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ENTREVISTA AP | DIRECTOR DEL IDIBE DE LA UMH

Antonio Ferrer: "Debemos generar conocimiento y con inquietud para aplicarlo a la sociedad" 

16/03/2020 - 

ELCHE. El catedrático en Bioquímica y Biología Molecular, Antonio Ferrer Montiel es el director del Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche (Idibe), en la UMH. Un centro heredero del Instituto Biología Molecular y Celular, Universidad Miguel Hernández pero que ha evolucionado al campo de la biotecnología sanitaria, una "evolución natural, porque la ciencia es así, no estática", según el propio Montiel. En esta entrevista desgrana el funcionamiento de este instituto multidisciplinar de investigación que tiene muy claro que la orientación al merado y la sociedad de sus descubrimientos, es imprescindible. Se quieren convertir en Instituto de referencia en el campo del conocimiento traslacional y están trabajando para ello. 

Esta es la segunda parte de la entrevista para Alicante Plaza, puede leer la primera en este enlace

¿Qué es el Idibe y quiénes lo conforman?

Es un instituto propio, multidisciplinar, porque no se puede abordar un problema científico desde un único punto de vista, aportamos el conocimiento de muchas disciplinas para dar soluciones a la sociedad. Nació del Instituto Biología Molecular y Celular, que se dedicaba a entender los mecanismos en fisipatología de enfermedades tanto humanas como animales para usar procedimientos biotecnológicos para dar servicios y productos a la sociedad. con el tiempo evolucionó, porque la ciencia no es estática, para transformarse en un instituto biotecnológico, más aplicado. Tras ese conocimiento extenso de años dirigimos la mirada a aplicarlo, sobre todo en el área de la biotecnología sanitaria. En 2018 se hace el nuevo planteamiento. Al final es un proyecto que, a nivel nacional no existe. No hay Institutos de biotecnología sanitaria. Existen los llamados institutos biosanitarios, pero dentro de la Sanidad española, para fomentar la investigación. Vimos una oportunidad de crear este centro en la Universidad Miguel Hernández. 

¿Cómo llegan en el mercado esas investigaciones?

Veníamos de haber hecho bastante biotecnología, partíamos de 30 patentes. Proteger el conocimiento es lo que le da valor, porque da un margen para recuperar la inversión y para generar riqueza. Eso dio lugar a 15 productos biotecnológicos y ahora tenemos otros en desarrollo clínico y no nos quedemos quedar solo ahí. Los productos que están en el mercado se han hecho en colaboración con otras empresas, pero hay otra parte; las investigaciones con más dificultad para salir al mercado con las que las firmas no se atreven a arriesgarse. Esos los transformamos nosotros mismos en productos útiles afrontando la creación de empresas propias, emprendemos. El Idibe ha generado once empresas biotec. En estos momentos hay cinco activas y cuatro están en el Parque Científico. 

¿Qué ejemplos de productos comercializados puede dar?

Una de nuestras empresas era Diverdrug, se vendió a Estados Unidos, a una empresa de Warren Buffet y ahora es parte de la multinacional Lubrizol. Explotan los 15 productos desarrollados por el Instituto, el más conocido es la argialina, un antiarrugas de expresión. Lleva ya 20 años en el mercado con ventas sustanciales, un producto con base científica muy grande. Todo los cosméticos que realizamos no se venden por marketing, sino por un sólido conocimiento científico. 

¿Cuál es vuestro objetivo principal en cuanto a desde el Idibe?

Cumplir con nuestro Plan de Acción, es fundamental saber de dónde venimos, a dónde queremos ir y delinear esas rutas. Tenemos nuestro análisis DAFO y lo que queremos en cuatro años es ser un Instituto elegible para convertirse en un Centro de Excelencia Severo Ochoa o unidad de excelencia María de Maeztu. Para eso necesitamos eliminar nuestras debilidades. Llevamos un año de trabajo y hemos progresado mucho. En 2019 reclutamos nuevos investigadores. Para 2022 queremos conseguir ser elegibles, sin prisa pero sin pausa. Si somos elegibles tendremos una altísima probabilidad de conseguirlo.

¿Cómo se ha construido el ecosistema que permite la transferencia de conocimiento desde Idibe a la sociedad?

Hay varias estrategias. Hace años, capitaneada por la dirección del Instituto, comenzamos a tener contacto con empresas del sector sanitario, farmacéutica, veterinario y cosmético. Debíamos buscar apoyos par asacar adelante proyectos que serían muy caros sin colaboración. Los productos farmacéuticos tardan mucho en llegar al mercado, pero los cosméticos menos. Para poner productos rápidamente al mercado nos enfocamos al sector cosméticos, los desarrollos menos potentes. Explotamos el conocimiento para ambos campos y abrimos diversas vías. Ahora gracias a la Agencia Valenciana de Innovación tenemos a un agente de innovación en el Instituto y se encarga de identificar la tecnología explotable y convertirla en un producto que ofertar al sector. Así tenemos una orientación al mercado mucho más patente. 

¿Cuáles son las firmas dentro de Idibe que funcionan actualmente?

Antalgenics realiza ingredientes, trabaja con moléculas activas con aplicaciones biomédicas y dermocosméticas. Ya tiene en marcha su primer producto, Calmapsin y otro del cuidado del cabello. Prospera Biotech ha nacido para vender, como producto final, los ingredientes que formula Antalgenics. Además, trabaja en un desarrollo que esperamos que salga proximamente, NociSense, para pieles sensibles atópicas. Además, diseña otro producto más especializado para pacientes de cáncer con quimioterapia y sensibilidad en la piel. Hay otra firma, FastBase Solutions para el diagnóstico y pronóstico del cáncer, en el País Vasco. Ahora monta un ensayo clinico para poder validar la tecnología de pronóstico en pacientes de cáncer, fundamentalmente para melanomas y cáncer de pulmón. Se trata de acortar el periodo de tiempo para comprobar si el tratamiento es adecuado para el paciente. Hay otra empresa, Mitra Tech Solutions, de extractos par bebids energéticas y Efitech para ensayos de eficacia de cosméticos. Se está creando otra para la explotación de microorganismos en la industria cosmética. 

¿Cuáles son vuestros mayores éxitos?

Ahora, uno de los campos que potenciamos es el de la nanotecnología. Acabamos de adquirir equipos de superresolución y negociamos la adquisición de un microscopio con focal de millonésima de centímetro. Nos servirá para investigar en nanoestructuras para el transporte de medicamentos o en nanofibras para el tratamiento de pacientes con quemaduras. Vamos a potenciar también nuestra línea en cuanto al cáncer, en varios campos y también el conocer cuál es el efecto de contaminantes medioambientales en la salud, centrados en los disruptores endocrinos, como el Bisfenol A. Tenemos también avances en la investigación de la migraña y trabajamos en un módulo para reducir el uso de animales en la investigación, a partir de tecnología de multifluidos. Al final, el Instituto debe generar conocimiento, que no quede en saco roto. También tenemos que tener la inquietud para aplicarlo a la sociedad. 

¿Qué papel tiene el alumnado en Idibe?

Están desde el principio. Desde las primeras asignaturas les damos nociones básicas para entender que todo el conocimiento debe tener aplicaciones. Toda la ciencia se puede aplicar. Durante el mes de julio se ofrece la posibilidad de hacer prácticas internas en Idibe y también los trabajos de Fin de Grado y de Fin de Master. Es alumnado de la UMh pero también de otras universidades de España y de fuera que piden venir. Existen programas de doctorado internacional y  también estamos en un Master Europeo financiado con 2,8 millones de euros. Elaboramos en este momento el Master de Biotecnología Traslacional. Queremos formar a profesionales y que se puedan quedar.

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