7/07/2021 - 

ALICANTE.  La artroscopia de rodilla es un procedimiento quirúrgico usado en Cirugía Ortopédica y Traumatología para diagnosticar y tratar, en muchas ocasiones al mismo tiempo, diversos problemas y enfermedades que se localizan en el interior de esta articulación.

La principal ventaja de esta técnica frente a otras es que supone una menor estancia hospitalaria y una más rápida recuperación, por lo que muchos pacientes pueden abandonar el centro quirúrgico el mismo día de la operación o al día siguiente.

Aun así, los especialistas de Quirónsalud también insisten en que la cirugía artroscópica puede tener diagnósticos muy diferentes y condiciones particulares de cada paciente previas que condicionarán, tanto su estancia en el hospital, como el tiempo global de recuperación tras la intervención.

Artroscopia de rodilla: procedimiento

Según explica el Dr. Luis Sánchez Navas, jefe de traumatología en Quirónsalud Alicante , para realizar la operación de artroscopia de rodilla se realizan varias pequeñas incisiones de unos 5 mm. en la cara anterior de la rodilla para acceder al interior de la articulación de la rodilla con un sistema de visión (óptica y cámara).

"El sistema traslada la imagen a un monitor de alta definición y, gracias al uso de un instrumental altamente específico y de pequeño tamaño, se realiza la intervención deseada". 

En este sentido, el Dr. Luis Sánchez Navas destaca que la artroscopia no es en sí misma una intervención específica, "sino una manera de abordar el tratamiento de determinadas patologías a través del uso de una visión indirecta, proporcionado por una óptica muy fina (de 4 a 1,9 mm según la articulación a tratar) que es la que introducida en la articulación para ver las estructuras internas, que son las más inaccesibles".

Para el Dr. Fernando Jordá, Jefe de la Unidad de Rodilla de Quirónsalud Torrevieja, la artroscopia tiene muchas ventajas frente a otras cirugías utilizadas para tratar lesiones de rodilla.

"Este procedimiento quirúrgico nos permite ver la articulación en su totalidad con una mínima incisión que apenas deja cicatriz en el paciente. Es, por tanto, un método muy poco invasivo, que permitirá, en general, acortar los tiempos de ingreso hospitalario (puede darse de alta en el mismo día en muchas ocasiones) y conseguir una recuperación precoz". 

El Dr. Jordá también añade que en la actualidad los expertos de Quirónsalud disponen de "instrumentos especialmente diseñados para cortar, separar, sujetar, cauterizar, extirpar, etc. utilizando esta misma técnica, lo que permite llevar a cabo el procedimiento quirúrgico con mayor o igual eficacia que si tuviese que abrir totalmente la articulación".

¿Qué lesiones de rodilla pueden abordarse con una artroscopia?

La artroscopia se utiliza para tratar diferentes lesiones en las articulaciones, especialmente, en la rodilla.

Todas las lesiones que afecten al interior de la articulación y no precisan implantes de gran tamaño son, en principio, susceptibles de abordar mediante una técnica artroscópica.

Algunas de las más habituales son:

  • Rotura de ligamentos o de meniscos.
  • Desgaste o degeneración del cartílago articular.
  • Fragmentos o cuerpos libres de hueso o cartílago en el interior de la articulación.
  • Inflamaciones de la cubierta sinovial.
  • Mal alineamiento o tendencia a la luxación.
  • Rotura o degeneración de tendones.

Tal y como indica el Dr. Luis Sánchez Navas, de Quirónsalud Alicante, las lesiones meniscales son una de las patologías más frecuentes en la rodilla y su tratamiento es prácticamente siempre artroscópico.

"Su lesión suele producir dolor en la cara interna o externa de la rodilla (según el menisco afectado), especialmente al realizar giros con el pie apoyado (bloqueado) o al flexionar la rodilla. En ocasiones se acompaña de una sensación de crujido y resalte, llegando a veces a bloquear la extensión y/o la flexión de la rodilla".

El especialista añade que, gracias a la artroscopia, los cirujanos pueden tener una visión no distorsionada mientras analizan y tocan el tejido.

"Esto nos ha permitido definir multitud de patrones de rotura meniscal. El tratamiento de las roturas del borde interno del menisco es recortarlo, pues no tiene capacidad de cicatrización, pero el progreso lleva a intentar sanar y preservar la mayor parte de menisco posible, existiendo un continuo e imparable desarrollo de técnicas para reparar sus muy diversas maneras de romperse", concluye.

"En los pacientes más jóvenes, el menisco es una estructura bastante resistente y elástica. Las roturas del menisco en pacientes menores de 30 años generalmente son el resultado de una lesión importante por torsión de la rodilla", explica el Dr. Jordá.

"En las personas mayores el menisco se vuelve más débil con los años. El tejido meniscal degenera y se vuelve menos resistente. Las roturas meniscales a estas edades pueden deberse a un traumatismo menor (por ejemplo, al levantarse de la posición de cuclillas). Las roturas degenerativas del menisco se ven con frecuencia como una parte integrante de la artrosis de rodilla en la población de más edad". 

El especialista comenta que la operación de artroscopia de rodilla también se utiliza habitualmente para tratar y corregir lesiones de ligamento cruzado anterior, muy conocidas en el entorno deportivo, produciéndose generalmente por un traumatismo que angula la rodilla hacia adentro estando flexionada y apoyada.

En estos casos, el paciente puede escuchar un "chasquido", seguido de "dolor con la hinchazón de la rodilla, inestabilidad de rodilla, pérdida de rango de movimiento, sensibilidad a lo largo de la línea de la articulación o molestias al caminar". 

Cuidados después de una artroscopia de rodilla: ¿es necesario hacer rehabilitación?

Puesto que para acceder a la articulación se realizan unas incisiones mínimas, los cuidados de cicatrización cutánea y de planos profundos dependientes tras la artroscopia de rodilla son mínimos.

En cualquier caso, cada procedimiento conlleva unos cuidados específicos, si bien siempre es importante la prevención del edema y la hinchazón, evitando tener la pierna intervenida en declive, pasando el mayor tiempo posible sentad@/recostad@ con el pie más alto que la cadera.

Para la herida, "se deben cuidar los apósitos, evitar ambientes con suciedad y polvo, y mantener seca la zona", explica el Dr. Luis Sánchez Navas. Las pequeñas incisiones de los portales de artroscopia se cierran mediante sutura con hilo que se retirará "a la semana de la intervención". 

"También es frecuente usar muletas para limitar el apoyo de la pierna intervenida, así como una profilaxis antitrombótica, para la que se usan inyecciones subcutáneas diarias de una heparina de bajo peso molecular, que suele requerirse hasta que se comienza con una movilidad y carga completas", añade.

Otros consejos tras la artroscopia de rodilla para facilitar la recuperación son:



  • No flexionar la rodilla más de 90.
  • Evitar estar de pie de forma inmóvil y prolongada.
  • Descansar tendido o sentado y mantener la rodilla completamente extendida, colocando un apoyo bajo el pie (taburete por ejemplo)
  • Aplicar 3 o 4 veces al día una bolsa de frío sobre la rodilla.
  • Contraer el músculo anterior del muslo (cuádriceps) y mantener la contracción 10 segundos varias veces al día.
  • Elevar en el aire regularmente el miembro inferior en extensión
  • No practicar ningún deporte antes de la autorización médica.
  • No mojar la herida hasta que se le autorice.

Respecto a la rehabilitación tras la intervención, "juega un papel vital en conseguir que vuelva a sus actividades diarias", confirma el jefe de la Unidad de Rodilla de Quirónsalud Torrevieja”, el Dr. Jordá.

"Un programa de fisioterapia física ayuda a recuperar la fuerza y el movimiento de la rodilla. La fisioterapia se centra primero en recuperar el movimiento de la rodilla y seguidamente en fortalecer el nuevo ligamento. Este tratamiento rehabilitador es llevado a cabo por el médico especialista en rehabilitación y por los fisioterapeutas". 

Respecto a la vuelta a la actividad normal, depende de diversos factores.

Para el Dr. Sánchez Navas, este plazo es "muy variable", ya que depende "de la lesión que presente el paciente, y de la propia respuesta y motivación individuales". 

"Por poner unos plazos aproximados", añade, "el poder realizar las actividades habituales (andar con soltura, conducir…) tras una cirugía de resección parcial de un menisco estarían alrededor de las 3-4 semanas y en una plastia de sustitución de un ligamento cruzado anterior sobre las 6 semanas. La vuelta a una plena actividad deportiva, en el caso del menisco estaría alrededor de las 6 semanas, y en el del cruzado anterior unos 4 meses".

Ambos especialistas de traumatología y rodilla de Quirónsalud confirman que el progresivo avance en los instrumentales y de los conocimientos artroscópicos ha supuesto uno de los hitos en la historia de su especialidad.

"La técnica permite minimizar el daño que se realiza en el proceso quirúrgico para acceder a la zona a tratar. Además, la alta definición de las imágenes permite una mejor valoración de los tejidos, deslindando de forma mucho más precisa las lesiones".

Además, se disminuye ampliamente el riesgo de infección, al no tener campos expuestos al ambiente.

"Todo ello conlleva una disminución del tiempo de ingreso hospitalario, del dolor (y por tanto del consumo de analgésicos), de las complicaciones, y una mejora en la velocidad de recuperación", concluye el Dr. Sánchez.


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